Es el tiempo del diálogo y Líbano es el emblema del diálogo
Entrevista a Daoud Sayegh por Davide Malacaria y Lorenzo Biondi
Daoud Sayegh es consejero político del primer ministro libanés Saad Hariri, en especial para los asuntos religiosos. También por esto tiene una relación fecunda con la Iglesia maronita, en particular con el patriarca de Antioquía de los Maronitas, su beatitudid Nasrallah Pierre Sfeir.
![Daoud Sayegh [© Lorenzo Biondi]](/upload/articoli_immagini_interne/1285944468817.jpg)
¿Está formado sólo por suníes el partido del primer ministro Saad Hariri que gobierna el país?
Daoud Sayegh: El Movimiento del Futuro nació con Rafiq Hariri, sin tomar nunca la forma de un partido político tradicional libanés. Cuenta con diputados de muchas confesiones religiosas, de modo que queden reflejadas las características originales de nuestro Estado libanés. Aquí la democracia tiene que tener en cuenta la multiconfesionalidad, aportando correctivos a la mera ley de los “números”. En los gobiernos de coalición libaneses los ministros representan a los partidos, las familias religiosas y las regiones del país. Es una experiencia única, que puede ser un modelo para el mundo; para preservarla necesitamos la ayuda de los países vecinos y de los amigos europeos.
¿Cuáles son las relaciones entre el gobierno, encabezado por musulmanes, y las comunidades cristianas?
Sayegh: El papel de un gran partido es también el de asegurar la relación entre la dirección política y las comunidades religiosas. Las Iglesias cristianas en Líbano tienen un papel de guía moral, pero su acción afecta también a la dimensión social. El Patriarcado maronita desempeñó un papel central en el proceso que condujo a la independencia del país. Es normal que un jefe de gobierno, aunque sea suní, busque un contacto constante con la autoridad religiosa católica.
El primer ministro Hariri se entrevistó con el papa Benedicto XVI en febrero...
Sayegh: Juan Pablo II fue un papa militante y le prestó a nuestro país una atención igual a la que le prestó a Polonia. Habló del Líbano como de un «mensaje» para el mundo, en términos de pluralismo y democracia. Rafiq Hariri había manifestado su voluntad de entrevistarse con el Santo Padre una vez al año. Su hijo Saad quiere mantener esa relación privilegiada. En febrero conversó con Benedicto XVI durante una media hora y luego con el cardenal Tarcisio Bertone, hablando del Líbano y de la región, de los palestinos, del papel de la Santa Sede y del proceso de paz. Fue una entrevista muy lograda.
¿Cómo nació la idea de convertir en fiesta nacional el día de la Anunciación?
Sayegh: También los musulmanes respetan a la Virgen, aunque para ellos es sólo la madre del profeta Jesús, y representa un punto de encuentro importante entre cristianos y musulmanes. Saad Hariri propuso en el Consejo de ministros darle una dimensión nacional a esta fiesta y todos los ministros estuvieron de acuerdo.
¿Cuál es el “mensaje” de Líbano a Oriente Medio y al mundo?
Sayegh: Algunos han entendido mal las palabras de Juan Pablo II, pensando que su frase «Líbano es algo más que un país; es un mensaje de libertad y un ejemplo de pluralismo tanto para Oriente como para Occidente» era un grito de batalla contra Israel. Somos solidarios con los palestinos y no creemos que Líbano pueda firmar una paz separada con Israel sin una solución global para la estabilidad en Oriente Medio. Pero nuestro país tiene vocación de ser un punto de encuentro entre Oriente y Occidente, un Estado multiconfesional y democrático, fundado en la libertad de conciencia. No ha sido una elección voluntaria: es la naturaleza misma de nuestro país. Es el tiempo del diálogo y Líbano es el emblema del diálogo.
![Daoud Sayegh [© Lorenzo Biondi]](/upload/articoli_immagini_interne/1285944468817.jpg)
Daoud Sayegh [© Lorenzo Biondi]
Daoud Sayegh: El Movimiento del Futuro nació con Rafiq Hariri, sin tomar nunca la forma de un partido político tradicional libanés. Cuenta con diputados de muchas confesiones religiosas, de modo que queden reflejadas las características originales de nuestro Estado libanés. Aquí la democracia tiene que tener en cuenta la multiconfesionalidad, aportando correctivos a la mera ley de los “números”. En los gobiernos de coalición libaneses los ministros representan a los partidos, las familias religiosas y las regiones del país. Es una experiencia única, que puede ser un modelo para el mundo; para preservarla necesitamos la ayuda de los países vecinos y de los amigos europeos.
¿Cuáles son las relaciones entre el gobierno, encabezado por musulmanes, y las comunidades cristianas?
Sayegh: El papel de un gran partido es también el de asegurar la relación entre la dirección política y las comunidades religiosas. Las Iglesias cristianas en Líbano tienen un papel de guía moral, pero su acción afecta también a la dimensión social. El Patriarcado maronita desempeñó un papel central en el proceso que condujo a la independencia del país. Es normal que un jefe de gobierno, aunque sea suní, busque un contacto constante con la autoridad religiosa católica.
El primer ministro Hariri se entrevistó con el papa Benedicto XVI en febrero...
Sayegh: Juan Pablo II fue un papa militante y le prestó a nuestro país una atención igual a la que le prestó a Polonia. Habló del Líbano como de un «mensaje» para el mundo, en términos de pluralismo y democracia. Rafiq Hariri había manifestado su voluntad de entrevistarse con el Santo Padre una vez al año. Su hijo Saad quiere mantener esa relación privilegiada. En febrero conversó con Benedicto XVI durante una media hora y luego con el cardenal Tarcisio Bertone, hablando del Líbano y de la región, de los palestinos, del papel de la Santa Sede y del proceso de paz. Fue una entrevista muy lograda.
¿Cómo nació la idea de convertir en fiesta nacional el día de la Anunciación?
Sayegh: También los musulmanes respetan a la Virgen, aunque para ellos es sólo la madre del profeta Jesús, y representa un punto de encuentro importante entre cristianos y musulmanes. Saad Hariri propuso en el Consejo de ministros darle una dimensión nacional a esta fiesta y todos los ministros estuvieron de acuerdo.
¿Cuál es el “mensaje” de Líbano a Oriente Medio y al mundo?
Sayegh: Algunos han entendido mal las palabras de Juan Pablo II, pensando que su frase «Líbano es algo más que un país; es un mensaje de libertad y un ejemplo de pluralismo tanto para Oriente como para Occidente» era un grito de batalla contra Israel. Somos solidarios con los palestinos y no creemos que Líbano pueda firmar una paz separada con Israel sin una solución global para la estabilidad en Oriente Medio. Pero nuestro país tiene vocación de ser un punto de encuentro entre Oriente y Occidente, un Estado multiconfesional y democrático, fundado en la libertad de conciencia. No ha sido una elección voluntaria: es la naturaleza misma de nuestro país. Es el tiempo del diálogo y Líbano es el emblema del diálogo.