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AFRICA
Sacado del n. 07 - 2003

Las nuevas matanzas de los inocentes


Entrevista a monseñor John Baptist Odama, arzobispo de Gulu. Su diócesis está en medio del cataclismo que afecta a Uganda


por Davide Malacaria


Jóvenes de Gulu hacen fila para comer en un centro de la “Gulu Support the children organization”, la organización que trata de salvar a los chicos del reclutamiento forzado del LRA

Jóvenes de Gulu hacen fila para comer en un centro de la “Gulu Support the children organization”, la organización que trata de salvar a los chicos del reclutamiento forzado del LRA

«Nuestro llamamiento es sobre todo por los niños», subraya monseñor John Baptist Odama. Se interesa mucho por sus chavales, monseñor Odama, arzobispo de Gulu, cuya diócesis se encuentra en medio del cataclismo que afecta al norte de Uganda. Muchachos a los que esta guerra feroz, que desde hace 17 años ensangrienta el norte del país, quiere arrancar la inocencia y el futuro, quiere arrancarles la vida. Muchachos que van a refugiarse a las calles de la ciudad para que no les secuestren y maten. Desde el 22 de junio el arzobispo ha abandonado su cama y se ha ido a dormir con ellos por las calles sucias de la ciudad. Al lado del arzobispo, otros hombres de Iglesia y líderes de otras religiones. Inerme defensa contra un enemigo imprevisible y sanguinario. «Como arzobispo de la Iglesia de Gulu no puedo quedarme tranquilo en mi residencia episcopal, mientras cada día por la tarde miles de niños llenan la ciudad, durmiendo al aire libre en condiciones miserables, por miedo a que los rebeldes los secuestren». Monseñor Odama tiene una voz amable al teléfono. Una afabilidad que choca con los horrores que le toca vivir todos los días. Pero que debe haberle servido para conquistarse la simpatía de todo el mundo. Así ha podido crear el ARLPI (Acholi Religious Leaders Peace Inititative), en el que participan líderes de distintas religiones, que trata de mediar entre las facciones en lucha. Y que, reuniendo todas las religiones tradicionales de la etnia acholi en la búsqueda de la paz, ha contribuido a que el conflicto del norte no se transforme en una guerra de religión. Él es el presidente. También por esto Gulu es la encrucijada de muchos contactos. A veces secretos, como el que refiere durante esta entrevista, cuando algunos rebeldes le llamaron por teléfono para disculparse por las amenazas contra la Iglesia católica. John Baptist Odama nació en 1947 en Arua y fue ordenado sacerdote en 1974. En 1996 fue nombrado obispo de Nebbi, y en enero de 1999 fue llamado a encargarse del gobierno pastoral de la diócesis de Gulu.

¿Puede hablarnos de los sufrimientos de su pueblo y de la situación actual en Gulu?
JOHN BAPTIST ODAMA: La situación es desastrosa. Mi gente tiene mucho miedo. Muchos desplazados se refugian en los campos de refugiados, pero los que no saben dónde ir son muchos más. Estos últimos abarrotan las ciudades y otros centros. Parte de la población no tiene nada que comer, sobre todo en las zonas donde todavía no ha llegado el PAM [Programa Alimentario Mundial, n. de la r.]. Muchas carreteras son intransitables, porque no son seguras; hace una semana un autobús estalló sobre una mina: murieron cinco personas y otras diez resultaron gravemente heridas… Últimamente la situación ha empeorado. Además, muchas escuelas están cerrando, sobre todo las que están lejos de los centros urbanos. Así que muchos niños no pueden ir a estudiar. Los padres tienen miedo de mandar sus hijos a los colegios porque pueden secuestrarlos o matarlos. Pero la pregunta más angustiosa que se hace la gente es cuándo acabará todo esto.
¿Hay posibilidades de entablar una negociación?
ODAMA: No es fácil hablar con los rebeldes. Han roto las comunicaciones. Actualmente las dos partes en lucha, el gobierno y los rebeldes, están tomando la ofensiva, se han aislado, cerrado filas, y piensan solamente en eliminarse recíprocamente.
¿Cree que hace falta una intervención de fuerzas internacionales?
ODAMA: A estas alturas, podemos pedir ayuda sólo a las organizaciones internacionales. El 20 de junio dimos una conferencia de prensa, después de una reunión de las autoridades religiosas y regionales del Sudán meridional y del norte de Uganda. Llegamos a la conclusión de que debemos hacer un llamamiento al Consejo de seguridad para que tome en consideración nuestra situación. Necesitamos una acción inmediata.
En Sudán el gobierno ha entablado negociaciones con los rebeldes del sur. Si las dos partes llegaran a un acuerdo, ¿favorecería la solución de la guerra en el norte de Uganda?
ODAMA: Confiamos en ello y pensamos que también Uganda debería estar representada en el proceso de paz que se está celebrando en Kenia, si no con un papel activo, por lo menos como país observador. La situación en Sudán está estrechamente relacionada con la de mi país. De todos modos, la población está cansada de muertes y secuestros, pero el gobierno no se decide a protegerla.
En los últimos años, las fuerzas armadas de Uganda han participado en varios conflictos en África. ¿Cómo es posible que no consigan proteger a la población de las fuerzas rebeldes que, en comparación, son muy escasas?
ODAMA: Para nosotros es un misterio. No lo comprendemos. Uganda ha combatido guerras contra otros países, por ejemplo, el Congo. El ejército nacional está presente en Ruanda, en el proceso de mantenimiento de la paz, en Sudán y en Somalia. Todos nos preguntamos por qué no consiguen proteger la parte septentrional de nuestro país… Es un misterio. Y lo es aún mas si se piensa que esta guerra dura desde hace diecisiete años… Toda una generación ha desaparecido. Algunos no podrán nunca volver a la escuela. Otros han perdido su dignidad de niños: deberían haber crecido para convertirse en hombres respetables, pero su tierna edad ha sido atrozmente manchada por asesinatos y secuestros. Los rebeldes han transformado en soldados a muchos niños. Pero también las tropas gubernamentales han reclutado como soldados a jovencísimos. Esta horrible práctica ha seguido adelante hasta que hemos intervenido para terminar con ella.
La Iglesia está tratando con todos sus medios de devolver la paz al país…
ODAMA: En este momento estamos trabajando para restablecer los contactos con los rebeldes y para mantener las relaciones con el gobierno. Nuestro objetivo es que ambos centren su atención en un posible proceso de paz. Estamos tratando por todos los medios de construir la paz. Queremos convencer a la población a que haga valer este derecho. Queremos dialogar con la comunidad internacional para no quedarnos aislados. Estamos pidiendo ayuda a todas las organizaciones internacionales que pueden participar en una intervención humanitaria, como la Unión Europea, la Unión Africana, y también organizaciones religiosas a nivel internacional. La Iglesia católica ha estado siempre a nuestro lado. El Papa nos ha escrito una carta personal en la que nos manifestaba su solidaridad. También el Vaticano está trabajando duramente. Sin embargo, otros grupos políticos podrían hacer una presión mayor sobre las fuerzas armadas y sobre el gobierno de Uganda. Por ejemplo, si la Unión Europea hiciera presiones sobre el gobierno de Kampala para que resuelva la grave situación del norte, vinculando esta petición al mantenimiento de normales relaciones diplomáticas, sería un paso adelante. Asimismo sería importante que algunos miembros destacados de las Naciones Unidas hicieran presiones sobre los gobiernos de Uganda y Sudán, en cuyo territorio los rebeldes del LRA siguen encontrando refugio. Sospechamos que Sudán ayuda secretamente a los rebeldes. Además, los medios de comunicación deberían dar a conocer nuestra tragedia. Necesitamos también la ayuda de Estados Unidos. Estamos buscando un modo de detener la difusión de armas de fuego en nuestro territorio. En resumen, queda mucho por hacer. Muchas organizaciones internacionales no saben lo que sucede, otras saben sólo algo, pero no lo suficiente como para ponerse en marcha. En fin, hay que sensibilizar a la opinión pública. Estas son algunas de las estrategias con las que afrontamos la situación.
Muchachos en la escuela

Muchachos en la escuela

¿Teme que suceda como en otros casos (Ruanda, Timor oriental), en los que el mundo, pese a que la tragedia estaba a la vista, se dio cuenta demasiado tarde?
ODAMA: Es el peligro que corremos. Y sería un desastre. Tenemos miedo de que suceda un verdadero genocidio. Es una situación que dura desde hace mucho tiempo, y la gente está desesperada. Sería una pena si el mundo se diera cuenta demasiado tarde. En este caso todos seríamos culpables de negligencia y silencio. También nosotros somos parte de la humanidad, necesitamos ayuda concreta para detener esta locura. La Unión Europea ha enviado tropas para el mantenimiento de la paz en la zona del Ituri (Congo), destrozada por una guerra civil. Nos preguntamos por qué no puede hacerse algo parecido en nuestro país…
Seminaristas secuestrados, misiones asaltadas y por último la amenaza de Kony lanzada por radio… la Iglesia parece ser uno de los nuevos objetivos del LRA.
ODAMA: Estas noticias nos han causado mucha preocupación, a mí de manera particular, porque tengo una gran responsabilidad en la Iglesia ugandesa. Los sacerdotes, las religiosas y la población católica en general no deberían ser objetivos de esta guerra, porque se trata de una guerra política. Los rebeldes están combatiendo contra el gobierno, y tendrán sus razones para hacerlo, pero no hay ningún motivo para que la Iglesia reciba estas amenazas. Porque la Iglesia, los misioneros y las religiosas han sufrido siempre al lado de la gente, han vivido con la gente. Y al igual que nosotros, los líderes de otras religiones. En segundo lugar, somos ugandeses como los demás. Los misioneros han dado su vida por nosotros aquí en Uganda y, por esto, se han convertido en parte de nosotros, como pueblo. En fin, todos somos seres humanos. No entiendo por qué nos deben golpear dos veces: como personas y como católicos. La guerra política no debe transformarse en una guerra de religión. De todos modos, los rebeldes se pusieron en contacto conmigo el pasado 18 de junio para disculparse por las amenazas y para asegurarme que no atacarán las misiones, a los sacerdotes y a las religiosas. Les recordé los recientes ataques contra las misiones, una en particular donde los rebeldes secuestraron a quince niños. En mi zona sufrieron ataques también otras misiones: Namokora, Anaka, Palabek, etc. Lo que quiero decir es que la seguridad del clero y de los católicos forma parte de la seguridad de toda la población. Y esto me gustaría que lo entendiera la comunidad internacional.
El pasado octubre fue reconocido el martirio de dos jóvenes catequistas ugandeses, Daudi y Jildo. ¿Qué significó para ustedes?
ODAMA: Debemos dar gracias al Papa por haber beatificado a estos dos mártires en este momento especial. Además de ser una buena noticia para Uganda y para el mundo entero, para nosotros esta noticia fue como una resurrección. Se abrió la tumba de años de sufrimientos. La gente ve ahora su dignidad restaurada, tiene una nueva esperanza. Estas dos figuras son muy queridas y la gente pide su intercesión. Los dos mártires son fuente de inspiración para los jóvenes de nuestro país. Y también de consuelo y ánimo para los catequistas, muchos de los cuales se inspiran en ellos.
¿Qué le pide a la comunidad internacional?
ODAMA: Necesitamos solidaridad y acciones concretas para que cese esta tragedia. Nos hacen falta ayudas humanitarias. Ayúdennos, también con la oración, y den a conocer nuestra situación.


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