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BALCANES
Sacado del n. 12 - 2003

BALCANES. Tirana, hacia la integración euroatlántica

Realismo, diálogo y colaboración


La geopolítica de Albania cuatro años después de la guerra humanitaria. Entrevista a Alfred Spiro Moisiu, presidente de la República albanesa


por GiovannI Cubeddu


En el centro de la foto, el presidente Alfred Spiro Moisiu en la cumbre SEECP, Belgrado, abril de 2003

En el centro de la foto, el presidente Alfred Spiro Moisiu en la cumbre SEECP, Belgrado, abril de 2003

De ahora en adelante el 19 de octubre, día de la beatificación de la madre Teresa, será fiesta nacional en Albania. Lo decidió el pasado 25 de septiembre el Parlamento albanés, cumpliendo el deseo del presidente de la República, Alfred Spiro Moisiu, de devolver a la madre Teresa a su pueblo de origen, y marcar un punto en favor de Albania en la “santa” y silenciosa disputa diplomática entre los que –Albania, Macedonia e India– reivindican para sí a esta maravillosa testigo de Cristo y de la Iglesia. Esta decisión política cae oportunamente en un año lleno de celebraciones, y que la Iglesia local ha declarado jubilar: se cumplen 300 años del primer concilio de la Iglesia albanesa celebrado en 1703; 10 años del viaje del Papa a Albania, el primer país de los Balcanes visitado tras la caída del comunismo; y 10 años del restablecimiento de la jerarquía (en 1993 el Papa nombró cuatro obispos) después de casi cincuenta años de ausencia durante el régimen comunista. Además, este año ha comenzado el proceso de canonización de los mártires albaneses (el más conocido es el jesuita Giovanni Fausti, que fue compañero de escuela de Montini).
Le hemos pedido al presidente de la República albanesa, Moisiu, en el cargo desde junio de 2002 tras una larga carrera militar –también en el ámbito de la OTAN– y política que nos hable de la Albania contemporánea. Le damos las gracias por haber aceptado.

El 4 de febrero de este año las dos Cámaras del Parlamento yugoslavo aprobaron la Constitución de la nueva Serbia y Montenegro. De este modo desaparece definitivamente también el nombre “Yugoslavia”. ¿Qué piensa de esto, considerando que recientemente Albania abrió de nuevo los canales diplomáticos y comerciales con Belgrado y Podgorica?
ALFRED SPIRO MOISIU: Albania siempre se ha declarado favorable a la política de buena vecindad con Serbia y los demás países de la región. Los cambios democráticos en Belgrado han hecho posible un nuevo clima de colaboración y diálogo entre los dos países. Como es sabido, estuve en Belgrado en el ámbito de la cumbre de la SEECP (South East European Cooperation Process), por lo que me he convertido en el primer jefe de Estado albanés que visitaba la ciudad después de muchos decenios. Me he entrevistado varias veces con el presidente Marovic, con quien mantengo óptimas relaciones, y también ha habido reuniones recíprocas a nivel parlamentario y gubernamental. Hemos firmado algunos acuerdos, sobre todo económicos, y nuestro objetivo es consolidar aún más este espíritu positivo. Albania ha abolido los visados y esperamos que la Unión Serbia y Montenegro haga lo mismo. Los albaneses, como la mayor parte de los ciudadanos y de los políticos de la región, son conscientes de que el pasado no volverá jamás. Siempre hemos manifestado este propósito, también en las reuniones oficiales de Belgrado. Hemos sugerido que hay que ser realistas, que hay que perdonar, mirar adelante y no al pasado. Ha habido señales y llamamientos, en gran parte aislados, caracterizados por viejas “mentalidades de conflicto”, que han creado preocupación, pero en general predomina un espíritu de diálogo y colaboración.
Kosovo es hoy un protectorado administrado por una fuerza internacional. En la nueva Constitución de la Unión Serbia y Montenegro se dice que Kosovo es una provincia de Serbia. ¿Considera usted esta solución bien ponderada y justamente definitiva?
MOISIU: Albania considera la referencia a Kosovo en la nueva Constitución aprobada por el Parlamento serbio-montenegrino [que lo declara parte integrante de Serbia y Montenegro, n de la r.] no solamente como una decisión parcial, errónea y con mentalidad de conflicto, sino también como una protesta contra la ONU y el Consejo de seguridad. Kosovo ya no está bajo la administración de Belgrado, sino de fuerzas internacionales. Ha habido en Kosovo un importante desarrollo democrático, se han creado instituciones locales, se han garantizado los estándares más importantes de la democracia y existe la buena voluntad para continuar en esta dirección. Esto es mérito de sus ciudadanos, pero también de la UNMIK y de los otros organismos internacionales que trabajan en Kosovo. Consideramos que ha llegado el momento de poner en marcha sin perder tiempo el diálogo sobre las cuestiones técnicas entre Prístina y Belgrado, siempre ante la presencia de sujetos internacionales, como la UE, la OTAN, los EE UU. La UNMIK debe presidir la delegación kosovar.
Al mismo tiempo, considero que el camino para alcanzar los estándares democráticos y el trabajo para el status definitivo de Kosovo deben caminar paralelos. Su futuro lo decidirán los ciudadanos de Kosovo, con el asentimiento de los actores internacionales. En este proceso no podrán participar ni imponer su presencia otras capitales balcánicas.
Cuatro años después de la llamada “guerra humanitaria”, ¿qué opina del equilibrio político en el área balcánica?
MOISIU: Todos somos conscientes de que los Balcanes han cambiado mucho. Ya no son una fuente de crisis y de conflicto, ahora este área presenta una nueva imagen, positiva. La nueva cultura del diálogo, de la comprensión y de la colaboración está substituyendo la de los enfrentamientos nacionalistas. Puedo afirmar que durante el último año los presidentes de nuestra región, además de los numerosos encuentros bilaterales, se han reunido a menudo colegialmente, algo que hasta hace cinco años era impensable.
En un mundo cada vez más unipolar ¿cuáles son las prioridades políticas internacionales de su país? ¿Cuál es el puesto de Albania en el mundo? ¿Al lado de quién?
MOISIU: La integración euroatlántica es el sueño y el objetivo de todos los albaneses. Es una perspectiva a la que nadie se opone y que está apoyada por todo los ciudadanos y por la clase política. Por tanto, seguiremos trabajando para que Albania forme parte de la UE y de la OTAN. Naturalmente es algo que requiere tiempo y esfuerzos. No hay que olvidar que Albania tiene un pasado dramático y ha salido de una larga, feroz y única dictadura en Europa, cuya herencia negativa es aún un factor que obstaculiza las reformas económicas y políticas.
Hemos avanzado en el terreno político y militar. Las fuerzas políticas en general han renunciado a las opciones conflictivas del pasado y están colaborando para resolver las cuestiones principales que preocupan a los ciudadanos y al país. El debate político en el Parlamento y el nuevo clima de diálogo hicieron posible en enero de 2003 el comienzo de los coloquios para el Acuerdo de asociación y estabilidad con la Unión Europea.
Usted fue general de la OTAN. ¿Piensa que su país puede entrar en el Pacto Atlántico fácilmente? ¿Qué ventajas tendría Albania?
MOISIU: Hemos progresado en nuestros esfuerzos por acercarnos a la OTAN. La cumbre atlántica de Praga apreció los esfuerzos que está haciendo Albania para entrar y confirmó la política de puertas abiertas. Somos optimistas y pensamos que con las reformas que hemos emprendido conseguiremos, en la próxima cumbre, la invitación para la adhesión. Como es sabido el ejército albanés se está modernizando siguiendo la experiencia y los modelos occidentales, gracias también al apoyo de Italia. Nuestro balance es positivo respecto a los compromisos internacionales que hemos asumido para restablecer la paz en Bosnia, Afganistán e Irak, y hemos cumplido con la mayor parte de los índices militares necesarios para la adhesión a la OTAN. Además, junto con Croacia y Macedonia, nos hemos comprometido, en el ámbito de la “Carta Adriático 3”, a acercarnos cada vez más a los estándares de adhesión.
EL PASILLO 8.  Dice Moisiu: «Es vital para la economía albanesa y aumenta los contactos de las economías balcánicas con Italia»

EL PASILLO 8. Dice Moisiu: «Es vital para la economía albanesa y aumenta los contactos de las economías balcánicas con Italia»

Hay quien afirma que algunas de las recientes decisiones internacionales relativas a los Balcanes, incluidas las militares, se han tomado para garantizar el paso por esta zona de los llamados “Pasillos” energéticos (el número 10 cruza toda la región y el número 8 corta en dos a Albania). ¿Qué opina usted?
MOISIU: La realización del Pasillo 8 es vital para la economía albanesa. Esta es nuestra prioridad económica y seguirá siéndolo hasta su realización total. El Pasillo 8 no es un proyecto solamente albanés, es un proyecto de interés regional y aún más amplio. Su realización influirá notablemente el desarrollo de Bulgaria, Macedonia y Albania, y unirá aún más las economías balcánicas con Italia, especialmente con su parte meridional y con la otra parte de Europa. Precisamente por la importancia que tiene este proyecto, el pasado mes de julio con el presidente búlgaro Parvanov y el macedonio Trajkovski hicimos una gira por nuestros países con el objetivo de sensibilizar aún más a la opinión internacional. Seguimos apreciando mucho el trabajo americano y el italiano para la realización de este proyecto, y mientras tanto esperamos el estímulo y el apoyo concreto durante la presidencia italiana de la UE.
Los otros proyectos regionales, como el Pasillo 10, tienen la misma importancia para varios países de la región. Sin embargo, consideramos que las ventajas del proyecto del Pasillo 8 serán notables y acercarán más nuestros países a la Europa unida. Los Pasillos que se han aprobado hasta ahora son verticales, mientras que este es el único horizontal. El Pasillo 8 es la continuidad y la renovación de la vía romana “Egnatia”.
En diciembre de 2002 se entrevistó usted con el Papa. ¿De qué hablaron?
MOISIU: El encuentro del 1 de diciembre de 2002 con Su Santidad el papa Juan Pablo II es sin duda uno de mis recuerdos más hermosos. Su Santidad representa la imagen de una dimensión histórica y es un amigo y un protector de Albania y de los albaneses. Los albaneses de todas las religiones lo recibieron magníficamente durante su visita a Tirana en 1993, considerando este acontecimiento como una fiesta nacional. Esto significa que los albaneses valoran mucho su papel y su imagen, al igual que valoran el papel y el apoyo de la Santa Sede. Durante nuestra primera entrevista del año pasado, le expresé a Su Santidad los sentimientos de consideración y gratitud de todos los albaneses. Le agradecí su interés por la cuestión de la beatificación de la madre Teresa, por el apoyo que Su Santidad y la Santa Sede han demostrado respecto al proceso democrático en nuestro país, por el trabajo desempeñado para la construcción de lugares de culto y para la consolidación de la armonía religiosa en Albania.
¿Considera la Santa Sede un interlocutor completo de su país?
MOISIU: Las relaciones de Albania con la Santa Sede son frecuentes y tan antiguas como el cristianismo. Como es sabido, el cristianismo albanés es uno de los más antiguos en Europa. Cuando la Iglesia católica fue instituida en Europa, pasó por los Ilirios, de los que somos descendientes, y por eso estamos orgullosos de nuestra historia y de la historia de las relaciones con la Iglesia católica. Albania ha dado la luz a notables personalidades religiosas, que no sólo dieron mucho a su país, sino también a la Santa Sede, y demostraron en todo el mundo sus virtudes hacia la humanidad. Los albaneses han dado al Vaticano al Papa de origen albanés, Clemente IX [Gianfranco Albani, nacido en Urbino en 1649; muerto en Roma en 1721, n. de la r.].Nuestro héroe nacional, Gjergj Kastrioti Skanderberg [nacido en Kruja, Albania, en 1405; muerto en Lezha, Albania, en 1469, n. de la r.] fue considerado el defensor de la cristiandad. Son personajes que nos hacen sentir orgullosos por la aportación que dieron al enriquecimiento de los valores del cristianismo y de la humanidad.
¿Qué papel tiene históricamente la Iglesia católica en Albania? ¿Y cómo están reglamentadas las relaciones Estado-Iglesia considerando que las creencias principales son, por orden, el islam y la ortodoxia?
MOISIU: En el contexto histórico, los albaneses siempre han estimado a la Iglesia católica como una institución de sabiduría y cultura. Durante la última década la Iglesia católica ha ayudado mucho al desarrollo de la instrucción, a las familias con dificultades, la salud, etc. Las relaciones entre el Estado y la Iglesia, entre los ciudadanos de fe cristiana y de las otras religiones, y entre Albania y la Santa Sede, son óptimas. Hoy es evidente que la cultura de la sociedad albanesa tiene un aspecto muy positivo: la armonía y la convivencia religiosas. En Albania hay tres religiones, que desde hace siglos conviven en total armonía, incluso con muchos matrimonios mixtos; nacen hijos y crecen nuevas generaciones que aumentan la armonía y la tolerancia religiosas. De este modo, Albania ofrece un ejemplo notable de diálogo y de acuerdo interreligioso, que en estos tiempos es un inmenso valor para el diálogo entre las culturas y las civilizaciones. Para consolidar este valor y para compartirlo con los demás, organizamos en noviembre de este año un simposio internacional sobre este tema. También las relaciones entre el Estado y las comunidades religiosas tienes sus leyes y no se ha producido ningún conflicto.
La madre Teresa ha sido proclamada beata, ¿qué significa para Albania?
MOISIU: Todos los albaneses están orgullosos de la primera santa albanesa, la madre Teresa, el símbolo del humanismo, de la ayuda y de la esperanza. La madre Teresa es la albanesa con el corazón grande que, con su dedicación a los pobres, ha obtenido el respeto de todo el mundo. La madre Teresa ha recibido el Premio Nobel de la Paz y otros muchos premios y títulos, pero sobre todo ha recibido la gratitud de todos los ciudadanos. Le damos las gracias a Su Santidad el papa Juan Pablo II por el apoyo que le dio a la madre Teresa cuando dirigía sus misiones humanitarias en todo el mundo y ahora, después de su muerte, le damos las gracias por haberla beatificado. Se trata de un gran acontecimiento para la Iglesia católica, la Santa Sede y para todos los humanistas y las personas religiosas en el mundo. Especialmente, es un acontecimiento histórico para los albaneses y Albania, es una fiesta nacional y un apoyo moral de dimensiones extraordinarias.


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