Como aquel que reclinó su cabeza en el pecho del Señor
La introducción que el arzobispo de Québec ha dedicado al libro Gesù di Nazaret de monseñor Mario Marini
por el cardenal Marc Ouellet

Mario Marini, Gesù di Nazaret, il Signore, Itaca, Castel Bolognese 2005, 64 págs., 7,50 euros
El autor de estas meditaciones originales y penetrantes nos invita al estupor de la fe frente a la figura de Jesús de Nazaret, el Señor.
En estas páginas se siente vibrar la pasión de un hombre por la fe de la Iglesia: la fe en Cristo, muerto y resucitado, que vive en la Eucaristía y que irradia la gloria de la Trinidad.
El autor posee el don de acercar el misterio de Jesús desde un punto de vista original, prácticamente inédito, gracias a una mística de la amistad, que redunda en la inteligencia de la fe.
Su atención a la sensibilidad humana del Señor y a su red de relaciones le permite enriquecer la experiencia de la fe gracias a reflexiones que nacen del corazón e invitan a la adoración.
Estoy seguro de que todos apreciarán, como yo, la gloria trinitaria que inunda de luz estas simples meditaciones.
Meditaciones que conmueven al lector porque le hacen tocar con el dedo –como Tomás– la herida del corazón que revela el misterio fascinante del Redentor, verdadero Dios y verdadero hombre.
Quien desea ver a Jesús más de cerca, como Zaqueo, encontrará aquí una exposición sencilla y al mismo tiempo teológicamente rigurosa.
El equilibro entre la dimensión divina y humana del misterio de la Encarnación está bien conservado, a la luz de la Pascua, sin concesiones a las ideologías de moda ni al sentimentalismo barato.
Basta leer el pasaje sobre el Evangelio de María para percibir el espíritu de Juan, que inspira estas páginas, para agradecerle al autor su testimonio como aquel que reclinó su cabeza en el pecho del Señor.