Las tumbas de los apóstoles
San Juan
Aunque parezca un Cordero débil, él es el vencedor
por Lorenzo Bianchi

San Juan
La estancia de Juan en Éfeso, donde escribe el Evangelio (según lo que afirma Ireneo), se interrumpe, como nos dicen las mismas fuentes antiguas, probablemente hacia el año 95 con la persecución de Domiciano (emperador desde el 81 hasta el 96). Se inserta aquí la tradición, referida también por muchos autores antiguos, de su viaje a Roma y de que fue condenado a morir en una olla de barro llena de aceite hirviendo, de la que salió ileso por milagro. La fuente más antigua que nos habla de esto es Tertuliano, en torno al año 200: « Si luego vas a Italia, tienes Roma, cuya autoridad también a nosotros nos apoya. Cuán dichosa es esta Iglesia, en la que los apóstoles derramaron toda su doctrina juntamente con su sangre, donde Pedro sufrió una pasión semejante a la del Señor, donde Pablo fue coronado con un martirio semejante al de Juan Bautista, donde el apóstol Juan fue sumergido en aceite ardiente sin sufrir daño alguno, para ser luego relegado a una isla» (La prescripción de los herejes, 36). Otro testimonio es el de san Jerónimo, que a finales del siglo IV escribe: «Juan murió de muerte natural; pero leemos en las historias eclesiásticas que Juan fue arrojado a una caldera de aceite hirviendo, de la que salió, cual atleta, para recibir la corona de Cristo, y luego fue desterrado a la isla de Patmos. Por consiguiente, nada le faltó del valor del martirio y bebió el cáliz del confesor, igual al que bebieron los tres jóvenes echados al horno de fuego, aunque su perseguidor no derramó su sangre» (Comentario al Evangelio de san Mateo, 20, 22). A las antiguas fuentes cristianas sobre el martirio de Juan en Roma podemos ahora añadir con buena fidelidad (gracias a uno estudio de Ilaria Ramelli) también la alusión del pagano Juvenal (principios el siglo II), que, en la IV Sátira, critica a Domiciano narrando el episodio de la convocación del Senado para decidir qué hacer con un pez enorme, venido de lejos y llevado al emperador, que es destinado a ser guisado en una sartén honda. En Roma, en el lugar en que según la tradición tuvo lugar el martirio, junto a Porta Latina, dentro de las Murallas Aurelianas, se encuentra el Templete de planta octogonal de San Juan en Oleo, cuyas estructuras actuales se remontan al año 1509 pero que debía existir (no sabemos si con esta forma, y si originalmente estuvo dedicado al culto pagano de Diana) ya antes de la construcción de la cercana iglesia de San Juan en Porta Latina, que es de la época del papa Gelasio I (492-496).

Ruinas de la Basílica de San Juan, Éfeso