El papel de Rafsanyani
Conservador, realista, moderno, resoluto
por Giovanni Cubeddu

Akbar Hachemí Rafsanyani
Cuando tenía catorce años, Akbar Hashemi Rafsanjani, hijo de una acomodada familia de cultivadores de pistacho, fue en 1948 a la ciudad santa de Qom para realizar sus estudios religiosos, pero las clases de Ruholá Jomeini cambiaron su vida, llevándolo a asumir grandes responsabilidades, civiles, militares y religiosas (actualmente tiene el grado de ayatolá). Todo el mundo conoció a Rafsanjani desde 1989 hasta 1997 como presidente de Irán, un líder pragmático, conservador y moderno al mismo tiempo, que sabe tomar decisiones.
Bajo el viaducto de Teherán, que se cruza para ir al barrio de las embajadas, en la calle Neauphle le Chateau (la ciudad francesa donde el imán Jomeini estaba exiliado), el ayuntamiento ha querido que los pilares se decoraran con motivos religiosos y fragmentos de suras coránicas. En uno puede leerse: «Y realmente, incluso en las circunstancias extremas existe un consuelo». Todo el tráfico es un carrusel lleno de esperanzas que gira a su alrededor, y que Hashemi Rafsanjani se conoce de memoria.