Una Conferencia para la reconciliación nacional
Entrevista a Sami Gemaye por Davide Malacaria y Lorenzo Biondi
Sami Gemayel, a pesar de no tener aún treinta años, es un exponente de relieve del Partido de las Falanges. Cara de niño bueno e inteligente, es sobrino de Bashir Gemayel, presidente del Líbano asesinado en 1982. Su hermano Pierre, asesinado en 2006, es considerado un
mártir de la libertad.
![Sami Gemayel [© Lorenzo Biondi]](/upload/articoli_immagini_interne/1285944053598.jpg)
En Occidente las Falanges no gozan de buena fama después de las matanzas de Sabra y Shatila.
Sami Gemayel: Durante la guerra hubo muchas desviaciones. Por desgracia los medios de comunicación hablaron solo de las de los cristianos. Se ha hablado mucho de Sabra y Shatila, pero no de las matanzas perpetradas contra los cristianos. El partido Kataeb ha usado las armas solo como autodefensa, nunca las ha sacado fuera de las regiones cristianas. El caso de Sabra y Shatila fue la única excepción, pero no fue una decisión de nuestro partido. Fue una decisión autónoma de amigos del presidente Bashir Gemayel, después de su asesinato. Un error muy grave. De todos modos, sabemos que hemos cometido errores y hemos puesto en tela de juicio los acontecimientos del pasado: solo mediante la autocrítica, la reconciliación puede tener bases sólidas. Hoy la guerra ha terminado y hemos optado por la paz, el Estado y la Constitución.
Respecto a los palestinos: en su país viven desde hace decenios 350.000 refugiados palestinos que piden derechos, como el de poder comprar y vender tierras y casas.
Gemayel: Son un gran problema humanitario, que no podemos afrontar solos: los países árabes y las Naciones Unidad deben ayudarnos. Otra cuestión es la integración de los palestinos en nuestro Estado, que es el objetivo de Israel, pues así resolvería el problema de su regreso a la patria. Deben mejorarse las condiciones de vida de los refugiados, pero sin comprometer su derecho a volver a Palestina.
La coalición de mayoría en la que participa su Partido es vista en Occidente como una alianza antisiria. Y, sin embargo, sus relaciones con Siria son buenas.
Gemayel: Se dice que somos antisirios porque tomamos parte en la Revolución de los Cedros, una gran alianza para el retiro de las tropas sirias. Pero inmediatamente después hemos tratado de establecer buenas relaciones con Siria, en interés del Estado. Todavía queda mucho por hacer, como la liberación de los libaneses prisioneros en las cárceles sirias y algunas cuestiones de fronteras. Controversias prioritarias para nosotros, que aún debemos afrontar.
A pesar de que Hezbolá es un partido armado, participa en la vida política...
Gemayel: Precisamente por ello es inadmisible que esté armado. No se puede jugar al mismo tiempo el papel de resistencia y el de partido político. El hecho de que haya un partido armado puede tener consecuencias para todo el Estado. ¿Por qué debemos pagar las consecuencias de las decisiones de Hezbolá? Es el Estado el que debe decidir sobre la guerra y la paz.
Su partido, cristiano, gobierna con un partido musulmán. ¿Puede favorecer la distensión este tipo de alianzas?
Gemayel: Hay que animar todo lo que acerque entre sí a los libaneses. Pero nuestro sistema de gobierno, que prevé el consenso de las distintas fuerzas políticas, no funciona: sin oposición falta el control sobre la acción del gobierno.
Su familia ha pagado un precio muy caro a la tensión que atenaza al país...
Gemayel: Líbano ha padecido varias guerras, entre ellas una civil. Ha habido una reconciliación oficial y mediática, pero ha faltado un trabajo de memoria, de comprensión de la guerra y sus causas. Deseamos la creación de una Conferencia nacional que arroje luz sobre cincuenta años de historia libanesa. De no ser así, los enfrentamientos, políticos o militares, entre las distintas facciones continuarán. Esperemos que el actual gobierno de unidad nacional se transforme en Conferencia nacional.
![Sami Gemayel [© Lorenzo Biondi]](/upload/articoli_immagini_interne/1285944053598.jpg)
Sami Gemayel [© Lorenzo Biondi]
Sami Gemayel: Durante la guerra hubo muchas desviaciones. Por desgracia los medios de comunicación hablaron solo de las de los cristianos. Se ha hablado mucho de Sabra y Shatila, pero no de las matanzas perpetradas contra los cristianos. El partido Kataeb ha usado las armas solo como autodefensa, nunca las ha sacado fuera de las regiones cristianas. El caso de Sabra y Shatila fue la única excepción, pero no fue una decisión de nuestro partido. Fue una decisión autónoma de amigos del presidente Bashir Gemayel, después de su asesinato. Un error muy grave. De todos modos, sabemos que hemos cometido errores y hemos puesto en tela de juicio los acontecimientos del pasado: solo mediante la autocrítica, la reconciliación puede tener bases sólidas. Hoy la guerra ha terminado y hemos optado por la paz, el Estado y la Constitución.
Respecto a los palestinos: en su país viven desde hace decenios 350.000 refugiados palestinos que piden derechos, como el de poder comprar y vender tierras y casas.
Gemayel: Son un gran problema humanitario, que no podemos afrontar solos: los países árabes y las Naciones Unidad deben ayudarnos. Otra cuestión es la integración de los palestinos en nuestro Estado, que es el objetivo de Israel, pues así resolvería el problema de su regreso a la patria. Deben mejorarse las condiciones de vida de los refugiados, pero sin comprometer su derecho a volver a Palestina.
La coalición de mayoría en la que participa su Partido es vista en Occidente como una alianza antisiria. Y, sin embargo, sus relaciones con Siria son buenas.
Gemayel: Se dice que somos antisirios porque tomamos parte en la Revolución de los Cedros, una gran alianza para el retiro de las tropas sirias. Pero inmediatamente después hemos tratado de establecer buenas relaciones con Siria, en interés del Estado. Todavía queda mucho por hacer, como la liberación de los libaneses prisioneros en las cárceles sirias y algunas cuestiones de fronteras. Controversias prioritarias para nosotros, que aún debemos afrontar.
A pesar de que Hezbolá es un partido armado, participa en la vida política...
Gemayel: Precisamente por ello es inadmisible que esté armado. No se puede jugar al mismo tiempo el papel de resistencia y el de partido político. El hecho de que haya un partido armado puede tener consecuencias para todo el Estado. ¿Por qué debemos pagar las consecuencias de las decisiones de Hezbolá? Es el Estado el que debe decidir sobre la guerra y la paz.
Su partido, cristiano, gobierna con un partido musulmán. ¿Puede favorecer la distensión este tipo de alianzas?
Gemayel: Hay que animar todo lo que acerque entre sí a los libaneses. Pero nuestro sistema de gobierno, que prevé el consenso de las distintas fuerzas políticas, no funciona: sin oposición falta el control sobre la acción del gobierno.
Su familia ha pagado un precio muy caro a la tensión que atenaza al país...
Gemayel: Líbano ha padecido varias guerras, entre ellas una civil. Ha habido una reconciliación oficial y mediática, pero ha faltado un trabajo de memoria, de comprensión de la guerra y sus causas. Deseamos la creación de una Conferencia nacional que arroje luz sobre cincuenta años de historia libanesa. De no ser así, los enfrentamientos, políticos o militares, entre las distintas facciones continuarán. Esperemos que el actual gobierno de unidad nacional se transforme en Conferencia nacional.