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LAS VACACIONES DEL PAPA
Sacado del n. 08 - 2007

LORENZAGO. El encuentro de Benedicto XVI con el hermano de Juan Pablo I

«Un gran amigo mío»


Con estas palabras el papa Ratzinger quiso recordar a su predecesor durante el último Ángelus de su estancia en Belluno. Nos cuenta Edoardo Luciani…


por Stefania Falasca


Benedicto XVI saluda a Edoardo Luciani

Benedicto XVI saluda a Edoardo Luciani

«Un gran amigo mío». Con estas palabras Benedicto XVI quiso recordar a Albino Luciani el 22 de julio durante el último Ángelus de sus vacaciones de verano en Lorenzago. El Papa no fue a Canale d’Agordo, el pueblo natal de Luciani, pero la presencia del anciano hermano, de 90 años, de Juan Pablo I suplió al deseo de Benedicto XVI de ir a lugar donde nació su predecesor. Y con palabras de afecto el Papa le dio las gracias varias veces. «Me alegra que esté aquí presente el señor Edoardo Luciani, hermano del siervo de Dios Juan Pablo I: a él le dirijo un saludo especial, con todo mi corazón y con gran alegría». Al final del Ángelus, Edoardo, acompañado por su hija Pia, subió a saludar al Papa. Un encuentro breve, pero intenso. Cuando el obispo de Belluno, monseñor Giuseppe Andrich, lo presento a Su Santidad, el Papa lo abrazó y recordó la ocasión en que se habían conocido. «“Ya nos conocemos”, me dijo enseguida el Papa, y recordamos la circunstancia en que ocurrió aquel encuentro”, nos dice luego Edoardo, Berto, como lo llaman todos aquí. Y sentándose a la sombra, en la plaza de Lorenzago, mientras un grupo de chinos con el cardenal Joseph Zen se pone en fila para estrecharle la mano, aún conmovido nos cuenta: «Fue hace más de veinte años en la plaza de San Pedro de Roma. Era el 16 de octubre de 1983, día de la canonización del padre Leopoldo Mandic. Yo había ido a Roma para participar en la ceremonia de canonización. En nuestra familia teníamos una devoción especial al padre Leopoldo, sobre todo por mi hermano. Después de la muerte de Albino nos devolvieron algunos de sus efectos personales, entre ellos una cartera de bolsillo. En ella mi hermana Nina y yo encontramos, junto con la fotografía de nuestra madre y una carta de nuestro padre, una estampita del padre Leopoldo. Nina me refirió un detalle que le había contado Albino. Cuando estaba en el seminario menor de Feltre, el padre Leopoldo lo confesó una vez y tomándole la cara entre sus manos le dijo: “Tranquilo, sigue tu camino”. Mi hermano mantuvo siempre vivo el recuerdo de aquel encuentro y llevó siempre consigo la estampita del padre Leopoldo. Por ese motivo decidí entonces, junto con mi mujer, ir a Roma para su canonización y allí conocí al cardenal Ratzinger, que ya estaba en el Santo Oficio. Recuerdo que estábamos sentados al pie de las escaleras de la plaza de San Pedro y él estaba en las filas de arriba. Nos vio y bajó. Se quedó hablando con nosotros unos veinte minutos. Nos preguntó por la familia, hablamos de nuestra familia y de Albino. Me dijo que sentía mucho afecto por mi hermano. Y esa fue la única vez que lo vi antes de hoy. Recordamos todo esto y me dijo que siente muy cerca a mi hermano y lo recuerda a menudo». Este es el contenido de la breve conversación con Benedicto XVI. Y mientras por la tarde volvemos a Canale d’Agordo, donde vive Berto en la casa natal de la familia Luciani, vuelven a la memoria otros recuerdos de su hermano relacionados con el último verano que volvió a casa. Y recuerda todavía cuando a finales de junio de 1978 lo vio por la última vez en Canale: «Me dijo: “Mira Berto, no hagas programas para este verano. Tengo un deseo que no he tenido nunca tiempo de realizar”. “¿Qué es?”, le pregunté. “Me gustaría que me acompañases a ver todos los santuarios franceses: a Lourdes, La Salette y luego quisiera ir a Ars, Lisieux y Annecy, a la tumba de Francisco de Sales… Trata de convencer también a Giovanni para que venga”, añadió, “así conduce él”. Eran lugares ligados al recuerdo de figuras especialmente queridas por mi hermano: el cura de Ars, Teresa de Lisieux, Francisco de Sales, el patrón de los periodistas, eran sus santos preferidos. Pero al final no hicimos el viaje».
Una muchedumbre sumisa de peregrinos procedentes de todo el mundo sigue viniendo a Canale d’Agordo para rendir homenaje al “Papa de la sonrisa” en los lugares de su infancia. Desde 2001 se han completado 32 libros con peticiones de intercesiones y gracias. Desde mayo a octubre del año pasado 35.000 fieles visitaron la iglesia de San Juan Bautista, donde fue bautizado el papa Luciani. La fase diocesana del proceso de beatificación y canonización de Albino Luciani, que el anterior obispo de Belluno-Feltre, monseñor Vincenzo Savio, encargó a la postulación general de los salesianos, se clausuró en Belluno el 10 de noviembre de 2006. El 4 de mayo de este año, Mario Paciello, obispo de Altamura, provincia de Bari, firmó el decreto de constitución del tribunal para la investigación diocesana relativa a un presunto milagro de curación atribuido a la intercesión de Juan Pablo I. El próximo año se cumplirán los treinta años de su muerte.


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