Secciones
Sacado del n.11 - 2005

El correo del Director



Cartas desde los Monasterios



ADORATRICES PERPETUAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO
Cagliari

Nuestra vida transcurre en la adoración del Santísimo Sacramento, que está expuesto todo el día

Querido senador Andreotti:
Hemos recibido con alegría su revista 30Días, que usted nos envió amablemente. Deseamos darle las gracias por este precioso regalo, y por la confianza que tiene usted en la vida de clausura. El Señor no olvidará nunca el bien que está usted haciendo en su nombre; que Él sea siempre su fuerza y guía. Que Jesús Eucaristía sea siempre la luz que oriente sus pasos por el camino de la paz, el sol que surge de lo alto y aclara todas las tinieblas.
Nuestra vida transcurre en la adoración del Santísimo Sacramento, que está expuesto todo el día. Las hermanas se alternan en la adoración durante todo el día y la noche. En el silencio de la oración y el trabajo, obedecemos a nuestra madre fundadora, Maria Maddalena dell’Incarnazione, que nos transmitió su carisma. Ahora esperamos su beatificación.
Que la Virgen Santísima nos done en abundancia las gracias espirituales, necesarias para la perseverancia y el testimonio de una vida enteramente dedicada a la gloria de su Hijo.
Después de tantos años de “silencio” nuestro noviciado vuelve a renacer, y en este Año eucarístico estamos recogiendo los frutos.
Encomendamos a nuestras hermanas ancianas y enfermas a sus oraciones.
Nuestra comunidad le seguirá a usted siempre con la oración.
Madre Maria Grazia dello Spirito Santo y la comunidad


CLARISAS DEL MONASTERIO SANT’AGNESE
Perusa

Es bella y dulce esta comunión de los santos

Que el Señor te dé la paz:
Gracias, señor director Giulio, gracias por haber pensado en enviarnos su hermosa revista gratis a los monasterios. Es una señal del cuidado que tiene usted para con nosotras. Los monasterios son la casa de todos: son la casa de ustedes donde una parte de ustedes ya viven como habitantes de la casa de Dios.
Es bella y dulce esta comunión de los santos. Es el misterio más grande de nuestra fe por el que sufrimos y gozamos, luchamos y hacemos fiesta, lloramos y sonreímos.
Con cariño, hasta pronto,
sor Maria Chiara y hermanas clarisas

VISITANDINAS DEL MONASTERIO DE LA VISITACIÓN SANTA MARIA
Palermo

Una propuesta a 30Días: dar espacio a breves escritos de espiritualidad

Ilustrísimo senador Andreotti:
Le estamos profundamente agradecidas por el regalo de la revista 30Días, de la que es director. Sobre todo le agradecemos la estima en que tiene la vida contemplativa implicándonos a nosotras, que vivimos en clausura, en su apostolado.
En esta revista apreciamos el amor de la Iglesia y por la Iglesia, el que comparte el sufrimiento del hombre, la manera equilibrada de juzgar los acontecimientos.
Nos permitimos hacerle una propuesta: reservar un “rinconcito” de la revista a la espiritualidad, breves escritos espirituales de personas consagradas que en lo concreto y con coherencia hayan dado testimonio de vivir en primera persona los problemas del mundo. ¡Perdónenos! Es una discreta y humilde propuesta… Estamos convencidas de que el estar consagrados es para el mundo: «Por ellos yo me consagro a mí mismo», dice el Señor.
Le prometemos a usted y a sus colaboradores nuestro constante recuerdo en la oración. In Corde Iesu,
la Visitación Santa María de Palermo


BENEDICTINAS DEL MONASTERIO SAN BENEDETTO
Castelfiorentino, Florencia

Gracias, senador Andreotti,
por su testimonio cristiano
y por el gran trabajo por el pueblo

Pax al senador y director de la revista 30Días, Giulio Andreotti.
Queridísimo señor Giulio y hermano en la fe:
Nos ha llegado con gran sorpresa la revista 30Días, que ni siquiera sabíamos que existiera. Es muy bonita, especialmente por los artículos sobre la vida eclesiástica y las entrevistas interesantes a personajes de la Iglesia.
No olvido la fascinante aventura de Matteo Ricci.
Pero deseo darle la enhorabuena al señor Giulio: trabaja mucho, pone a trabajar el talento que Dios le ha dado, y lo hace por su pueblo. Gracias, señor Giulio, por su testimonio cristiano, adelante con valentía, con los pies en el suelo, el corazón y la mente dirigidos hacia el cielo. Le aseguramos nuestra oración también por su familia.
Reciba la expresión de nuestros mejores deseos en el Señor Jesucristo.
la comunidad del monasterio y sor O. monja


CLARISAS CAPUCHINAS DEL MONASTERIO DE PARMA
Parma

El regalo de 30Días a nosotras, monjas de clausura, es una intuición conmovedora

Ilustrísimo senador, señor Giulio Andreotti:
Hónrenos aceptando nuestro agradecimiento por la revista 30Días que admiramos por la solidez de contenidos y por la elegancia gráfica, lo cual la hace agradable.
Con toda la buena voluntad, realmente no era previsible tanta sensibilidad para con nosotras que vivimos en clausura, una delicada atención que, en el contexto cultural y social actual, diría que realmente ha sido una intuición que conmueve. Por lo demás, de un árbol tan bueno no pueden sino madurar frutos buenos.
Quienes vivimos en clausura somos una realidad que no quiere ser noticia, sino que se esfuerza por ser fragmento vivo y eficaz en la Iglesia y en la sociedad precisamente con nuestro modo específico de ser monjas de clausura.
Así pues, reciba nuestro agradecimiento acompañado de la oración de buenos deseos, plenitud de vida en Cristo Resucitado, mientras deseamos también los dones del Espíritu Santo para que orienten y sean luz para la acción finalizada al bien común y al ser cristianos según el proyecto de Dios.
Reciba respetuosos saludos,
las monjas capuchinas


CLARISAS DEL MONASTERIO SANTO STEFANO
Imola, Bolonia

Un gracias por todo lo que realiza usted ante Dios

¡Paz y bien! Ilustrísimo senador:
Mientras le mandamos nuestro sentido agradecimiento por habernos enviado su revista, le aseguramos nuestro recuerdo de oración para usted y sus colaboradores.
Reciba nuestra estima y gran gratitud por todo lo que rea­liza usted ante Dios y ante muchos hermanos en Cristo.
Atentos saludos,
las hermanas clarisas de Imola


AGUSTINAS DEL MONASTERIO SANTA CROCE
Figline Valdarno, Florencia

La carta que nos ha enviado nos ha recordado las que nos mandaba Giorgio La Pira

Ilustrísimo senador, profesor Giulio Andreotti:
Et si mihi liceat queridísimo amigo y hermano en Jesucristo Nuestro Señor, con gran alegría me uno al coro de las hermanas de clausura de Italia para expresarle el gracias sincero y de corazón por su apreciadísima carta y por el regalo de la suscripción a la revista 30Días en la Iglesia y en el mundo. Nuestra biblioteca se ha enriquecido de este modo con un nuevo instrumento de comunicación que nos permite estar cada vez más al día sobre los pequeños y grandes acontecimientos de dentro de la Iglesia. Su carta, señor senador, con su petición de oración, en un mundo donde parece que el mal predomina sobre el bien, me trae a la memoria los años de la posguerra, cuando el “alcalde santo” Giorgio La Pira, en los momentos más difíciles y fatigosos para Italia y el mundo, nos mandó una carta a las monjas de clausura (las conservo todas celosamente): la petición era también de oración para que el Señor con su Espíritu Santo iluminase a quienes tenían en sus manos el destino de los pueblos, para que actuasen siempre con justicia y caridad por el bien del hombre, hecho a imagen y semejanza de Dios. Esto nos gratificaba y nos entusiasmaba porque era uno de los pocos laicos que creían que, incluso desde detrás de las rejas (usted nos lo confirma), podemos hacer mucho por el bien de la humanidad en un mundo donde parece que sólo las actividades prácticas tienen valor. Nuestra vida religiosa y de clausura nada le quita a nuestra dignidad de mujeres, porque dentro de la Iglesia tenemos un papel bien concreto, pero lo que sigue siendo difícil es hacérselo comprender a quienes viven en la dimensión de lo cotidiano.
Su carta con su exhortación a dar voz a nuestros silencios me lleva a hacer mías las palabras del llorado pontífice Juan Pablo II: «No tengáis miedo, abrid, abrid de par en par las puertas a Cristo»; y esta exhortación quisiera dirigírsela, o mejor, gritársela a todos los jóvenes para que acojan la invitación del Señor a seguirle.
Después de cincuenta años de vida religiosa, y conmigo otras hermanas, cada mañana al despertar renovamos al Señor nuestro sí sincero e incondicional como el primer día. Cómo me gustaría que esta maravillosa experiencia fuera compartida y experimentada por tantas otras mujeres que, haciendo suyas las palabras de nuestro Padre san Agustín –«Tarde te amé, belleza antigua y siempre nueva»– descubrieran allá el don de la vocación a la vida consagrada.
Gracias de nuevo por habernos hecho conocer por medio de su revista y por haberme permitido este pequeño “desahogo” como a un amigo que siente el peso de lo humano, pero que cree en el valor y la fuerza de la oración.
Le confirmo el recuerdo de la oración por sus intenciones particulares, por nuestra amada patria y por el mundo entero, unido a tanta gratitud.
Devotísima en Cristo,
sor Angelica Pruneti O.S.A. y hermanas


BENEDICTINAS DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL MONASTERIO SAN BENEDETTO
Catania

Leemos 30Días con el corazón dilatado y sereno

Ilustrísimo senador Giulio Andreotti:
Una vez más sentimos la necesidad de unirnos al coro unánime de las monjas de clausura de Italia para decirle «¡Gracias!». Nos damos cada vez más cuenta de la categoría de la revista que usted dirige. Leemos con corazón dilatado y sereno lo que está escrito, porque sabemos que todo lo que está escrito es verdad, genuino y correcto, a diferencia de ciertos diarios y revistas.
Que el Señor le bendiga por su exquisita generosidad para con nosotras, junto a todos los que colaboran con usted.
Con estima,
la madre priora y la comunidad


CLARISAS DEL MONASTERIO SANTISSIMO SALVATORE
Fucecchio, Florencia

Le ofrecemos al Señor oraciones y sufrimientos para que le siga apoyando durante muchos años

Ilustrísimo señor senador:
Soy la sobrina del padre Agostino Zambonati, el querido tío que me invitaba desde niña a rezar por usted y los políticos. Le doy las gracias de corazón por su hermosa y preciosa revista 30Días.
Sigo siendo responsable de esta pequeña y sufrida comunidad. Escribo siempre de noche. Le ofrecemos al Señor oraciones y sufrimientos para que le siga apoyando muchos años más y pueda ser un ejemplo de fuerza y valor para los jóvenes y los adultos, con el ejemplo de su serenidad y su fortaleza. En la adversidad fue usted muy fuerte. ¡Que le vaya bien, senador! Nos sentimos cerca de usted y rezamos por usted y por sus seres queridos. Gracias de nuevo por su revista.
Que el Señor sea siempre su fuerza. Devotísima en Cristo,
sor Giovanna Maria Zanzi


CARMELITAS DESCALZAS DEL MONASTERIO SANTA TERESA
San Colombano, Lucca

Le agradecemos el regalo de la revista 30Días que, con sorpresa, nos llega desde hace algún tiempo

Estimado senador:
Aunque con algún retraso paso a darle las gracias en nombre de todas las hermanas por el regalo de la revista 30Días que, con sorpresa, hace ya tiempo que nos llega. La revista es muy bonita y nos ayuda a mirar la actualidad con mirada confiada y llena de oración.
Especialmente hermosos fueron los números 4 y 5, dedicados en gran parte respectivamente al amado papa Juan Pablo II, que abandonó este mundo para ir junto al Padre, y al nuevo pontífice Benedicto XVI.
Junto a nuestra gratitud le aseguramos nuestra oración para que la revista sea siempre expresión fiel de la doctrina y de la vida de la Iglesia y para que el Señor le conceda fuerza, salud y años de vida para seguir trabajando por el bien de todos los que, incluso a ciegas, buscan la luz y la verdad.
Atentos saludos,
sor Francesca Teresa del Niño Jesús, priora


MONJAS MÍNIMAS DEL MONASTERIO SAN FRANCESCO DI PAOLA
Grottaferrata, Roma

Nos sentimos las más pequeñas en la casa del Padre, con un corazón grande que abraza a todo el mundo

Ilustrísimo senador señor Giulio Andreotti:
Ante todo queremos darle las gracias por la profunda estima y confianza que demuestra hacia el carisma de la vida contemplativa, es decir, por los monasterios de clausura, y por cómo valora nuestra vida de oración vivida por el bien del mundo entero.
Gracias de corazón por su carta dedicada exclusivamente a nosotras y gracias por el regalo de la suscripción a la revista 30Días, que apreciamos por la seriedad e imparcialidad con que afronta los delicados problemas que atormentan a un mundo cada vez más desorientado entre tantos falsos profetas que cada día tratan de derribar los valores más sanos para transmitir los errores de las nuevas ideologías.
Esperemos que la revista pueda encontrar nuevos simpatizantes, que sepan reconocer el mérito de una publicación cristiana y abierta a las problemáticas más candentes de nuestra sociedad.
Gracias, senador, a usted y a toda la redacción. Por nuestra parte le aseguramos nuestro recuerdo en la oración para que el Señor le ayude en esta delicada tarea y le guíe siempre para poder transmitir la verdad, aunque ésta a veces requiera un camino a contracorriente. Nos sentimos las más pequeñas en la casa del Padre, según nuestro nombre “mínimas”, pero con un corazón grande que abraza a todo el mundo, y como Moisés sobre el monte queremos interceder ante Dios por todos nuestros hermanos que están en el mundo.
Con estima y agradecimiento hacia usted, senador, y hacia toda la redacción,
sor Maria Concezione Sanna O.M., superiora,
y las monjas mínimas de san Francesco di Paola


BENEDICTINAS DEL MONASTERIO SANTA MARGHERITA
Fabriano, Ancona

¡Jesús nos regala lo útil y lo necesario! Gracias por su hermosa revista

Ilustrísimo senador:
Sólo en estos días me he dado cuenta de que la hermosa revista 30Días nos llega gratis y me he dicho: ¡gracias a Dios! Me gustaba mucho, pero mi ecónoma tenía dificultades para subscribirnos: le he dado gracias al Señor y ahora le doy las gracias a usted y a sus colaboradores.
¡Jesús es bondad y providencia infinitas! Nos da lo útil y lo necesario.
Rezamos por la paz como nos sugiere también nuestro santo padre Benedicto: ¡ora, labora et pax!
Devotísima en Jesucristo,
madre Raffaella Pagliarini O.S.B., abadesa


VISITANDINAS DEL MONASTERIO DE LA VISITACIÓN
Alzano Lombardo, Bérgamo

Rezamos y ofrecemos nuestros días por ustedes

Ilustrísimo señor senador:
Le estamos muy agradecidas por sus palabras llenas de estima y admiración por nuestra hermosa y santa vocación, y por el regalo de la suscripción a la revista 30Días en la Iglesia y en el mundo a las comunidades de clausura. ¡Gracias de corazón! Nosotras somos una comunidad pequeña, nueve hermanas todas entradas en años; pero así como de corazón nos comprometemos a la oración y al ofrecimiento de nuestros días, tenemos que decir que no estamos en condiciones de dar sugerencias ni colaboración directa para conocer mejor la realidad de las clausuras.
Pero estamos seguras de que otras comunidades nuestras podrán hacerlo también por nosotras y también por esto rezamos de corazón. Le expresamos nuestro sentido agradecimiento por su bondad e interés por nosotras y le aseguramos que le tendremos presentes en el recuerdo de nuestra oración. ¡Bendito sea Dios!
madre Maria Clementina Merzi


CLARISAS CAPUCHINAS DEL MONASTERIO SAN GIUSEPPE
Mestre, Venecia

La benevolencia expresada en un gesto

Las hermanas clarisas capuchinas del monasterio San Giuseppe, sensibles y agradecidas por el regalo de 30Días, le agradecen a su excelencia la benevolencia, expresada en ese gesto hacia nosotras, y, en la oración invocan al Padre dones perpetuos, gracia y bendiciones para su excelencia y sus seres queridos.
De corazón,
sor Chiara y hermanas


CLARISAS DEL MONASTERIO SANTA CHIARA
Limbach-Balsbach, Alemania

La oración es nuestra voz que se eleva en el silencio

Ilustre señor Andreotti:
Habiendo recibido de usted una revista en lengua alemana, presumo que es usted capaz de comprender una carta en alemán.
Ante todo deseamos darle las gracias de todo corazón por el envío de su revista 30Días, que hemos leído con gran interés.
Vd. desea una «colaboración específica y directa» por parte nuestra, que somos contemplativas. Como es justo que sea, no podemos satisfacer su deseo. Nuestra “voz que se eleva en el silencio” es siempre y de todos modos nuestra oración por las distintas necesidades de los hombres, de la Iglesia y del mundo. Nuestros benefactores, entre los cuales se encuentra ahora también usted con su revista, son recordados de manera especial en nuestras oraciones, dado que podemos vivir nuestra vida contemplativa sólo gracias a su ayuda.
A veces trabajamos en lo concreto dentro de la Iglesia y el mundo, como por ejemplo, para el Año de la Eucaristía, con motivo del cual hemos preparado, siguiendo nuestras meditaciones, un librito sobre la Santísima Eucaristía y hemos distribuido varios miles de ejemplares. Como modesta señal exterior de nuestra gratitud, nos permitimos enviarle un ejemplar en alemán y otro en español. Por desgracia no disponemos de ejemplares en italiano, y hasta los ejemplares en español casi están agotados.
Señal de gratitud hacia usted será también nuestra oración por usted y por su obra en la Iglesia y en el mundo. ¡Que Dios le bendiga!
Con gratitud,
sor Ancilla Fischer, abadesa


TRAPENSES DEL MONASTERIO DEL GETSEMANÍ
Dannenfels-Pfalz, Alemania

Nosotras vivimos en la zona septentrional del Palatinado,
en el centro de la diáspora, en una realidad fuertemente secularizada

Estimado señor senador Giulio Andreotti:
Le agradezco infinitamente su carta y el envío de la suscripción de regalo a su interesante revista 30Días en la Iglesia y en el mundo, ambas cortésmente en lengua alemana.
Vd. nos pide que contribuyamos de dos maneras a su actividad. Deseo de buena gana asegurarle nuestra oración para apoyar su competente y valiosa obra de información sobre la Iglesia y el mundo.
Le estamos también muy agradecidas por su positiva valoración de nuestra vida monástica y contemplativa.
Por otro lado, me resulta difícil imaginar qué nos deparará el futuro. Sin embargo, considero que nuestro Santo Padre tiene razón cuando dice que el problema no es el “clash of civilizations” (choque de civilizaciones); en el futuro la cuestión será entre quienes creen en Dios y quienes no creen; por eso aprecio tanto su disponibilidad al diálogo, enfocado a la verdad y al amor, con los hombres de todas las religiones y culturas.
En Europa estamos frente al problema del continuo debilitamiento de la fe cristiana. La Iglesia tiene la ardua tarea, por una parte, de hacer que los fieles sean firmes en su fe y, por otra, de mantener abierto el diálogo –como ya ocurre en Italia– con quienes se preocupan por los que han de ser los valores sobre los que construir las bases de nuestra sociedad. Esto representa un reto también para los monasterios, como lugares de vida espiritual en la Iglesia.
Nosotras vivimos aquí, en la zona septentrional del Palatinado, en el centro de la diáspora, en una realidad fuertemente secularizada. Por una parte, tenemos experiencia directa y dolorosa de lo que separa a los católicos y los protestantes; por otra, también las comunidades protestantes aprecian nuestros trabajos artísticos y nuestros paramentos, nuestra presencia en general, por lo que a menudo nacen estimulantes intercambios de ideas sobre la vida espiritual. En nuestra pequeña hospedería recibimos a quienes deseen, en una atmósfera de silencio, rezar con nosotros y profundizar en su fe.
Como comunidad monástica, que vive según la regla de san Benito, estamos especialmente ligadas a la digna celebración de la liturgia, porque es ahí donde se manifiesta el misterio de la entrega de Dios a los hombres. Para esto sirve también nuestro trabajo, la creación artística de paramentos. Nuestros paramentos son fruto de nuestro servicio a la palabra de Dios, su confección va acompañada de la oración, y deberían ayudar a que los fieles entren en el espíritu de la liturgia. Por eso nuestros paramentos atestiguan también el anuncio del Evangelio.
Sin embargo –y aquí respondo a su pregunta sobre nuestro modo de entender la clausura– para poder hacer este servicio a Dios y a su Iglesia, se nos hace necesario quedarnos “en casa”. Pienso en lo que quería decir san Gregorio Magno cuando dijo del padre del monaquismo Benito: «Él vivió consigo mismo». Esta stabilitas ­–con la que no se entiende solo el lugar, sino más bien el morar el corazón en Dios– es tan importante hoy como en los tiempos de las invasiones bárbaras. Además la vida de clausura favorece y asegura la stabilitas, y refuerza la fidelidad.
Esta stabilitas, el seguir siendo fieles a un lugar, a una comunidad, a una elección de vida por Dios, es un testimonio importante para los hombres de nuestra inquieta época. Es sobre todo un testimonio de la existencia de Dios, dado que, sin nuestra fe en Dios, vivir una vida monástica contemplativa sería no solamente ilógico, sino también imposible. Siguen siendo válidas las famosas palabras de san Agustín: «Nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que no reposa en ti» [Confesiones, I, 1, n. de la r. ].
En la oración le acompañamos a usted y a las personas ligadas a usted, y le deseamos bendiciones divinas para su actividad. Podrá contar siempre con nuestras oraciones.
Con gratitud,
sor Prassede Dalpke O.C.S.O.




Italiano English Français Deutsch Português