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IRAK
Sacado del n. 12 - 2003

IRAK. Entrevista al nuevo patriarca de la Iglesia caldea

«¿Nos han liberado u ocupado?»


«Políticamente nos han liberado del viejo régimen. De hecho nos han ocupado. Y al pueblo, a cualquier pueblo, esto no le gusta». Emmanuel III Delly, patriarca de los caldeos, explica la situación de la población iraquí después de la caída del régimen de Sadam, los errores de los EE UU, la relación actual de su pequeña comunidad cristiana con la mayoría musulmana


por Gianni Cardinale


Emmanuel III Delly, el nuevo patriarca de Babilonia de los caldeos

Emmanuel III Delly, el nuevo patriarca de Babilonia de los caldeos

El 3 de diciembre el Sínodo de la Iglesia caldea eligió a su nuevo patriarca. El sucesor de Raphaël I Bidawid, que falleció el pasado 7 de julio, es Emmanuel III Delly, de 76 años, auxiliar emérito de Babilonia de los caldeos.
La votación tuvo lugar en Roma porque en el primer turno electoral, que se celebró en Bagdad entre finales de agosto y primeros de septiembre, ningún candidato obtuvo los votos necesarios para la elección. La misma tarde del 3 de diciembre el Papa recibió en audiencia al nuevo patriarca y a los obispos del Sínodo, y le concedió la ecclesiastica communio. El día siguiente, según la praxis, tuvo lugar en la basílica de San Pedro la solemne misa concelebrada por el nuevo patriarca y el prefecto de la Congregación para las Iglesias orientales, el cardenal Ignace Moussa I Daoud.
Delly fue ordenado sacerdote el 21 de diciembre de 1952 en el Colegio pontificio Urbano de Propaganda Fide, en Roma. En 1962, con sólo 35 años, fue elegido auxiliar del patriarca caldeo Paul II Cheikho. Cargo que mantuvo también después de 1989 cuando Bidawid fue elegido patriarca. El año pasado Delly, al cumplir 75 años, renunció a su oficio y pasó a ser auxiliar emérito. De todos modos, siguió siendo un precioso punto de referencia para la comunidad caldea –y no sólo paa ella– durante la campaña iraquí desencadenada por los Estados Unidos y la sucesiva, turbulenta postguerra, que está viviendo aún Irak.

Beatitud, el Papa, durante la audiencia que le concedió a usted y a los miembros del Sínodo después de su elección patriarcal, le definió «Cabeza y Padre» de la Iglesia caldea. ¿Cuáles van a ser sus principales preocupaciones en el desempeño de este delicado oficio?
EMMANUEL III DELLY: Desde un punto de vista social el pueblo espera que el nuevo patriarca, que su nuevo ”Padre”, sea su abogado ante quien detenta el poder civil. Que haga todo lo posible para que reine la paz, la tranquilidad, la estabilidad y sobre todo la seguridad, que es lo que más echamos de menos. Las condiciones de seguridad son el primer requisito para volver a una vida normal. Desde un punto de vista religioso, el pueblo nos pide que le ofrezcamos a Jesucristo y que seamos fieles testigos del Evangelio. Porque cuando ven que somos devotos a nuestra misión de dar la paz y la caridad, entonces están contentos. Espero tener éxito.
Según usted, ¿de qué modo puede ayudar la comunidad internacional a Irak?
DELLY: A la comunidad internacional le pedimos que colabore para tratar de contentar al pueblo. Antes, por ejemplo, el gobierno garantizaba un mínimo de raciones de alimentos. Llegaron los liberadores y en vez de aumentar estas raciones las han eliminado. Les pedimos, entonces, que complacieran al pueblo, que le dieran bonos en dólares para comprar comida. ¡Hemos sufrido mucho durante trece años de embargo! Si lo hubieran hecho el pueblo estaría más contento, sería más agradecido no con los ocupantes, sino con los liberadores. El pueblo cristiano, pero también nuestros hermanos musulmanes, se espera de mí, como de los líderes musulmanes, que seamos intermediarios para hacer llegar su petición a las Naciones Unidas.
¿Hace votos para que la ONU ponga bajo su control la situación iraquí?
DELLY: La situación es difícil. Porque la ONU y también la Cruz Roja han sufrido atentados. De todos modos, creo que la ONU debe tomar las riendas de la situación. Además, el pueblo aceptaría mucho más fácilmente una presencia liberadora de la ONU, que la de los estadounidenses y de los ingleses. De todos modos, lo mejor sería que cuanto antes el pueblo iraquí fuera gobernado por sus propios representantes elegidos por el mismo pueblo y no por los americanos, como los actuales. También es deseable que el próximo gobierno iraquí nos reconozca una efectiva libertad religiosa, la libertad de ser hijos de Dios.
Los cristianos son apenas el tres por ciento de la población iraquí. ¿Cómo son las relaciones con la mayoría islámica?
DELLY: Hace casi 1400 años que los cristianos de Irak convivimos pacíficamente con nuestros hermanos musulmanes. Tenemos muchos amigos, tanto entre los suníes como entre los shiíes. Siempre hemos tenido buenas relaciones, hemos dialogado siempre con ellos. No hemos hecho proselitismo. El proselitismo no es diálogo. Si los musulmanes son buenos y siguen los principios del Corán y no los del fanatismo, y si los cristianos son buenos y siguen los principios del Evangelio, entonces no hay problemas de convivencia. El Corán, en efecto, no dice que hay que matar, robar o hacer daño al prójimo…
Mujeres iraquíes en fila para el suministro de agua

Mujeres iraquíes en fila para el suministro de agua

Pero el fenómeno del fanatismo religioso existe…
DELLY: Un fanático no es ni cristiano ni musulmán. Es fanático y basta. En cualquier caso, la mayor parte de los fanáticos presentes en Irak son de fuera. Y han venido después de la liberación, después de la ocupación de Irak.
Usa usted alternativamente los términos “liberación” y “ocupación” para describir la intervención de los Estados Unidos y de sus aliados en su país…
DELLY: Políticamente nos han liberado del viejo régimen. De hecho, nos han ocupado. Y al pueblo, a cualquier pueblo, le gusta que lo liberen pero no que lo ocupen. Para explicar la situación le cuento un hecho. Después de la caída de Bagdad hubo una reunión entre un ayudante de Paul Bremer [jefe de la administración civil americana en Irak] y 450 representantes shiíes, suníes y cristianos del pueblo iraquí. Yo también estaba presente con monseñor Warduni. En un momento dado uno de los 450, un musulmán, levantó la mano y preguntó: «¿Están usted aquí como liberadores o como ocupantes?», y añadió «quiero una respuesta precisa, clara». Entonces, el representante estadounidense empezó a darle vueltas al asunto para decir que efectivamente se trataba de una ocupación: pocos días antes el presidente Bush había dicho que Estados Unidos era potencia ocupante y claramente él no podía afirmar que era un liberador. Entonces todos los 450 abandonaron por protesta inmediatamente la reunión y el ayudante de Bremer se quedó sólo… Hoy tanto Bush como Bremer se preocupan mucho de definirse como los que nos han liberado de un régimen político. Es lo que dicen.
¿La población lo percibe de este modo?
ýELLY: El pueblo ha sufrido y sigue sufriendo. Cuando los aliados llegaron desmantelaron ejército, policía, estructuras del gobierno y del partido Baaz. Esto quiere decir que un millón de familias, es decir, casi cinco millones de iraquíes, se vieron de repente sin medios de subsistencia. Nosotros hemos tratado de hacerles comprender a los americanos que así no podía funcionar. Parece que ahora comienzan a entenderlo. Al parecer han decidido reconstituir un ejército y una policía iraquíes, también para dar seguridad al pueblo. Pero quizá es un poco tarde. Quizá tenían que haberlo hecho antes. Esperemos que vaya bien.
¿Ha habido casos de persecución islámica contra los cristianos en esta posguerra iraquí?
DELLY: No. No ha habido acciones contra nuestros hermanos por ser cristianos. Es verdad que han quemado y destruido las fábricas de alcohol, prohibido por la ley islámica, propiedad de cristianos. Hemos protestado, pero las fábricas ya están destruidas…
En los medios de comunicación italianos se ha desarrollado un debate sobre cómo se ha de definir a los autores de los atentados y de los ataques contra las tropas aliadas en Irak. Si deben considerarse terroristas, miembros de la resistencia o guerrilleros. ¿Qué opina usted?
DELLY: Es difícil dar una definición. Pero los autores de los atentados hacen mal. Aprovecho esta entrevista para dar de nuevo mi pésame a todo el pueblo italiano y especialmente a las familias de los carabineros y de los soldados muertos en Nassiriya. Rezo para que el Señor les conceda la vida eterna y dé consuelo a sus familiares. Eran muy buenos, eran los mejores. El pueblo los quería. ¿Por qué los han matado? No lo sabemos. ¿De dónde vinieron los autores del atentado? No lo sabemos.
¿Cómo recuerda a su predecesor Bidawid?
DELLY: Como un pastor que hizo su deber, que llevó a cabo su misión. Le damos gracias al Señor porque hizo todo lo posible para ayudar a su pueblo caldeo según sus capacidades.
Beatitud, ¿se podía haber evitado la guerra en Irak?
DELLY: Sí, se podía realmente evitar. Le damos las gracias al Santo Padre porque hizo de todo para evitarnos esta tragedia. La guerra se puede evitar siempre con el diálogo, con la caridad. La guerra no trae nunca nada bueno, ni durante ni después.
Durante los bombardeos sobre Bagdad del pasado marzo llegó la noticia de que había sido herido.
DELLY: Estaba hablando por teléfono con Radio Vaticana cuando unas bombas cayeron a unos 150 metros del Patriarcado, la explosión rompió todas las cristaleras de la residencia. Gracias a Dios y a la Virgen María las cortinas impidieron que los fragmentos de cristal me hirieran.
Dos palabras sobre Tierra Santa…
DELLY: Muchos sufren allí. Esperamos y rezamos para que el Señor conceda la paz a la tierra donde Jesús nació, fue crucificado y resucitó.


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