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VATICANO
Sacado del n. 11 - 2005

DOCUMENTOS. Homosexualidad y admisión al sacerdocio

Cuando no es oportuno admitir al sacerdocio


Entrevista al cardenal Zenon Grocholewski, prefecto de la Congregación para la educación católica, sobre la Instrucción sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas


Entrevista al cardenal Zenon Grocholewski por Gianni Cardinale


El cardenal Zenon Grocholewski

El cardenal Zenon Grocholewski

El 29 de noviembre se publicó la Instrucción de la Congregación para al educación católica «sobre los criterios de discernimiento vocacional en relación con las personas de tendencias homosexuales antes de su admisión al seminario y a las órdenes sagradas». El documento, aprobado de forma simple por el Papa el 31 de agosto, está firmado por el prefecto del dicasterio, el cardenal Zenon Grocholewski, y por el secretario, el arzobispo canadiense Michael J. Millar, miembro de la Congregación de San Basilio.
Para ilustrar los contenidos principales de la Instrucción, 30Días le ha hecho algunas preguntas al cardenal Grocholewski. El purpurado, nacido hace 66 años en Polonia, (archidiócesis de Poznan), trabaja en la Curia romana desde la época de Pablo VI. Tras terminar sus estudios en la Urbe, Grocholewski comenzó como simple sacerdote a trabajar enseguida en la Signatura apostólica, donde llegó a ser secretario en 1982 y prefecto en octubre de 1998. Al año siguiente fue llamado a dirigir la Congregación para la educación católica, y en 2001 fue creado cardenal.

Eminencia, ¿cuáles son los motivos que han dado origen a la instrucción?
ZENON GROCHOLEWSKI: En los últimos años se han difundido opiniones erróneas o ambiguas según las cuales la homosexualidad es una tendencia natural, inscrita en la naturaleza humana al lado de la tendencia heterosexual. Se ha afirmado que considerar la homosexualidad un desorden es una discriminación y que los actos homosexuales son justificables. Aún más. Las personas tendrían derecho a realizar estos actos. La difusión de estas ideas ha provocado repetidas intervenciones de la Congregación para la doctrina de la fe. Se trata efectivamente de opiniones que no hallan ninguna justificación en la doctrina de la Iglesia: son contrarias a la ley natural, son contrarias a la enseñanza de la Sagrada Escritura y a la constante Tradición de la Iglesia. Y visto que de alguna manera estas opiniones han penetrado también en ambientes eclesiásticos, muchos obispos, muchos superiores de seminarios y la misma Congregación para la doctrina de la fe nos han invitado a intervenir en la cuestión.
¿Lo que ha determinado esta intervención es sólo la difusión de opiniones erróneas o también porque en los seminarios el fenómeno de la homosexualidad ha tomado dimensiones relevantes?
GROCHOLEWSKI: Sería injusto decir que se trata de un problema relevante a nivel de la Iglesia universal. Podemos decir, sin embargo, que en algunas zonas geográficas el problema es más preocupante.
¿Ha tenido algo que ver en la génesis de la Instrucción la crisis de los sacerdotes acusados de pederastia que afectó a la Iglesia católica en Estados Unidos?
GROCHOLEWSKI: De alguna manera sí, aunque la génesis del documento es anterior a la explosión de la crisis estadounidense, por lo que no se la puede considerar la causa de este documento.
La Instrucción ha recibido críticas también del mundo eclesiástico. El antiguo maestro general de los dominicos, el padre Timothy Radcliffe, escribió en The Tablet que no tiene ninguna duda de que Dios llama al sacerdocio también a homosexuales y que estos «están entre los sacerdotes más comprometidos y dedicados que he conocido»…
GROCHOLEWSKI: Sabemos que toda vocación sacerdotal es una llamada del Señor, pero esta llamada se da mediante la Iglesia, en la Iglesia y para la Iglesia. Por eso la Iglesia tiene el derecho, es más, el deber de determinar los requisitos necesarios para ser admitidos al sacerdocio. No se puede negar que también algunos con tendencias homosexuales pueden ejercer el sacerdocio de manera ejemplar. El objeto de nuestro documento, sin embargo, es el hecho de que no es oportuno llamar al sacerdocio a estas personas. Comprendo que se trata de una decisión grave, pero no se ha tomado a la ligera.
¿En qué sentido?
GROCHOLEWSKI: No la hemos tomado de un día para otro, con ligereza. Hemos consultado varias Congregaciones de la Curia romana: la de la doctrina de la fe, la del culto divino y disciplina de los sacramentos, la de los institutos de vida consagrada y sociedades de vida apostólica, la de la evangelización de los pueblos, la del clero, la de las Iglesias orientales. Hemos discutido el documento en tres Asambleas plenarias de la Congregación, hasta la aprobación que tuvo lugar en la reunión plenaria de este año, en la que participaron unos treinta cardenales procedentes de todas las partes del mundo. Es un documento fruto de reflexión y de debate también con expertos en la materia. Al final se decidió que no es oportuno admitir al sacerdocio a quien practica la homosexualidad, a quien tiene tendencias homosexuales arraigadas y a quien patrocina la llamada cultura gay. Consideramos que por motivos prácticos, de experiencia, y fundados en la doctrina de la Iglesia no es oportuno admitir a estas personas al sacerdocio, a causa de dificultades que pueden surgir; y la experiencia nos ha enseñado que surgen.
Seminaristas en la plaza de San Pedro

Seminaristas en la plaza de San Pedro

¿Cuál es el significado de la expresión «tendencias profundamente arraigadas»? ¿Cuál puede ser el caso de una tendencia homosexual no «profundamente arraigada»?
GROCHOLEWSKI: No existe un instrumento científico para medir lo profundamente arraigada que está una tendencia. De todos modos, nuestro documento ayuda a discernir si se trata de una tendencia profundamente arraigada, es decir, permanente y generada por una necesidad interior, o si se trata de una tendencia transitoria causada por condiciones exteriores. Como ejemplo de tendencia transitoria nuestro documento cita el caso de una adolescencia todavía no terminada. Pero puede haber otros casos. Por ejemplo, el caso de quien ha llevado a cabo actos homosexuales en un estado de embriaguez, o de quien lo ha hecho como consecuencia de determinadas circunstancias, como el haber estado muchos años en la cárcel. O de quien lo ha hecho por condescendencia hacia un superior o para ganar dinero. De todos modos, en estos casos, por prudencia, para verificar que se ha tratado de una tendencia efectivamente transitoria, es mejor que pase un tiempo conveniente, que el documento establece en tres años, antes de proceder a la ordenación diaconal.
La Instrucción concierne a los seminarios. ¿Y en lo relativo a los sacerdotes ya ordenados con tendencias homosexuales?
GROCHOLEWSKI: Naturalmente, estas ordenaciones son válidas: no puede afirmarse su invalidez. Incluso cuando una persona descubre su homosexualidad después de la ordenación sacerdotal, debe por supuesto realizar su sacerdocio, debe tratar de vivir en castidad, ser fiel a su compromiso y a la doctrina de la Iglesia, como todos los demás sacerdotes. Quizá necesite mayor ayuda espiritual que los demás.
La Instrucción ha sido enviada con una carta de acompañamiento en la que se recuerda, como decíamos antes, que no está en discusión la validez de las ordenaciones ya realizadas de candidatos con fuertes tendencias homosexuales, pero se invita a que no se haga trabajar a estas personas en los seminarios…
GROCHOLEWSKI: También en este caso se trata de un problema de oportunidad. En el seminario hay muchachos, jóvenes. Por tanto, para un homosexual se trata de un ambiente, digamos, muy provocador. Por no hablar de que una eventual ligereza por parte de uno de ellos tendría un impacto muy profundo en la vida de un seminarista. Para la Iglesia uno de los problemas fundamentales es la formación de los sacerdotes, de buenos sacerdotes que sean de ayuda también para el apostolado de los laicos. Por eso debemos tener mucho cuidado con lo que sucede en los seminarios. Este es el motivo por el que hemos pedido a los obispos que eviten que haya rectores y educadores homosexuales en los seminarios.
La Instrucción invita a los seminaristas con arraigadas tendencias homosexuales a declarar su propia situación…
GROCHOLEWSKI: Las palabras del texto son muy claras: «sería gravemente deshonesto que el candidato ocultara su homosexualidad para acceder, a pesar de todo, a la Ordenación. Disposición tan falta de rectitud no corresponde al espíritu de verdad, de lealtad y de disponibilidad que debe caracterizar la personalidad de quien cree que ha sido llamado a servir a Cristo y a su Iglesia en el ministerio sacerdotal». En el caso en que el padre espiritual o el confesor se enteren de que un seminarista tiene tendencias homosexuales arraigadas, no pueden naturalmente denunciar el hecho in foro exterior, pero deben hacer lo posible para tratar de persuadir al seminarista a dejar el camino emprendido.
Una ordenación sacerdotal en la Basílica de San Pedro

Una ordenación sacerdotal en la Basílica de San Pedro

Según el padre Radcliffe, con la autodenuncia se corre el peligro de que los candidatos más sinceros abandonen espontáneamente el seminario, mientras que los más astutos no…
GROCHOLEWSKI: Sería una tragedia. Espero que en los seminarios se cree una atmósfera de confianza y colaboración y que esto no suceda. Es una cuestión de honestidad fundamental para el que quiere hacerse sacerdote.
En la Instrucción no se alude para nada al uso de la psicología…
GROCHOLEWSKI: El documento no quería afrontar toda la problemática relacionada con la madurez afectiva y sexual del candidato al sacerdocio. La psicología y la psiquiatría pueden ayudar a las personas a liberarse de las tendencias homosexuales o a vivir castamente su propia condición. Estas ciencias pueden ser de alguna ayuda también para esas personas que accidentalmente han tenido relaciones homosexuales sin tener una tendencia profundamente arraigada. Pero nuestro documento no ha querido afrontar estas temáticas.
Desde hace años se habla de un documento específico de su Congregación dedicado precisamente al uso de la psicología en los seminarios…
GROCHOLEWSKI: No tengo nada que decir al respecto.



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