Home > Archivo > 12 - 2010 > «Estúdienlo mejor» nos dijo Montini
EDITORIAL
Sacado del n. 12 - 2010

Giuseppe Toniolo

«Estúdienlo mejor» nos dijo Montini


También nos llegó un consejo de monseñor Montini: «¡Estudien mejor a Toniolo!». Y empezamos a estudiar; entre nosotros, y también en algún otro debate. Y ¿qué fue lo que primero nos asombró? Nos asombró esta actitud culturalmente importante, es decir, de construir un sistema, de elaborar una doctrina no ya estando contra alguien, sino recibiendo inspiración de carácter positivo


Giulio Andreotti


Giuseppe Toniolo, a la izquierda de la foto, economista católico véneto (1845-1918) con Giorgio Montini, padre de Giovanni Battista, futuro Pablo VI, en Brescia en 1908 <BR>[© Archivo histórico del Instituto para la historia de la Acción católica y del movimiento católico en Italia Pablo VI]

Giuseppe Toniolo, a la izquierda de la foto, economista católico véneto (1845-1918) con Giorgio Montini, padre de Giovanni Battista, futuro Pablo VI, en Brescia en 1908
[© Archivo histórico del Instituto para la historia de la Acción católica y del movimiento católico en Italia Pablo VI]

Yo arrancaría de esto: en los años de la guerra existía un gran fermento; hablo del ámbito universitario, en el que yo me desenvolvía y conocía de primera mano. Quiero decir que se tenía la sensación de que muchas cosas tenían que cambiar, que existía la sensación de cierto maximalismo. Hasta tal punto que un grupo, no grande, pero tampoco irrelevante, de jóvenes universitarios católicos acabaron pasándose a movimientos socialistas cristianos, incluso comunistas cristianos, considerando que la respuesta a las injusticias tenía que ser la indicada por estos movimientos. A mí se me ocurrió la idea, que luego resultó completamente equivocada, de abrir en Azione Fucina un debate. Es cierto que se había de reconocer que entre el Manifiesto de Marx y la Rerum novarum habían pasado varios decenios pero esto, ¿qué quería decir? Y especialmente, ¿hacia dónde queríamos movernos? Abrimos este debate en Azione Fucina. Nos llegó inmediatamente la orden, a través de nuestro asistente, de parar inmediatamente este diálogo, que ni siquiera se llegó a abrir. Pero también nos llegó un consejo de monseñor Montini: «¡Estudien mejor a Toniolo!». Y empezamos a estudiar; entre nosotros, y también en algún otro debate. Y ¿qué fue lo que primero nos asombró? Nos asombró esa actitud culturalmente importante, es decir, de construir un sistema, de elaborar una doctrina no ya estando contra alguien, sino recibiendo inspiración de carácter positivo. Si observamos la historia del Toniolo pre-político, resulta evidente que es una historia dramática. Quienes hacemos política, ya sea en activo o en reserva, deberíamos dar gracias todos los días al Señor por haber nacido cuando nacimos. Hemos tenido a tantas generaciones que nos precedieron atormentadas por la desazón de conjugar su conciencia de católicos con la conciencia de italianos. Hay que considerar al Toniolo pre-político desde un punto de vista que podríamos llamar organizativo, es decir, la Obra de Congresos, las uniones, las relaciones con actividades internacionales. Entonces hacer un viaje a Friburgo era una cosa muy importante... Y todo esto con la particular fisonomía de Toniolo, al que se le consideraba moderado, término que a menudo se utiliza también erróneamente olvidando que entre otras cosas la moderación es una virtud; no hay más que recordar que cuando entra en crisis la Obra de Congresos, para reintroducir cierto orden el Papa le ruega a Toniolo que haga un esquema de organización de lo que se podía hacer. También es importante el pre-político en otro sentido, es decir, que introduciendo este concepto de ética no se estaba superponiendo una cortina de niebla ni se introducía una limitación, sino que se trataba de una inspiración: ver al hombre en el centro de la preocupación política, en el significado más positivo de esta palabra. Por supuesto, con honradez intelectual, porque, si no es así, hacer populismo es fácil; no se ha de olvidar que nadie puede dar lo que no tiene. De lo contrario los enunciados se quedarían en vagas aspiraciones. La seriedad de Toniolo no estriba tanto en haber creado una doctrina “aplicativa”, sino en haber indicado caminos. La seriedad a la hora de introducir este factor de la ética, que es en realidad el factor del humanismo; factor que no elimina la necesidad de estar válidamente a la altura de las situaciones. Para terminar, una de las cosas que más me asombró –creo que es cierto porque está en todas las biografías de Toniolo– me asombró precisamente porque recompone bien esta larga discrepancia, es decir, la dificultad de ser buenos ciudadanos y buenos católicos. Por lo demás, quienes visiten Roma pueden tener una espléndida prueba de cómo al final las cosas se recomponen yendo a la iglesia de San Lorenzo Extramuros. Allí está enterrado Pío IX ( non expedit) y en el atrio está enterrado De Gasperi (otro expedit, visto que tuvo una vida política importante). Pero de Toniolo, repito, me asombró algo hermoso que espero que sea verdad: cuando tenía tres años su padre –el día de la derrota austríaca en Goito y de la rendición de Peschiera– pone en sus manos una pequeña bandera italiana y le dice: «¡Acuérdate de que esto es muy importante!».



Italiano English Français Deutsch Português