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SANTO ROSTRO
Sacado del n. 04 - 2009

Indicios de la resurrección de Jesús


El Sudario de Oviedo y el Velo de Manoppello: dos objetos venerados desde hace siglos como reliquias de la pasión de Jesús, que muestran correspondencias sorprendentes con la Sábana Santa de Turín


por Lorenzo Bianchi


A la izquierda, el rostro de la Sábana Santa; a la derecha, el rostro del Velo de Manoppello. Las dimensiones de las dos imágenes tienen una concreta correspondencia geométrica

A la izquierda, el rostro de la Sábana Santa; a la derecha, el rostro del Velo de Manoppello. Las dimensiones de las dos imágenes tienen una concreta correspondencia geométrica

La observación científica de la imagen y de las manchas de sangre presentes en la Sábana Santa de Turín y las investigaciones experimentales realizadas en decenios de estudio, como escribimos en estas páginas (Pequeños indicios de la resurrección de Jesús, en 30Días, n. 6/7, junio/julio 2008, pp. 66-81), dejan entrever que con los datos evidenciados puede ser compatible sólo una explicación que va más allá del propio conocimiento científico, es decir, que el cuerpo envuelto en la Sábana Santa abandonó el envoltorio que lo contenía simplemente desapareciendo; o bien que el cuerpo se volvió transparente mecánicamente, atravesando y dejando vacío e intacto el envoltorio. Y es impresionante –como se ha subrayado- la correspondencia entre el dato físico objetivo y cuanto está escrito en el Evangelio de Juan, que fue testigo ocular: cuando Pedro entra en el sepulcro, los lienzos que han envuelto a Jesús (es decir la Síndone o Sábana Santa) están aún en su lugar, pero aplanados hasta la piedra sepulcral, porque lo que envolvían, el cuerpo de Jesús ya no está; en su lugar está también el Sudario (es decir el pañuelo que estaba apoyado en la cabeza, sobre la Sábana Santa) que permanece en la misma posición en que se había colocado. Y todo está, evidentemente, intacto. «Entonces entró también el otro discípulo [Juan], el que había llegado antes al sepulcro; vio y creyó (Jn 20, 8)». Son los mismos términos que Jesús usa para llamar bienaventurados a aquellos que, aun no habiéndolo visto a Él resucitado, observando, como el apóstol predilecto, pequeños indicios, han creído (Jn 20, 29).
Pequeños indicios, como los que podemos quizá reconocer en otros dos objetos que la piedad cristiana ha venerado durante siglos como reliquias de la pasión de Jesús; y que muestran, tras los primeros resultados de los análisis y del estudio científico, sorprendentes correspondencias y relaciones con la Sábana Santa de Turín: el Sudario de Oviedo y el Santo Rostro de Manoppello.





Tras la publicación en el n.6/7 junio/julio de 2008 del artículo sobre la Sábana Santa de Turín, llegaron a la redacción algunas cartas; publicamos una parte significativa de una de dichas cartas como introducción a un nuevo artículo sobre los estudios aún en curso relativos a otras reliquias de la pasión de Jesús, que algunos datos históricos y físicos hacen pensar que tienen relación con la Sábana Santa.

Saint-Jean-Cap-Ferrat (Francia), 2 de noviembre de 2008

Señor Lorenzo Bianchi
Instituto para las tecnologías aplicadas a los bienes culturales

Querido señor:
Como desde hace muchos años me intereso por la Sábana Santa, leí con gran interés el artículo excelente que publicó usted en 30Giorni y que fue traducido y difundido en Francia.
Usted es el primero, que yo sepa, en poner en práctica el consejo que dio Juan Pablo II cuando durante su visita pastoral a Turín, en mayo de 1998, habló de lo que se requiere para la contemplación de la Sagrada Síndone:
«Ante todo, exige de cada hombre, en particular del investigador, un esfuerzo para captar con humildad el mensaje profundo que transmite a su razón y a su vida».
Y añadió:
«La Iglesia los exhorta a afrontar el estudio de la Sábana Santa sin actitudes preconcebidas, que den por descontado resultados que no son tales; los invita a actuar con libertad interior y respeto solícito, tanto en lo que respecta a la metodología científica como a la sensibilidad de los creyentes».
«Para el creyente cuenta sobre todo el hecho de que la Sábana Santa es espejo del Evangelio. En efecto, si se reflexiona sobre este lienzo sagrado, no se puede prescindir de la consideración de que la imagen presente en él tiene una relación tan profunda con cuanto narran los evangelios sobre la pasión y muerte de Jesús, que todo hombre sensible se siente interiormente impresionado y conmovido al contemplarlo».
Se trataba de una condena implícita de la datación de 1988 y una invitación a los investigadores a razonar basándose también en las puntualizaciones ofrecidas por los evangelios.
Usted ha seguido este consejo y ha evidenciado la concordancia perfecta que existe “hasta en los mínimos detalles”, por citar su expresión, entre los datos que ofrecen las varias ciencias experimentales y … la narración de los evangelios … y es de una veracidad sorprendente.
A través de esta concordancia, sin embargo, 1244804732906">En espera de volver a leer sus artículos, reciba, querido señor, mis mejores saludos.

Pierre Schultz
presidente emérito de la Orden de abogados


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