Reseña
El futuro posible de América Latina
El cardenal Marc Ouellet , arzobispo de Québec y primado de Canadá, presenta el libro de Guzmán Carriquiry Globalisation et humanisme chrétiene
por el cardenal Marc Ouellet
Ante el fenómeno
complejo e inevitable de la globalización, algunos pensadores
sólo ven ventajas en la liberalización total de los mercados.
Otros se resisten con todas sus fuerzas a este optimismo que ven
teñido de imperialismo, y toman partido decididamente por un
altermundialismo valiente pero utópico. Enhorabuena a Guzmán
Carriquiry porque introduce un nuevo enfoque de este fenómeno
prometedor y al mismo tiempo, amenazador. El autor de este ensayo
apasionante consigue hacernos entender muy bien la importancia del proceso
actual de unificación del planeta desde un punto de vista original
de América Latina. No se adhiere a la ideología dominante
neoliberal. Más bien corrige y completa los análisis
parciales y sobre todo materiales de un fenómeno ambiguo que no
siempre aporta mejorías en la vida diaria de millones de seres
humanos.

Globalisation et humanisme chrétien – perspectives sur
l’Amérique latine es un ensayo
extraordinario e incluso visionario sobre el papel actual y el futuro
posible de América Latina en el escenario mundial. La originalidad
del ensayo tiene tres rasgos que me parece importante subrayar: el primero
es el punto de vista de los pobres de América Latina, que son
víctimas de una globalización galopante. Esta multiplica la
riqueza de un pequeño grupo de ricos aumentando la divergencia con
la miseria de las masas.
El segundo es el enfoque multidisciplinar del autor, que nos ofrece una recopilación considerable de informaciones y reflexiones que constituyen un dossier esclarecedor no sólo para un renovado debate Norte-Sur, sino también para una reflexión más amplia sobre la vocación de América Latina en el escenario mundial.
En tercer lugar, habiendo vivido diez años en Colombia, comparto profundamente las aspiraciones y los retos de América Latina, tal y como se presentan aquí, con una visión amplia y notable competencia técnica. Pocos libros me han dado claves de comprensión y perspectivas tan profundas e innovadoras como este. Al proponer una interpretación cristiana y racional de la historia del continente latinoamericano y de sus múltiples vínculos con Europa y América del Norte, el autor emprende a fondo una reflexión liberadora que contribuirá sin duda a la autonomía intelectual del continente, así como al desarrollo de un espíritu de solidaridad, subsidiariedad y justicia. Los pueblos latinoamericanos deben superar sus regionalismos para construir juntos alianzas necesarias y realistas con sus vecinos del norte y sus socios del tercer mundo.
Muchos apreciaran la libertad intelectual de este laico católico que no duda en denunciar sin rodeos las ideologías reductoras de lo humano, ya sean de derechas o de izquierdas, en nombre de una visión integral de la persona humana y en vistas de un nuevo orden ético mundial basado en el respeto de las culturas, la paz, la justicia y la solidaridad entre las naciones.
Raramente se encuentra un enfoque crítico sobre el desafío de la globalización en América Latina tan completo y rico de matices, ya que se ha llevado a cabo un análisis adecuado de las dimensiones éticas, históricas y culturales junto con el de los factores económicos, sociales y políticos. La rica experiencia del autor a nivel internacional le permite ofrecernos una visión «católica» de la globalización sin estrecheces confesionales. No duda en beber copiosamente de los principios básicos y los criterios aprobados de la doctrina social de la Iglesia, que al fin retoma todos su derechos y vuelve a encontrar su actualidad después del eclipse parcial que sufrió debido a la influencia marxista sobre ciertas teologías de la liberación. En este punto el autor evita simplificaciones excesivas y centra la cuestión en su perspectiva. Considera los años 1989-1992 como un cambio decisivo para América Latina, ya que el hundimiento del bloque comunista liberó el continente de un peso ideológico que obstaculizaba el desarrollo de una verdadera solidaridad continental. Su crítica no carece de agudeza y pone de manifiesto que debe construirse una nueva estrategia mundial de paz y desarrollo después de la tragedia del 11 de septiembre de 2001.
Gracias a las Ediciones Anne Sigier por ofrecer al público francófono un libro tan estimulante tanto por el soplo profético que lo anima como por su rigor racional. Espero que el espíritu cristiano del que da testimonio promueva eficazmente una verdadera globalización de la caridad y la solidaridad en favor de los más pobres de la tierra.

Guzman Carriquiry Lecour, Globalisation et humanisme chrétien. Perspectives sur l’Amérique Latine, Anne Sigier, Québec Canada 2007, 337 pp., 25,00 euro
El segundo es el enfoque multidisciplinar del autor, que nos ofrece una recopilación considerable de informaciones y reflexiones que constituyen un dossier esclarecedor no sólo para un renovado debate Norte-Sur, sino también para una reflexión más amplia sobre la vocación de América Latina en el escenario mundial.
En tercer lugar, habiendo vivido diez años en Colombia, comparto profundamente las aspiraciones y los retos de América Latina, tal y como se presentan aquí, con una visión amplia y notable competencia técnica. Pocos libros me han dado claves de comprensión y perspectivas tan profundas e innovadoras como este. Al proponer una interpretación cristiana y racional de la historia del continente latinoamericano y de sus múltiples vínculos con Europa y América del Norte, el autor emprende a fondo una reflexión liberadora que contribuirá sin duda a la autonomía intelectual del continente, así como al desarrollo de un espíritu de solidaridad, subsidiariedad y justicia. Los pueblos latinoamericanos deben superar sus regionalismos para construir juntos alianzas necesarias y realistas con sus vecinos del norte y sus socios del tercer mundo.
Muchos apreciaran la libertad intelectual de este laico católico que no duda en denunciar sin rodeos las ideologías reductoras de lo humano, ya sean de derechas o de izquierdas, en nombre de una visión integral de la persona humana y en vistas de un nuevo orden ético mundial basado en el respeto de las culturas, la paz, la justicia y la solidaridad entre las naciones.
Raramente se encuentra un enfoque crítico sobre el desafío de la globalización en América Latina tan completo y rico de matices, ya que se ha llevado a cabo un análisis adecuado de las dimensiones éticas, históricas y culturales junto con el de los factores económicos, sociales y políticos. La rica experiencia del autor a nivel internacional le permite ofrecernos una visión «católica» de la globalización sin estrecheces confesionales. No duda en beber copiosamente de los principios básicos y los criterios aprobados de la doctrina social de la Iglesia, que al fin retoma todos su derechos y vuelve a encontrar su actualidad después del eclipse parcial que sufrió debido a la influencia marxista sobre ciertas teologías de la liberación. En este punto el autor evita simplificaciones excesivas y centra la cuestión en su perspectiva. Considera los años 1989-1992 como un cambio decisivo para América Latina, ya que el hundimiento del bloque comunista liberó el continente de un peso ideológico que obstaculizaba el desarrollo de una verdadera solidaridad continental. Su crítica no carece de agudeza y pone de manifiesto que debe construirse una nueva estrategia mundial de paz y desarrollo después de la tragedia del 11 de septiembre de 2001.
Gracias a las Ediciones Anne Sigier por ofrecer al público francófono un libro tan estimulante tanto por el soplo profético que lo anima como por su rigor racional. Espero que el espíritu cristiano del que da testimonio promueva eficazmente una verdadera globalización de la caridad y la solidaridad en favor de los más pobres de la tierra.