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JESUITAS
Sacado del n. 03 - 2003

Los jesuitas y la crisis iraquí

La guerra, un plan para el desorden mundial


Los jesuitas y la crisis iraquí


por Gianni Valente


Dice la voz popular que el lenguaje jesuita es por naturaleza ladino y acomodaticio. Pero sobre la anunciada guerra preventiva contra Irak muchas voces oficiales de la Compañía de Jesús han expresado opiniones bien claras e incluso duras. Algunos ejemplos.
El editorial publicado a mediados de enero en La Civiltá Cattolica, la revista de los jesuitas cuyas galeradas son “corregidas” en el Vaticano, es hasta hoy la más prestigiosa demolición por parte católica de la teoría de la guerra preventiva. El escrito, titulado “No a la guerra preventiva”, adquiere peso propio por la previa autorización recibida en los sagrados palacios. En la otra parte del mundo, la revista mensual de los jesuitas chilenos Mensaje enfocaba en su número de octubre 2002 el creciente «malestar frente a un país [Estados Unidos, n de la r.] que proclama defender la libertad, la democracia, el libre comercio y, sin embargo, parece adaptar sus convicciones a sus conveniencias». Partiendo de la perspectiva latinoamericana, la revista citaba también «los aspectos oscuros de la “lucha por la libertad” de la política exterior de EE UU se nos revelaron en su apoyo por décadas a dictaduras, a menudo sanguinarias, en todas partes del globo, con el fin de oponerse a la hegemonía del comunismo soviético. También se han manifestado en la difusión de la doctrina de seguridad nacional en sus academias, asimilada por no pocos ejércitos de América Latina, con su trágica secuela de torturas, miles de asesinatos y desapariciones de personas».
El semanario de los jesuitas estadounidenses America comenzó una larga serie de artículos sobre la guerra preventiva con el editorial publicado en el número del pasado 28 de octubre, titulado elocuentemente “Desing for disaster”, en el que se consideran también las posibles consecuencias negativas para los intereses americanos: «Vista en la perspectiva de la estrategia de seguridad nacional, la guerra contra Irak no será un acontecimiento excepcional, sino un paradigma del dominio global estadounidense. Esta estrategia es la receta para el desorden global, incluido un fortalecido terrorismo antiamericano a escala mundial».
En la orilla europea, la revista de los jesuitas franceses Etudes publica en su número de marzo el ensayo “Querelles transatlantiques”, en el que el profesor jesuita Paul Valadier analiza los escenarios de «choque de civilizaciones» que parecen perfilarse «en la misma civilización occidental». El artículo describe el entorno de Bush «condicionado por una fuerte influencia de los fundamentalistas protestantes, que recientemente algunos periódicos egipcios no han dudado en describir como hezbolás cristianos». Pero según Valadier «la duradera hostilidad de Estados Unidos hacia las instituciones internacionales, incluidos los tribunales, va más allá del sólo gobierno de Bush jr: deriva de una cultura política de tipo imperial ajena a la Europa actual». El artículo termina con opiniones mordaces sobre las repercusiones europeas del contraste entre Estados Unidos y el llamado eje franco-alemán: «El futuro mostrará si estas divergencias contribuirán a tomar conciencia de contrastes realmente fundados. En este caso podía suceder que la crisis actual lleve al fortalecimiento de cierta Europa consciente de que ya no tiene que esperar de Estados Unidos una libertad que sus instituciones saben defender muy bien, al contrario de la proclamación servil de los ocho Estados europeos, encabezados por España y Gran Bretaña, de finales de enero de 2003».
Y también en otros medios de comunicación, son del jesuita Pasquale Borgomeo, director general de Radio Vaticana, los juicios más claros y contrarios a la perspectiva de la guerra infinita transmitidos por la radio de la Santa Sede. El 4 de febrero, después de haber aludido a la importancia del trabajo de espionaje en la guerra contra el terrorismo, en relación al 11 de septiembre, el padre Borgomeo dejó caer una pregunta incómoda: «Una mejor colaboración entre CIA y FBI, ¿no habría permitido, antes y no después de la matanza, componer en un único y por tanto legible diseño esas piezas que los dos organismos habían conseguido por separado?».


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