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EL PAPA EN LA SINAGOGA DE ROMA
Sacado del n. 01 - 2010

El encuentro en el Templo mayor de los judíos de Roma, 17 de enero de 2010

«Los bienes primarios que hay que tutelar junto al de la misericordia»


Algunos fragmentos del rabino jefe Ricardo Di Segni


pasajes del discurso del rabino jefe Riccardo Di Segni


Benedicto XVI visita la exposición “Et ece gaudium. Los judíos romanos y la ceremonia de coronación de los pontífices”, Museo judío de Roma [© Osservatore Romano]

Benedicto XVI visita la exposición “Et ece gaudium. Los judíos romanos y la ceremonia de coronación de los pontífices”, Museo judío de Roma [© Osservatore Romano]

«Cuando se elegía a un nuevo Papa, el pontificado iniciaba con una solemne procesión por las calles de Roma. Procesión en la que debían participar igualmente los judíos de la ciudad, adornando un trecho del largo recorrido. Entre los ornamentos había también grandes paneles laudatorios…
… Los tiempos evidentemente han cambiado y damos gracias al Señor bendito que nos ha llevado a una época de libertad; y después de la libertad conquistada en 1870, podemos, desde los tiempos del Concilio Vaticano II, relacionarnos con la Iglesia católica y su Papa en términos de igual dignidad y respeto reciproco. Son las aperturas del Concilio las que hacen posible esta relación; si se pusieran en discusión ya no habría posibilidad de diálogo»





«El Estado de Israel es una entidad política, garantizada por el Derecho de gentes. Pero en nuestra perspectiva religiosa no podemos dejar de ver en todo esto también un proyecto providencial. En el lenguaje común se emplean con frecuencia expresiones como “tierra santa” y “tierra prometida”, pero se corre el riesgo de perder su sentido originario y real. La tierra es la tierra de Israel, y en hebreo literalmente no es la tierra la que es santa, sino que es eretz HaQodesh la tierra de Aquel que es Santo; y la promesa es la que hizo repetidamente el Señor a nuestros patriarcas, Abraham, Isaac y Jacob, de darla a sus descendientes, los hijos de Jacob-Israel, que efectivamente la tuvieron por largos períodos»





«El deber de proteger el ambiente nace con el primer hombre; Adán fue puesto en el jardín del Edén con la obligación de “trabajarlo y custodiarlo” (Gn 2, 15). Hay que recordar que en la Biblia judía jamás aparece la palabra naturaleza, como cosa independiente, sino sólo el concepto de creación y criatura. Somos todos criaturas, desde las piedras hasta los seres humanos. El Cántico de las criaturas de Francisco de Asís está enraizado en la espiritualidad bíblica, sobre todo de los Salmos. Por ello podemos compartir un proyecto de ecología no idolátrica, sin olvidar que en la cima de la creación está el hombre hecho a imagen divina. La responsabilidad se orienta a la protección de toda la creación, pero la santidad de la vida, la dignidad del hombre, su libertad, su exigencia de justicia y de ética son los bienes primarios que hay que tutelar. Son los imperativos bíblicos que compartimos, junto al de la misericordia; vivir la propia religión con honestidad y humildad, como poderoso instrumento de crecimiento y promoción humana, sin agresividad, sin instrumentalización política, sin hacer de ello herramienta de odio, de exclusión ni de muerte»





Imagen de la sinagoga de Roma durante la visita de Benedicto XVI [© Osservatore Romano]

Imagen de la sinagoga de Roma durante la visita de Benedicto XVI [© Osservatore Romano]

«Hay una frase del Éxodo (15, 11) que dice: “¿Quién es como Tú entre los poderosos, baelim, oh Señor”? Rabbí Ismael, testigo de horrores históricos y él mismo mártir de la represión de Adriano, leía esta frase con una pequeña variante: bailemim “¿quién es como Tú, oh Señor, entre los mudos?”, que asistes a las desgracias del mundo y no hablas. El silencio de Dios o nuestra incapacidad de oír su voz frente a los males del mundo son un misterio inescrutable. Pero el silencio del hombre está en otro plano, nos interroga, nos desafía y no se escapa al juicio. Judío, cristianos y otros creyentes han sido perseguidos y siguen siéndolo en el mundo por su fe. Sólo Aquel que es el Señor del perdón puede perdonar a todos los que nos persiguen»





«La imagen de respeto y de amistad que brota de este encuentro debe ser un ejemplo para cuantos nos observan. Pero amistad y fraternidad no deben ser exclusivos ni opuestos respecto a los demás. En particular, amistad entre quienes se reconocen en la herencia espiritual de Abraham. Judíos, cristianos y musulmanes están llamados sin exclusiones a esta responsabilidad de paz. La oración que se eleva desde esta sinagoga es la de la paz universal anunciada por Isaías (66, 12) para Jerusalén, kenahar shalom ukhnachal shotef kevod goim, “la paz como un río y la gloria de los pueblos como un caudal desbordante”. Gracias, shalom» m"> Italiano English Français Deutsch Português