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IGLESIA
Sacado del n. 10 - 2010

NO HAY PÚRPURA DONDE YA HAYA UN VOTANTE EMÉRITO

Un consistorio romano


De los veinte nuevos cardenales electores, diez desempeñan cargos en Roma. Desde Amato a Sarah, desde Ravasi a Sardi. La lista de los nuevos purpurados, según el orden en que Benedicto XVI leyó sus nombres el pasado 20 de octubre, y el comentario de Gianni Cardinale, vaticanista del periódico Avvenire


por Gianni Cardinale


El 20 de octubre, al final de la habitual audiencia general del miércoles, Benedicto XVI anunció el tercer consistorio de su pontificado. La ceremonia, fijada para el 20 de noviembre, vigilia de la solemnidad de Cristo Rey, prevé la creación por parte del Papa de 24 nuevos cardenales, cuatro de los cuales con más de ochenta años y, por tanto, sin derecho de voto en el cónclave. «En la lista de los nuevos purpurados», explicó el Papa, «se refleja la universalidad de la Iglesia, pues provienen de varias partes del mundo y desempeñan diferentes tareas al servicio de la Santa Sede o en contacto directo con el pueblo de Dios como padres y pastores de Iglesias particulares». La lista de los nuevos cardenales anunciados, que serán tales sólo el 20 de noviembre, parece a primera vista estar caracterizada por el nutrido número de curiales o afines (10 de los 20 electores) y por un notable grupo de italianos (8 votantes). En rea­lidad se trata de cifras que no deben sorprender tanto. En la enorme mayoría de los casos se trata de creaciones ex officio.

Los nombres de los nuevos cardenales
Es el caso, en efecto, del salesiano Angelo Amato, de 72 años, desde julio de 2008 prefecto de la Congregación para las causas de los santos (y anteriormente número dos del ex Santo Oficio donde durante tres años fue el más estrecho colaborador del entonces cardenal Ratzinger); de Francesco Monterisi, de 76 años, desde julio de 2009 arcipreste de San Pablo Extramuros y –durante los once años anteriores– secretario de la Congregación para los obispos; de Paolo Sardi, de 76 años, vicecamarlengo de santa Iglesia romana y desde junio de 2009 pro-patrón de la Soberana Orden Militar de Malta; de Fortunato Baldelli, de 75 años, desde junio de 2009 penitenciario mayor; del estadounidense Raymond Leo Burke, de 62 años, desde junio de 2008 prefecto del Tribunal supremo de la Signatura apostólica; del escalabriniano Velasio De Paolis, de 75 años, desde abril de 2008 presidente de la Prefectura para los asuntos económicos de la Santa Sede; de Mauro Piacenza, de 66 años (se convierte en el cardenal italiano más joven), desde el pasado 7 de octubre prefecto de la Congregación para el clero. Las normas y las costumbres vigentes prevén, en efecto, que los siete cargos citados sean desempeñados por cardenales. Los otros tres curiales elegidos por el Papa para su tercer consistorio son tres presidentes de Consejos pontificios: Gianfranco Ravasi, de 68 años, dirige desde septiembre de 2007 el de la cultura; el suizo Kurt Koch, de 60 años, dirige desde el pasado mes de julio el de la promoción de la unidad de los cristianos; y el guineano Robert Sarah, de 65 años, es desde el 7 de octubre el presidente de «Cor Unum». De acuerdo con la constitución apostólica Pastor bonus de 1988, que regula la estructura de la Curia romana, para los responsables de estos dicasterios de “segundo rango” no se prevé la púrpura. Pero el sucesivo motu proprio Inde a pontificatus, que en 1993 unió el Consejo para el diálogo con los no creyentes con el de la cultura, estableció que «al frente del nuevo organismo habrá un cardenal presidente». El dicasterio del ecumenismo, además, por su papel estratégico, siempre ha sido dirigido por un purpurado. Por lo que respecta, en cambio, a la promoción de Sarah, se puede interpretar como una valorización de la persona y también del continente que representa.
Una de las notas características del consistorio está desde luego en los cuatro nuevos purpurados africanos anunciados. En efecto, junto con Sarah, el 20 de noviembre serán creados cardenales Laurent Monsengwo Pasinya, de 71 años, arzobispo de Kinshasa, en la República democrática del Congo; Medardo Joseph Mazombwe, de 79 años, emérito de Lusaka, en Zambia; y el patriarca de Alejandría de los coptos, Antonios Naguib, de 75 años, relator general en el Sínodo para Oriente Medio que se celebró en octubre.
De los 10 pastores de Iglesias locales elegidos por Benedicto XVI, 6 proceden de países del Sur del mundo. Además de los tres africanos citados, están también Raúl Eduardo Vela Chiriboga, de 76 años, arzobispo emérito de Quito, en Ecuador; Raymundo Damasceno Assis, de 73 años, arzobispo de Aparecida, en Brasil, y presidente del Celam; Malcolm Ranjith, de 63 años, arzobispo de Colombo, en Sri Lanka, y hasta junio de 2009 secretario de la Congregación para el culto divino. Los otros cuatro pastores de Iglesias locales son: Paolo Romeo, de 72 años, en Palermo; Donald William Wuerl, de 70 años, en Washington; Kazimierz Nycz, de 60 años, en Varsovia; Reinhard Marx, de 57 años, en Munich. Esta ventaja de las sedes del Sur del mundo ha sido posible también porque para el consistorio del 20 de noviembre se ha aplicado, sin ninguna derogación, la regla no escrita por la que no se concede la púrpura a un arzobispo en cuya diócesis exista un purpurado emérito con derecho de voto. De este modo han quedado fuera de la lista un gran número de prelados de Iglesias tradicionalmente cardenalicias como –por ejemplo– Turín, Florencia, Toledo, Río de Janeiro, Bruselas, Utrecht, Nueva York y Westminster.
En fin, los cuatro nuevos purpurados con más de 80 años. Elio Sgreccia, uno de los mayores expertos mundiales en bioética, ex presidente de la Academia pontificia para la vida; el célebre director de la Capilla Sixtina Domenico Bartolucci; el gran historiador bávaro Walter Brandmüller, ex presidente del Comité pontificio de ciencias históricas; el obispo español José Manuel Estepa Llaurens, que colaboró en la redacción del Catecismo de la Iglesia católica de 1992.

Las estadísticas
Estos eran los nombres. Veamos ahora las estadísticas del nuevo Colegio cardenalicio tal y como se configura después del 20 de noviembre. En esta fecha lo que una vez se llamaba Sagrado Colegio cuenta con 203 miembros, de los cuales 121 son electores, uno más del límite establecido, pero que quedará de nuevo establecido a más tardar el 26 de enero de 2011, cuando el emérito de Marsella Bernard Panafieu cumplirá 80 años. Los electores europeos son 62 (51,2%), en el cónclave que eligió al papa Ratzinger eran 58 de un total de 115 (50,4%) y después de la muerte de Juan Pablo I 56 de un total de 111 (50,5%). Un ligero aumento, pues, pero no llamativo. Los votantes italianos son 25 (20,7%); más de los que participaron en el cónclave de 2005 (20, el 17,4%), pero menos de los del primer cónclave de 1978 (25, el 22,5%). Los purpurados procedentes de América Latina son 21, de Norte América 15, de África 12, de Asia 10 y de Oceanía 1. Los Estados Unidos son la nación más representada entre los electores del Colegio, después de Italia. Efectivamente, con dos new entry los purpurados estadounidenses suben a 13 distanciándose cada vez más de Francia y España que, quedándose en 5, son superadas por Alemania, que cuenta con 6 cardenales, y son alcanzadas por Brasil, que llega a 5 purpurados. Polonia alcanza a México con 4. Respecto al origen regional de los purpurados italianos, podemos notar que entre los electores del Colegio entran 2 pulleses (Amato y Monterisi); que con Ravasi el número de los lombardos sube a 5 confirmando su primado; que con Baldelli los umbros son 2, así como los ligures con Piacenza y los naturales de Lacio con De Paolis. Con Sardi los piamonteses suben a 3 (4 considerando también al emérito de Turín Severino Poletto, pero que nació en Véneto) y con Romeo Sicilia vuelve a estar representada. El cardenal Fiorenzo Angelini, 94 primaveras, sigue siendo el único cardenal romano de Roma aunque no votante. Hay que tener presente, además, que entre los octogenarios hay otros nueve piamonteses.
Con el ingreso de un salesiano y de un escalabriniano el número de los religiosos asciende a 34, de los cuales 21 son electores. En conjunto, los jesuitas (8) siguen siendo los primeros, seguidos por franciscanos y salesianos (6 cada uno). Pero entre los votantes se confirma la primacía de los hijos de don Bosco (5) que se distancia aún más de los seguidores del Santo de Asís (3) y de san Ignacio (2).
Con la creación cardenalicia de 10 jefes de dicasterio y afines, la presencia de la Curia romana llega, incluyendo a los eméritos, a 38 electores, de los cuales 16 son italianos, 9 procedentes del resto de Europa, 6 estadounidenses, 2 africanos, 3 latinoamericanos, 1 indio y 1 canadiense. Un número más que conspicuo, pero que podría reducirse a medio plazo, visto que 6 de ellos cumplirán los ochenta años en el próximo bienio. El del 20 de noviembre es el tercer consistorio del actual pontificado. El papa Ratzinger ha creado 60 cardenales, de los cuales 50 son electores (el 41,3%). Durante los primeros 5 años de su pontificado Juan Pablo II celebró dos consistorios, creando “solo” 32 nuevos cardenales, de los cuales 30 eran votantes. En el próximo bienio, además, el actual Pontífice, si lo desea, tiene espacio para crear nuevos cardenales. En 2011, en efecto, 9 purpurados superarán los 80 años. Y en 2012 van a ser 13.

El caso Italia
Si se analiza la cuestión de la práctica, rígidamente aplicada para este consistorio, por la que no han recibido la púrpura, entre otros, los actuales arzobispos de Florencia y Turín, hay que recordar que desde la época de la gran Conciliación de 1929 son tradicionalmente cardenalicias las sedes de Milán, Turín, Venecia, Génova, Bolonia, Florencia, Nápoles y Palermo. A esto hay que añadir la púrpura asignada al cardenal vicario de Roma. La única excepción es Cagliari, donde, en 1969, fue enviado el nuevo cardenal Baggio, que cuatro años después fue promovido a la Curia romana. Se trata de diócesis histórica y eclesiásticamente importantes aunque no siempre son las más grandes (Brescia y Bérgamo, por número de fieles, están después de Milán, Roma, Turín y Nápoles; mientras que Bérgamo es más “consistente” que Génova y Venecia, que es la sede menos poblada de las veinte diócesis italianas). Partiendo siempre de 1929, los nuevos arzobispos de estas sedes han sido, normalmente, creados cardenales en el primer consistorio útil. Y esto ha sucedido, en los últimos decenios, incluso cuando su inmediato antecesor “emérito” era un purpurado aún “elector”, es decir, con menos de ochenta años. Así fue en Bolonia con Caffarra y Biffi, con Biffi y Poma, y con Poma y Lercaro. En Florencia con Antonelli y Piovanelli y con Benelli y Florit. En Turín con Poletto y Saldarini, con Saldarini y Ballestrero, con Ballestrero y Pellegrino. En Venecia con Scola y Cé. En el consistorio de noviembre de 2007 este “automatismo” tradicional se interrumpió y así sucedió que el nuevo arzobispo Romeo no recibió la púrpura, visto que el predecesor De Giorgi tenía aún 77 años. Igualmente en ese caso, fue diferente la circunstancia relativa a Génova, donde el antecesor del nuevo arzobispo Bagnasco (que ya había sido nombrado presidente de la Conferencia Episcopal Italiana), no se había jubilado como emérito, sino que –se trataba del cardenal Tarcisio Bertone– se había trasladado a Roma porque el Papa lo había elegido como su secretario de Estado. Como hemos dicho para el consistorio del 20 de noviembre, quizás también para no incrementar aún más el ya conspicuo número de italianos, esta regla no escrita ha sido aplicada de manera extremadamente rigurosa. Así, además de a Cesare Nosiglia de Turín (donde el cardenal Severino Poletto tiene 77 años), la púrpura no ha llegado tampoco a Florencia, donde Giuseppe Betori, que con sus 63 años se habría convertido en el cardenal italiano más joven, tendrá que esperar, visto que su antecesor Ennio Antonelli, presidente del Consejo pontificio para la familia, pero el ’ Annuario Pontificio lo sigue señalando como arzobispo emérito de Florencia, tiene aún 74 años. Un caso perfectamente análogo al de Florencia es el de Toledo. También allí el emérito, el cardenal Antonio Cañizares, de 65 años, está ahora en la Curia romana como prefecto de la Congregación para el culto divino. Tampoco en este caso el actual arzobispo, Braulio Rodríguez Plaza, de 66 años, ha entrado en la lista de los nuevos purpurados. Con todo, esta regla no escrita puede ser, como se ha visto, flexible, porque si no Rodríguez, que es mayor que Cañizares, podría ser creado cardenal solo después de haber cumplido 81 años… Así, pues, no significa de por sí que Florencia ha de esperar seis años para tener un arzobispo cardenal.

Las creaciones curiales, la historia de los over ochenta y una pequeña novedad
En el próximo consistorio habrá 10 curiales o afines de un total de 20. Más allá de las consideraciones hechas, para hallar un precedente análogo, hay que remontarse a la segunda creación cardenalicia de Pablo VI, en 1967. En aquel caso 13 de las 27 púrpuras asignadas concernieron a jefes de dicasterio (8) y nuncios apostólicos (5). Eran otros tiempos. Porque con el pontificado de Juan Pablo II prácticamente desapareció la tradición de premiar automáticamente con la púrpura a los titulares de nunciaturas especialmente prestigiosas, como París, Viena, Lisboa, Madrid, Berlín o Washington. Ahora la birreta llega solo si los nuncios en cuestión son promovidos a cargos cardenalicios de Curia (es el caso de Baldelli, llamado a la Penitenciaría desde la nunciatura de Francia). Si no, nada.
Pablo VI, con el motu proprio Ingravescentem aetatem de 1970, estableció que los cardenales perdieran el derecho a participar en el cónclave al cumplir los ochenta años. De todos modos el papa Montini, en los tres consistorios siguientes (1973, 1976, 1977), no creó ningún cardenal ad honorem, es decir, que ya fuera over 80. Tampoco lo hizo Juan Pablo II en su primer consistorio de 1979. Los primeros cardenales ad honorem llegaron con el segundo consistorio de 1983: eran el arzobispo letón Vaivods y el teólogo jesuita Henri de Lubac. El Papa Wojtyla crearía luego otros 20. Benedicto XVI el 20 de noviembre habrá creado ya 12 (aunque dos han pasado a mejor vida).
La creación cardenalicia de dos arzobispos eméritos (Vela Chiriboga de Quito y Mazombwe de Lusaka) con menos de ochenta años parece no tener precedentes. Aún no se conocen los motivos por los que el Papa ha tomado esta decisión. Quizás algunas indicaciones pueden venir de las palabras que el Pontífice pronuncie durante la celebración del consistorio. Mientras tanto podemos recordar que Mazombwe ha sido el segundo sucesor de Emmanuel Milingo en el gobierno pastoral de la diócesis de la capital de Zambia, y tal vez el triste caso del arzobispo reducido al estado laical puede haber jugado un papel en este nombramiento. Respecto a la otra creación, hay que recordar que los tres predecesores de Vela fueron creados cardenales y que la delicada situación política ecuatoriana puede haber determinado la oportunidad de tener un cardenal en el país latinoamericano.










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