Home > Archivo > 06/07 - 2008 > Las agendas de Roncalli
EDITORIAL
Sacado del n. 06/07 - 2008

Las agendas de Roncalli


Pensaba echarle solo un vistazo al Diario 1953-54 del “Patriarca Roncalli” que me habían regalado; pero enseguida me picó la curiosidad y me lo leí entero, con momentos de auténtica emoción porque encontré cosas que también tenían que ver conmigo


Giulio Andreotti


El nuevo patriarca de Venecia Angelo Roncalli ingresa en la ciudad el 15 de marzo de 1953

El nuevo patriarca de Venecia Angelo Roncalli ingresa en la ciudad el 15 de marzo de 1953

Pensaba echarle solo un vistazo al Diario 1953-54 del “Patriarca Roncalli” que me habían regalado; pero enseguida me picó la curiosidad y me lo leí entero, con momentos de auténtica emoción porque encontré cosas que también tenían que ver conmigo.
Es singular con cuántos pormenores anotaba todas las noches (o de madrugada, porque dice que se levantaba a las tres y media) encuentros, impresiones, ideas.
Con objetividad muy personal las notas sobre los contactos no se detenían en las personas importantes, sino que dedicaba atención especial a los eclesiásticos cuidadores de almas y a sus círculos de formación.
Pese a los dilatados horizontes del desarrollo de su compromiso, hacía llamadas continuas a los años de la formación, pensando en circunstancias y personas, dando detalles aparentemente poco determinantes.
Es relevante la tendencia a poner en relación las impresiones con los “precedentes” del lugar y de las personas. Citaré sobre esto la narración de su estancia en Santiago de Compostela, con un accidente de coche por suerte no grave. Critica el «demasiado barroco», pero informa que se dirigió inmediatamente, como todos los peregrinos, a besar la estatua del Santo.
Conforme se avanza por las páginas resulta evidente el compromiso total del Pastor por su diócesis, sin ninguna diferencia a la hora de establecer objetivos. En medio de las ocupaciones de su cargo, él se sentía un peregrino como todos los demás fieles.
El 15 de agosto de 1954 escribe que ha celebrado la misa «de púrpura» y más tarde que ha asistido pontificalmente a la misa solemne «bajo la mirada y la protección de María». Alrededor de la mesa, en cambio, solo un «familiar convenio» con sus hermanos Xaverio, Alfredo, Giovanni y Giuseppe; y los sobrinos además de don Loris «que alegra con su presencia el familiar convenio».
Anota los temas tratados en cada homilía de misas o funciones eucarísticas: siempre puntual y acertado, con una variedad de temas y capacidad de penetración excepcionales. En una ordenación sacerdotal (22 de junio de 1954) expresa palabras fogosas sobre el «gozo de nuestras familias que ofrecen sus mejores flores para el altar».
Cito la página del domingo 25 de diciembre, Navidad del Señor:
«Mi segunda Misa en la capillita. Hermoso pontifical a las diez con música bien dirigida por el maestro Bravi Alfredo, pero con voces algo desgarbadas. Al final mi Homilía leída siguiendo el discurso de S. Lorenzo Giustiniani en Nativitate Dñi; la parte de Dios y la parte nuestra.
Mucha gente y mucha atención: también la voz respondió bien.
Tuve como invitados a comer a los dos hermanos sac. Baragiolo, que se habían quedado solos por la muerte este año de sus padres. Siguieron a las 16,30 las Vísperas de Navidad en S. Marco: con mucha gente que acompañó luego las Letanías en la Nicopeja. Observé que el canto de la capilla habría debido estar más animado, y con toques de órgano menos largos entre salmo y salmo, como durante la Misa en el Gloria y en el Credo. Pequeñas observaciones que comuniqué al Maestro Alfredo Bravi, a quien invité a cenar con mons. Olivotti de la Obra diocesana de asistencia. Por la noche siempre trabajo hasta las 23».


Italiano English Français Deutsch Português