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ITINERARIOS
Sacado del n. 12 - 2008

Las tumbas de los apóstoles

Santiago el Mayor


La prontitud para acoger la llamada del Señor


por Lorenzo Bianchi


Santiago el Mayor

Santiago el Mayor

Santiago llamado el Mayor, hijo de Zebedeo y hermano de Juan, que los Evangelios y los Hechos de los Apóstoles nombran en segundo lugar después de Pedro, o en el tercero, después de Andrés o Juan, está presente en los principales milagros de Jesús, en su Transfiguración sobre el monte Tabor y en su agonía en el huerto de Getsemaní, en la vigilia de la pasión. De carácter impetuoso, el propio Jesús les llama a su hermano y a él con el apelativo de Boanergéw (hijos del trueno). Fue el primero de los apóstoles que padeció martirio, en Jerusalén, en una fecha que hay que colocar entre el 42 y el 44; nos da concisamente la noticia Lucas en los Hechos de lo Apóstoles: «Por aquel tiempo el rey Herodes echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan» (Hch 12, 1-2). Este Herodes es Herodes Agripa I, nieto del tetrarca Herodes Agripa el Grande y amigo de Calígula, que lo envió con el título de rey a Palestina, donde gobernará desde el 41 al 44, año de su muerte. Como dice Clemente Alejandrino, citado por Eusebio de Cesarea, Historia eclesiástica, II, 9, 2-3), Santiago murió decapitado tras convertir a su acusador: «Acerca de este Santiago, Clemente, en el libro VII de sus Hypotyposeis, ofrece un relato digno de mención, según parece a partir de una tradición anterior a él mismo. Dice que el que le había denunciado, emocionándose al presenciar su testimonio, confesó que él también era cristiano». No se tienen noticias de la actividad misionera de Santiago desde el día de la Ascensión de Jesús al de su martirio. Probablemente la desarrolló entre Judea y Samaria, aunque una tradición habla de un viaje a España, donde luego llegarán, según otra tradición, sus restos mortales. Estas dos tradiciones son totalmente independientes entre ellas.
La tradición del apóstol Santiago en España aparece por primera vez en la versión latina del texto bizantino del Breviarium Apostolorum. Esta versión se remonta al siglo VII y se compuso fuera de España: la frase sobre la predicación de Santiago en España es un añadido del traductor que no aparece en el texto griego original. De esta versión depende Isidoro de Sevilla (Del nacimiento y la muerte de los Padres, 71), igualmente del siglo VII, pero también el pasaje contenido en la obra de Isidoro es una interpolación, quizás del siglo VIII, y por tanto se trata de alguien que reelaboró su texto. Otros textos, también de ámbito español, desde el siglo X al XIII rechazan la tradición de la predicación de Santiago en España, que en cambio se afianzará en el siglo siguiente hasta ser insertada en el Martirologio Romano de 1586 por el cardenal Baronio, pero que luego él mismo rechazó.
Fachada de la Catedral de Santiago de Compostela, España

Fachada de la Catedral de Santiago de Compostela, España

Diversa y mucho más sólida es la tradición relativa a la presencia del cuerpo de Santiago en España. Pese a existir muchas y discrepantes tradiciones que sitúan sus reliquias, confundiéndolo a veces con el homónimo apóstol Santiago el Menor, en distintos lugares de Europa (en Roma, por ejemplo, se conserva un brazo considerado de Santiago en la iglesia de San Crisógono de Trastévere, dentro del altar central, donde se hallan también las reliquias de parte del cráneo y del cuerpo de san Crisógono), la tradición española es en absoluto la predominante. No se sabe cuándo, ni por obra de quién, las reliquias del apóstol llegaron a España, al extremo noroeste de la península, a Galicia, en un lugar llamado Compostela. El nombre del lugar, que una etimología manoseada ligada a la narración del hallazgo hace derivar de campus stellae, hay que entenderlo probablemente como derivación de la expresión compostum tellus, es decir, necrópolis. Según la tradición, el sepulcro con los restos mortales de Santiago fue descubierto en tiempos de Carlomagno, entre el 812 y el 814, por un ermitaño llamado Pelagio después de haber tenido una visión luminosa. El obispo Teodomiro de Iria Flavia, al llegar al lugar y abrir el sepulcro halló dentro de él los restos mortales del apóstol. La investigación histórica ha establecido que el descubrimiento de la tumba y su identificación como la sepultura de Santiago no deriva de una sugestión alimentada por la tradición de su supuesta predicación en España; se trata, como decíamos, de dos tradiciones totalmente independientes, y algunos textos que citan las dos las consideran incluso como antitéticas. El primer texto que cita el sepulcro en Galicia es el Martirologio de Floro (808-838), el día 25 de julio, retomado al pie de la letra por el de Adón (850-860). Son del siglo X los primeros textos que narran la traslación del cuerpo de Santiago, inmediatamente después del martirio, desde Jerusalén a España, mientras que la descripción del hallazgo del sepulcro y su exacta ubicación cronológica en la época del obispo Teodomiro de Iria Flavia y del rey Alfonso II el Católico o el Casto (como hemos dicho, entre el año 812 y el 814) es posterior, se encuentra en un acta de 1077 y luego en textos de finales del siglo XI y principios del XII.
Junto al sepulcro, que las fuentes que hemos citado describen con una expresión alterada de distintas maneras pero que ha sido interpretada in arcis marmoreis (se aludiría, por tanto, a un arca de mármol), comienza casi enseguida la costumbre de la peregrinación, muy sólida aún hoy. Sobre el sepulcro construyó Alfonso II la primera pequeña iglesia, que luego Alfonso III amplió y embelleció en el 899. En el 997 fue destruida (pero sin tocar el sepulcro) y reedificada por el rey Vermudo. Sobre ésta se comenzó a construir en 1015 la grandiosa basílica románica dedicada a Santiago, que se terminó en 1128 y aún existente, con añadidos hasta el siglo XIX.
Si la tradición del hallazgo de las reliquias de Santiago, y en especial la narración posterior de su traslado desde Jerusalén han sido objeto de numerosas críticas por lo que se refiere a su valor histórico (valga como botón de muestra el nombre de Louis Duchesne), las excavaciones arqueológicas en la tumba (1878-1879 y 1946-1969) confirmaron en cambio lo que afirmaban las fuentes tardías en relación a la descripción del sepulcro. El papa León XIII, con la bula Deus omnipotens del 1 de noviembre de 1884, proclamó solemnemente la autenticidad de las reliquias conservadas en Santiago de Compostela.


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