Recuerdos de Grecia
El agradecimiento de los ortodoxos a Pablo VI
por Gianni Cardinale
«Recuerdo que en el verano de 1978,
durante una lección de griego moderno en la sede central de la Universidad de
Atenas, entró en la gran aula un profesor que comunicó la muerte de Pablo VI.
En aquellos días la televisión griega dio resalte al acontecimiento
transmitiendo por entero los funerales del Papa. […]
Los muchos nombres y rostros de amigos que me acogieron con caridad y nobleza están presentes en muchos episodios, que he recogido en el diario de mi estancia en Salónica. Entre los muchos, recuerdo el encuentro del 8 de julio de 1979 con el arzobispo Atenágoras de Tiatira y Gran Bretaña, el cual, enviado improvisamente a Roma por el patriarca Atenágoras el Grande, me habló de la audiencia extraordinaria que había tenido en el Vaticano en diciembre de 1963, para establecer las relaciones entre la Santa Sede y el Fanar y sobre todo para defender la existencia misma del patriarcado de Constantinopla. Manifestaba todo su entusiasmo y todo su agradecimiento a Pablo VI, tanto por la acogida paternal que había recibido como por el resultado positivo de la misión, que a él le había parecido, si no imposible, desesperada. El metropolitano, en efecto, era en sus escritos uno de los teólogos más contrarios al primado del Papa de Roma».
Estos dos fragmentos están sacados de la hermosa entrevista que el arzobispo Angelo Amato concedió a su hermano de hábito don Enrico dal Covolo, hoy postulador general de la familia salesiana, y que fue publicada en la revista Ricerche Teologiche (2/2002, págs. 469-478).
Los muchos nombres y rostros de amigos que me acogieron con caridad y nobleza están presentes en muchos episodios, que he recogido en el diario de mi estancia en Salónica. Entre los muchos, recuerdo el encuentro del 8 de julio de 1979 con el arzobispo Atenágoras de Tiatira y Gran Bretaña, el cual, enviado improvisamente a Roma por el patriarca Atenágoras el Grande, me habló de la audiencia extraordinaria que había tenido en el Vaticano en diciembre de 1963, para establecer las relaciones entre la Santa Sede y el Fanar y sobre todo para defender la existencia misma del patriarcado de Constantinopla. Manifestaba todo su entusiasmo y todo su agradecimiento a Pablo VI, tanto por la acogida paternal que había recibido como por el resultado positivo de la misión, que a él le había parecido, si no imposible, desesperada. El metropolitano, en efecto, era en sus escritos uno de los teólogos más contrarios al primado del Papa de Roma».
Estos dos fragmentos están sacados de la hermosa entrevista que el arzobispo Angelo Amato concedió a su hermano de hábito don Enrico dal Covolo, hoy postulador general de la familia salesiana, y que fue publicada en la revista Ricerche Teologiche (2/2002, págs. 469-478).