Marcos de Aviano
«No es un santo de cruzada preventiva»
Al fraile capuchino Marcos de Aviano se le recuerda sobre todo porque participó en la batalla de la liberación de Viena asediada por los turcos. Pero este no es el motivo de su beatificación, como explica el cardenal Saraiva Martins, prefecto de la Congregación para las causas de los santos. En esta entrevista responde a los que afirman que es un gesto contra el islam
por Gianni Cardinale

Una imagen del padre Marcos de Aviano
Sobre este tema 30Días le ha hecho algunas preguntas al cardenal portugués José Saraiva Martins, de 71 años, desde 1998 prefecto de la Congregaión para las causas de los santos.
Eminencia, ¿cuál es el significado de la beatificación de Marcos de Aviano?
ýOSÉ SARAIVA MARTINS: Fundamentalmente el significado de la beatificación de Marcos de Aviano es el de todas las demás beatificaciones. La Iglesia, elevándolo a los altares, reconoce la bondad de su vida, vivida en el ejercicio heroico de las virtudes y en el cumplimiento de la misión especial que se le había confiado como sacerdote capuchino y como misionero apostólico por los caminos de Europa. Caminos donde el padre Marcos predicó la fe y la penitencia, exhortando vivamente a la multitud que acudía a oírle a la conversión y a un compromiso renovado de la práctica cristiana. A los que asistían a sus predicaciones les hacía repetir el Acto de dolor perfecto, escrito por él, y les exhortaba a mantener vivo el sentido del pecado y a profundizar en la fe. Al final concedía a todos su bendición, a la cual la Santa Sede había añadido la indulgencia plenaria. Es sabido que lo que hacía acorrer a la gente y daba peso a su predicación eran los hechos extraordinarios que sucedían tras su bendición.
Algunos comentaristas subrayan sobre todo el papel que tuvo fray Marcos durante el asedio turco de Viena en 1683. ¿Ha tenido este episodio una importancia especial en la economía del proceso de beatificación?
SARAIVA MARTINS: Ante todo, es oportuno recordar que este hecho histórico no ha influido en el proceso de beatificación. Fray Marcos va a ser proclamado beato por otros motivos y no por su papel en la liberación de Viena. No cabe duda de que este hecho histórico tiene un valor especial para la historia europea. Y a la luz de los conocimientos históricos, sabemos que la intervención de Marcos de Aviano fue determinante para la liberación de Viena, el 12 de septiembre de 1683. Como capuchino, no se movió por su voluntad. Su presencia en Austria, a mediados de agosto de 1683, se debe a que lo pidió el emperador Leopoldo I, que tenía una enorme confianza y esperanza en el padre Marcos: y al Papa, el beato Inocencio XI, que para esta ocasión le concedió al padre el título de legado pontificio y misionero apostólico. El padre Marcos, de todos modos, no participó directamente en la batalla de liberación. Su cometido fue el de agrupar al heterogéneo ejército imperial, poner concordia entre las opiniones de los varios jefes militares, exhortar a los soldados a la oración y a la confianza y dar a todos la seguridad de la victoria. Mientras los ejércitos combatían, él rezaba en la iglesia de Kahlenberg.
Se ha dicho también que esta beatificación llega después de años de vacilaciones para evitar problemas en el diálgo con el mundo islámico.
SARAIVA MARTINS: La verdad es que si la beatificación ha sufrido retrasos, no se han debido a eventuales problemas de diálogo con el mundo islámico, sino al complejo procedimiento de todo el proceso, que no es posible recordar ampliamente aquí. Dado que se trataba de un personaje histórico de notable importancia, ha sido necesario consultar minuciosamente todos los archivos y realizar una investigación documental completa, la única que permite comprender al personaje y examinar toda su actividad correctamente.
Y, sin embargo, a veces se presenta al padre Marcos como un perfecto luchador de la causa cristiana contra el islam…
SARAIVA MARTINS: Afirmar que Marcos de Aviano combatió el mundo islámico es una afirmación históricamente errónea. Marcos de Aviano no combatió el islam entendido como religión, ni organizó “cruzadas preventivas”, solamente dio su aportación a la defensa contra un agresor, que entonces era el Imperio otomano, que no escondía sus intenciones de coger la manzana de oro, Viena, para luego poder –como se creía entonces– poseer y gozar de todo el jardín europeo. Marcos de Aviano, aun reconociendo la legitimidad de una acción defensiva, no era fundamentalmente contrario a los otomanos islámicos Basta citar un episodio de la liberación de Belgrado, ocurrido el 6 de septiembre de 1688. Después de que la ciudad fue conquistada, quedaron en la ciudadela ochocientos soldados de la Sublime Puerta, que iban a ser pasados por las armas y que, en cambio, salvaron la vida gracias a la intervención personal del padre Marcos. Una fuente de la época narra que los turcos para agradecérselo «quisieron pagarle con regalos preciosos, que él rechazó», y especifica que su fama de hombre justo «se extendió también entre los musulmanes».
¿Ha visto señales de irritación en el mundo musulmán por esta beatificación?
SARAIVA MARTINS: Por ahora no nos consta que el mundo musulmán haya dicho algo contra la beatificación de Marcos de Aviano. Es verdad que los hechos históricos se juzgan según distintas perspectivas y según distintos puntos de vista. Pero –como afirmaba recientemente un estudioso turco en un programa de televisión– se trata de acontecimientos pasados, que la historia ha aclarado completamente.
¿Es verdad que las autoridades vaticanas han pedido una vigilancia especial para la ceremonia del 27 de abril por miedo a posibles actos terroristas?
SARAIVA MARTINS: No me consta, pero puedo afirmar que el miedo es injustificado.
Por último y para quitar hierro al asunto, se podría recordar que, de algún modo, la figura del padre Marcos tiene que ver con la invención del “capuchino”…
SARAIVA MARTINS: El hecho es más complejo. Históricamente parece comprobado que lo que tiene que ver con la liberación de Viena es la invención del cruasán más que la invención del capuchino. Se narra que durante el asedio, algunos panaderos de Viena, que estaban haciendo por la noche el pan con la poca harina que quedaba, oyeron el ruido de los excavadores turcos, que estaban preparando los sitios para las minas. Dieron la alarma y salvaron la ciudad. Por esto obtuvieron el privilegio imperial de hacer los cruasanes (en alemán Kipferln) con forma de media luna. Luego el cruasán acompañó al capuchino, quizás con referencia a Marcos de Aviano.