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POLÉMICAS PERIODÍSTICAS
Sacado del n. 01/02 - 2005

Magisterio

En la Mystici Corporis Pío XII condena los bautismos forzados




El cardenal Angelo Roncalli es recibido por Pío XII en una foto de 1958

El cardenal Angelo Roncalli es recibido por Pío XII en una foto de 1958

El 29 de junio de 1943, en plena guerra mundial, Pío XII publica la Mystici Corporis, la encíclica «sobre el Cuerpo místico de Jesucristo que es la Iglesia». Precisamente en el parágrafo 103 el papa Pacelli repite con toda la Tradición que la fe, por su naturaleza, siendo atractivo gratuito no puede ser impuesta. Si alguien ha empujado a otros por la fuerza a adherirse a prácticas cristianas, incluidos los sacramentos y entre ellos el bautismo, el Papa por deber de su ministerio y en la plena fidelidad a la Tradición expresa su «reprobación» de estos abusos.

Parágrafo 103
«Pero si deseamos que la incesante plegaria común de todo este Cuerpo místico se eleve hasta Dios, para que todos los descarriados entren cuanto antes en el único redil de Jesucristo, declaramos, con todo, que es absolutamente necesario que esto se haga libre y espontáneamente, porque nadie cree sino queriendo (cf. San Agustín, In Ioannis Evangelium XXVI, 2). Por esta razón, si algunos, sin fe, son de hecho obligados a entrar en el edificio de la Iglesia, a acercarse al altar, a recibir los sacramentos, no hay duda de que los tales no por ello se convierten en verdaderos fieles de Cristo (cf. san Agustín, ibíd.); porque la fe, sin la cual es imposible agradar Dios (Heb 11, 6), debe ser un libérrimo “homenaje del entendimiento y de la voluntad” (Concilio Vaticano I, "Dei Filius" de fide catholica, cap. 3). Si alguna vez, pues, aconteciere que contra la constante doctrina de esta Sede Apostólica (cf. León XIII, encíclica Inmortale Dei) alguien es llevado contra su voluntad a abrazar la fe católica, Nos, conscientes de nuestro oficio, no podemos menos de reprobarlo. Pero, puesto que los hombres gozan de una voluntad libre y pueden también, impulsados por las perturbaciones del alma y por las depravadas pasiones, abusar de su libertad, por eso es necesario que sean eficazmente atraídos por el Padre de las luces a la verdad mediante el Espíritu de su amado Hijo».


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