Home > Archivo > 09 - 2009 > Implicar a Irán y Pakistán para derrotar a los narcoterroristas
AFGANISTÁN
Sacado del n. 09 - 2009

NARCOTRÁFICO. El virus que desestabiliza al país que está cambiando

Implicar a Irán y Pakistán para derrotar a los narcoterroristas


Entrevista con Antonio Maria Costa, director de la agencia de la ONU contra la droga y el delito. El mercado del opio disminuye en el país, pero están arraigando las mafias de la droga: para los terroristas, los mercenarios, los talibanes, los señores de la guerra, la droga ya no es un medio para financiarse sino una finalidad. El camino para detenerlos es colaborar más con los países fronterizos


Entrevista a Antonio Maria Costa por Roberto Rotondo


El narcotráfico en Afganistán es un virus que ya ha sufrido varias mutaciones: de ser ganancia ilegal para los campesinos hambrientos, ya hace algunos años que el opio se había convertido en la principal fuente de financiación para los insurgentes, los terroristas, los señores de la guerra y los talibanes, como también ha puesto de relieve Time Magazine, dedicándole una larga investigación a principios de septiembre. Pero en realidad ha tenido lugar una nueva mutación, más peligrosa que las otras, como explica Antonio Maria Costa, el diplomático italiano que está al frente de la ONUDD (Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito): «Un matrimonio de interés entre los insurgentes y los traficantes está haciendo que nazcan narcomafias afganas. Y, como ocurrió en Colombia con las FARC, la droga ha pasado de ser un medio de financiación de la resistencia a ser una finalidad en sí misma. El dinero de la droga da drogodependencia y ha desterrado a la ideología». Con Costa, habituado a estudiar la situación no solo mediante las cifras, sino sobre el campo, gracias a continuos viajes a las zonas en las que se mueve su agencia, analizamos los datos y las conclusiones del recién publicado Informe ONUDD 2009 sobre el opio en Afganistán.
Hablar de droga y cultivo de opio en Afganistán significa hablar de la industria más grande del martirizado país asiático, porque aquí se produce ilegalmente el 90% del opio que se mueve por el mundo y que, en bruto o refinado como heroína, causa cien mil muertos al año por sobredosis, en Europa, en Rusia y, últimamente, también en China.

Antonio Maria Costa, director de la ONUDD, durante uno de sus viajes a Afganistán [© Unodc]

Antonio Maria Costa, director de la ONUDD, durante uno de sus viajes a Afganistán [© Unodc]

Doctor Costa, el nuevo Informe UNODC pone en evidencia dos fenómenos que parecen contrapuestos. El primero es de signo positivo: el mercado del opio en Afganistán está en fuerte disminución. El segundo, en cambio, pone en evidencia el nacimiento y arraigo de mafias de la droga. ¿Qué conclusiones hemos de sacar?
ANTONIO MARIA COSTA: Que en Afganistán se está cerrando cierta fase del narcotráfico y se está abriendo otra nueva que no hay que infravalorar. Intentaré ofrecer un cuadro de la situación. El cultivo de opio ha disminuido en un 22% en un solo año, y los precios han caído alcanzando el mínimo de un decenio a esta parte. El número de las provincias sin cultivo de opio ha subido a 20 de 34. Además, 800.000 afganos menos están relacionados hoy con el narcotráfico. De hecho, las ganancias para los campesinos han bajado un 30% en un solo año, y mientras que en el pasado produciendo un quilo de opio ganaban veintiséis veces el valor de un quilo de trigo, ahora ganan solo el doble, pero los riesgos, desde luego, no son los mismos. El valor del opio afgano, pues, ha bajado un 40%, llegando a 438 millones de dólares al año. Sigue siendo, de todas formas, una actividad notable que equivale al 4% del producto interior bruto de Afganistán; pero en 2002 representaba el 27% del PIB y en 2007 el 12%. El Informe, en fin, demuestra que cierto progreso es posible incluso en las áreas controladas por los talibanes.
Un cuadro positivo, pues. En 2004, año de mayor producción de opio en Afganistán, usted mismo explicaba que el narcotráfico era una especie de Plan Marshall que este país se había inventado para sobrevivir, pero que cuando dejara de ser tan rentable los afganos lo abandonarían. ¿Ha sido así?
COSTA: Lo que ha pasado es que el virus del narcotráfico no solo sigue teniendo consecuencias devastadoras sino que ha cambiado. Intentemos describir el nuevo cuadro: Afganistán en los últimos dos años ha producido 6.900 toneladas al año de opio, mucha más droga que la demanda mundial, que está estabilizada en 5.000 toneladas anuales. Esta relación demanda-oferta, que por una parte ha causado la caída del precio, por otra nos hace comprender que alguien, desde luego no los campesinos, ha sacado del mercado y almacenado una enorme partida de droga, estimada en unas 10.000 toneladas. Esta montaña de droga ha de ser neutralizada, antes que se convierta en fuente de financiación del terrorismo mundial y causa de consecuencias inquietantes.
Segundo elemento de la mutación: hace algunos años que los afganos que cooperan con nosotros controlando la situación sobre el campo, me señalan que los talibanes, los señores de la guerra, los insurgentes, los mercenarios, han pasado a administrar directamente el narcotráfico. Antes financiaban sus guerras imponiendo comisiones a campesinos y traficantes, ahora lo hacen directamente, son traficantes de todas a todas. Una prueba de ello es que hace tiempo que las fuerzas especiales contra el narcotráfico, durante sus operaciones, encuentran en los centros de recogida de la droga material que poco tiene que ver con el crimen organizado: teléfonos satelitares, cinturones explosivos de kamikaze y armas, muchas armas. Tercer elemento: la producción y el tráfico de droga están concentrados, de hecho, en cinco provincias que están bajo el control de los insurgentes y que, no por casualidad, son las más peligrosas, y las que cuentan con un número mayor de atentados suicidas.
Soldados ingleses en una plantación de opio en el norte de la provincia afgana de Helmand. Según el Informe ONUDD de 2009 las provincias implicadas en el narcotráfico han sufrido un claro descenso, pero los cultivos de opio se están concentrando en las zonas controladas por los insurgentes [© Redux/Contrasto]

Soldados ingleses en una plantación de opio en el norte de la provincia afgana de Helmand. Según el Informe ONUDD de 2009 las provincias implicadas en el narcotráfico han sufrido un claro descenso, pero los cultivos de opio se están concentrando en las zonas controladas por los insurgentes [© Redux/Contrasto]

Así pues, un narcotráfico menos extendido pero más arraigado...
COSTA: Así es. Yo no sé si esta concentración, esta “cartelización” puede tener aspectos positivos por el hecho que delimita el problema y libera muchas zonas del país; lo que sé es que es muy peligrosa, porque los talibanes que controlan las zonas de producción del opio podrían, siguiendo la simple ley del mercado que regula la demanda y la oferta, imponer a los campesinos que detengan el cultivo. Entonces los precios, que hoy siguen bajando, volverían a subir inmediatamente y quienes han almacenado esas diez mil toneladas de droga en exceso administrarían un tesoro inmenso. Sin contar la imagen positiva que conseguirían en la opinión pública mundial, presentándose como quienes han puesto punto y final al cultivo de opio. Es un escenario que ya había considerado como posible en el Informe de 2008, pero que no se ha concretizado. Hasta el momento.
Y sin embargo, hace años los talibanes eran reacios, por motivos religiosos, a ensuciarse las manos con el narcotráfico, después entraron en él para financiarse. ¿Y luego?
COSTA: Ante todo hay que decir, generalizando quizá demasiado, que hoy no usamos el término talibanes para indicar a todos los insurgentes. En realidad, los talibanes, es decir, los estudiantes que llegaron a Afganistán hace más de diez años procedentes de las madrasas pakistaníes, son solamente una parte de los insurgentes, entre los que se encuentran señores de la guerra, bandidos comunes, terroristas, mercenarios chechenos y árabes. Una mezcla confusa, una zona gris donde los papeles y los orígenes nunca están claros.
;s de la invasión tras el 11 de septiembre de 2001, los talibanes volvieron a implicarse con el tráfico de la droga. Solo que, como ya dijimos, el narcotráfico provoca dependencia y hoy ha pasado de ser un medio a ser un fin.
¿Dónde termina el opio afgano?
COSTA Casi la mitad del producto va a Irán. Allí una parte se consume y otra parte es incautada por las fuerzas antidroga iraníes, que ocupan el primer lugar en el mundo en cuanto a incautación de opio y derivados. Casi el 30-35% del producto de Afganistán termina en Pakistán y el 15-18% sigue la ruta de Asia central, hacia el norte. Esto nos da a entender por qué se puede combatir esta plaga solo con un enfoque regional, es decir, implicando a Pakistán e Irán. Una vez que la droga sale de Afganistán el tema se complica, porque hay que separar el camino que hace el opio hacia sociedades más pobres, donde se consume en bruto, del camino que siguen la heroína y la morfina, que se dirigen hacia sociedades más ricas. Pero algunos datos saltan a la vista: solo en Rusia se consume el 21% de la heroína producida con opio afgano, casi 80 toneladas de heroína al año; en los países de la Unión Europea, el 25%. Un dato nuevo y preocupante es que China absorbe el 13% de heroína, es decir, casi 50 toneladas de producto acabado al año. En cuanto al opio como producto bruto, el que llega a Irán sin ser consumido, es refinado en parte y luego exportado, a través de la frontera con Turquía, hacia las zonas del Cáucaso y, sobre todo, a los Balcanes, llegando hasta Rumanía y Bulgaria. Lo sorprendente es el número tan bajo de secuestros de esta droga: piénsese que mientras casi la mitad de la cocaína producida en Colombia y en los países andinos es secuestrada, en el caso del opio se consigue bloquear solo el 20% del producto en circulación.
Militantes talibanes controlan el trabajo de los campesinos en una plantación de opio. En los últimos dos años se ha producido mucho más opio del demandado por el mercado mundial. Según la ONU, alguien lo ha almacenado creando una partida de droga enorme y peligrosa [© Associated Press/LaPresse]

Militantes talibanes controlan el trabajo de los campesinos en una plantación de opio. En los últimos dos años se ha producido mucho más opio del demandado por el mercado mundial. Según la ONU, alguien lo ha almacenado creando una partida de droga enorme y peligrosa [© Associated Press/LaPresse]

¿Cambiará algo en cuanto al narcotráfico tras las elecciones presidenciales en Afganistán?
COSTA: Mi esperanza es que el presidente Karzai se dé cuenta, y no solo de palabra, que el problema más grave es la corrupción de las instituciones provocada por el dinero del narcotráfico. Un tercio del Parlamento parece estar relacionado de una u otra manera con el mundo de las mafias y de la droga, que atraviesa todos los niveles del Estado, desde el gobierno central al provincial, desde los aparatos del Estado a los del ejército y la policía. No es posible resolver el problema de la droga en Afganistán sin llevar a cabo un drástico refuerzo de la integridad en la administración del Estado. Aquí cifro yo mis esperanzas en lo que respecta a los programas que el presidente Karzai tendrá que aplicar para salir de esta difícil situación.
En el Informe se habla de los efectos negativos del narcotráfico en el sitema bancario, especialmente en los bancos del Golfo Pérsico.
COSTA: El tema es más importante que el propio Afganistán. El reciclaje es una máquina extraordinariamente elaborada que implica inversiones reales, sobre todo en el sector inmobiliario, el hotelero, en los casinos; y afecta también al sistema bancario tradicional. Siempre ha existido en el mundo un ejército de profesionales –ejecutivos, temerosos de Dios, patriotas y con ciertos valores cívicos– que no hacen preguntas sobre la procedencia del dinero que almacenan, que tratan de sacar a los mafiosos de la cárcel, que falsifican balances, que trampean. Pero también hay un hecho nuevo: la crisis bancaria, que ha sido sobre todo una crisis de liquidez, ha ofrecido oportunidades extraordinarias al crimen organizado, que liquidez sí que tiene, porque trabaja siempre con dinero contante. El dinero sucio del narcotráfico de repente ha tenido un peso mayor en los bancos, dispuestos a todo con tal de sobrevivir. Es una maquinaria perversa y desestabilizadora.
Para concluir, ¿qué piensa de la situación afgana y más en general de todo el área?
COSTA: Nunca como hoy han estado tan indisolublemente unidos los esfuerzos para acabar con los traficantes de droga y con los terroristas: si los primeros fracasan, también fracasarán los segundos.


Italiano English Français Deutsch Português