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VIETNAM
Sacado del n. 06 - 2005

ALGUNAS PÁGINAS DEL DIARIO DE D’ORLANDI SOBRE EL FRACASO DE LA “OPERACIÓN MARIGOLD”

Bombas sobre Hanoi para bloquear el diálogo



Algunas páginas del diario del embajador D’Orlandi


El embajador italiano Giovanni d’Orlandi, a la izquierda en la foto, con el embajador estadounidense Henry Cabot Lodge

El embajador italiano Giovanni d’Orlandi, a la izquierda en la foto, con el embajador estadounidense Henry Cabot Lodge

27 DE JUNIO DE 1966 (lunes)
A las 11 ha venido a verme Lewandowsky. Está de vuelta de Hanoi y sabe que yo vengo de Phnom Penh. Tengo la impresión de que ha venido para intercambiar ideas. Empiezo, pues, hablando de mi viaje a Camboya y de mi largo coloquio con su jefe de Estado. Termino diciéndole que Sihanouk considera imposible conseguir que los beligerantes se sienten en la mesa de negociaciones. Para mi sorpresa, Lewandowsky me dice que él no es de esta opinión y que su viaje a Hanoi le ha permitido constatar la disponibilidad de los nordvietnamitas a un posible entendimiento con los americanos. El tono y la precisión de los términos utilizados no dejan lugar a dudas. Me palpita el corazón por la emoción. Le pregunto: «¿Trae usted una propuesta?». Responde que sí. Entonces le pregunto si puedo tomar nota de lo que me diga. Son éstas: «El gobierno de Hanoi está dispuesto a realizar importantes concesiones para alcanzar un compromiso político con el gobierno de Washington para que la paz vuelva a Vietnam. El presidente Johnson es sabedor de esta disponibilidad de Hanoi, pero hasta el momento su reacción ha sido negativa o contraproducente. De hecho, el gobierno americano ha tomado la iniciativa, mediante el embajador canadiense Ronning, que viajó a Hanoi, de proponer la suspensión de los bombardeos en Vietnam del Norte siempre que Hanoi ponga fin a las infiltraciones en Vietnam del Sur, y además acepte el intercambio de prisioneros. El gobierno nordvietnamita ha considerado que las propuestas de Ronning equivalen a una petición de capitulación, y como es obvio las ha rechazado. Hanoi se esperaba propuestas más razonables y sobre todo de alcance político para poner fin al conflicto vietnamita. Es decir, no discutir sobre el envío de paquetes a los prisioneros o el intercambio de los mismos, sino diálogo sobre la consecución de la paz en la zona.
Hanoi exige el secreto más absoluto y no dudaría en desmentirlo todo si estas propuestas no son preliminarmente aceptadas en sus líneas generales y se produjera cualquier indiscreción.
La aceptación, se entiende por parte del gobierno americano, en sus líneas generales marcaría el comienzo de los contactos y de las negociaciones siempre que se asegurara la participación del Frente de Liberación Nacional en las conversaciones y los estadounidenses suspendieran los bombardeos en Vietnam del Norte. Al objeto de facilitar el inicio de las discusiones para llegar a una solución “global” del problema vietnamita, el gobierno de Hanoi no pedirá la inmediata reunificación de Vietnam; no tratará de imponer el régimen socialista en Vietnam del Sur ni pedirá ningún cambio en las relaciones exteriores entre Vietnam del Sur y Occidente. En fin, pese a pedir el retiro de las tropas estadounidenses de Vietnam del Sur, el gobierno de Hanoi está dispuesto a discutir un calendario razonable». Le he preguntado, llegados aquí, a Lewandowsky si podía releerle mis notas, cosa que he hecho sin tener que modificar una coma. Luego ha comenzado el diálogo más apasionante de mi vida. Antes una pregunta: ¿por qué se hacen estas propuestas a través de Italia, a su vez oficiada por Polonia, cuando Hanoi podría hacerlas a través de un solo intermediario, Sainteny, que es un gran experto en el asunto? Hanoi considera que el gobierno de Estados Unidos no quiere tratar a través de los franceses. ¿Por qué no le ha hablado directamente a Cabot Lodge? Porque considera que Johnson toma sus decisiones dando poco peso a los consejos de mi amigo, por lo que el ministro Fanfani tendrá que presentarle la propuesta directamente a Washington y al nivel más alto posible. Le hablo de que para mí es necesario hablarle a Cabot Lodge en cuanto mis primeros telegramas lleguen a Fanfani. Se muestra de acuerdo. Insistiendo en la necesidad de mantenerlo todo en el mayor secreto, Lewandowsky dice que está dispuesto a acercarse en cuanto pueda a Hanoi, y para los encuentros preliminares, a cualquier ciudad de la zona. Pasando a examinar la situación actual del conflicto, Lewandowsky me dice que el plan de los militares americanos (en este momento seguidos por su gobierno) es acabar con la resistencia vietcong intensificando los bombardeos en Vietnam del Norte. Añade que estas son ilusiones vanas, que podría ser la última posibilidad de Washington de tratar con bases tan razonables. El gobierno polaco está al corriente del paso de Lewandowsky, pero si esta tentativa fracasara Lewandowsky pediría abandonar Saigón por otro destino. Antes de irse, Lewandowsky insiste en la necesidad de plantear los encuentros preliminares y las primeras conversaciones de modo general y global, no fragmentario como, en su opinión, tenderían a hacer los americanos. Si es posible, evitar que la montaña dé a luz al ratón del intercambio de paquetes o correspondencia para los prisioneros. He mandado despachos a Roma y eran las cuatro cuando he comido. Hoy no hay siesta: además estoy tan excitado que será difícil conciliar el sueño dentro de poco.

1 DE DICIEMBRE DE 1966 (jueves)
Esta mañana temprano ha venido Lewandowsky, estaba radiante. Nos hemos encerrado inmediatamente en mi despacho y le he dicho a Cabot Lodge que la reunión tendría lugar aquí a las 5 de esta tarde. Lewandowsky me ha dicho enseguida que su visita al Norte había sido muy provechosa. Encontró grandes dificultades en todas partes. Para empezar, tuvo que vencer la desconfianza del gobierno polaco y arrancarle la aprobación para apostarlo todo por el plan tripartito. Luego fue necesaria una reunión del Presidium nordvietnamita, que tras una larga y animada discusión accedió a darle el mandato secretísimo de continuar con las conversaciones tripartitas. Esto es un verdadero triunfo, no se me podrá objetar que se trata de iniciativas personales nacidas de la desenfrenada fantasía de un diplomático polaco. Tampoco se podrá objetar que Lewandowsky representa solo el pensamiento del primer ministro de Hanoi o de aquel ministro de Exteriores. La decisión de continuar con las conversaciones es colegial y responsable. Ahora disponemos de la posibilidad de conocer el pensamiento de Hanoi y sobre todo respuestas comprometidas de Hanoi. Lewandowsky ha expuesto a aquellos gobernantes minuciosamente la tentativa tripartita y me dice que no solo no se hicieron objeciones a mi participación, sino que fue bien recibida.
La única condición impuesta por Hanoi es el secreto absoluto sobre todas las negociaciones. En caso de indiscreciones de cualquier tipo, sea casual o intencionada, el gobierno de Hanoi desmentirá categóricamente todo, y lo mismo hará el gobierno polaco. Para que la empresa no fracase hemos de reexaminar desde el principio todas las medidas tomadas hasta el momento para garantizar el secreto y enmascarar aún más los encuentros tripartitos. El primer elemento será evidentemente la rapidez con la que sepamos llevar a cabo la operación. Cabot Lodge ya ha demostrado que puede conseguir de Washington respuesta a sus preguntas más comprometidas. Lewandowsky está en una situación menos favorable sobre la rapidez de su comunicación con Varsovia y muy mala por lo que se refiere a la comunicación con Hanoi, donde ha de ir cada vez. Pero hoy Lewandowsky es portador de grandes propuestas, por lo que el honor de la respuesta es de Cabot Lodge. El 9 Rusk estará de paso durante tres días en Saigón y se le pondrá al corriente de las propuestas de Lewandowsky y de las reacciones de Washington. Antes del 14 Rusk se verá con Fanfani que, estoy seguro, eliminará las últimas posibles dudas. Antes de irse Lewandowsky me dice que si conseguimos esta noche o en las próximas reuniones tripartitas establecer las bases para las negociaciones, Hanoi querrá continuar las conversaciones directamente con los Estados Unidos. Esto me inquieta un poco y se lo comunico enseguida a Lewandowsky, explicándole que, a mi modo de ver, nosotros tres hemos de tratar de muchas cosas más antes del riesgo que suponen las conversaciones directas entre estadounidenses y nordvietnamitas. Lewandowsky se muestra de acuerdo, pero dice que en este momento el deseo de Hanoi es ese, y quizá pueda cambiar en los próximos días, visto que la determinación de Hanoi no es categórica ni definitiva. Le mando un telegrama inmediatamente al ministro Fanfani anunciándole un telegrama decisivo para esta noche después del encuentro tripartito, comunicándole que Lewandowsky se ha convertido para los americanos en un interlocutor válido y diciéndole todo lo bueno que pienso del diplomático polaco, que ha dado prueba de agudeza, inteligencia, sensibilidad, lealtad y, algo que nunca está de más, …de fortuna.
Corren voces en Saigón de iniciativas del Vaticano por la paz; las tres treguas fijadas para Navidad, del 24 al 26 de diciembre, Nochevieja, del 31 de diciembre al 2 de enero, y para el Tet, del 8 al 12 de febrero, llevan a esta gente, realmente sedienta de paz, a soñar y hablar de un puente que iría del 24 de diciembre al 12 de febrero de 1967. Lo cual pone muy nervioso al cuartel general americano, consciente de que sería casi imposible, si se llevara a cabo esta tregua, retomar los bombardeos contra Vietnam del Norte. ¡Quién sabe por qué los americanos se muestran tan obcecados con la idea de seguir con los bombardeos visto que las infiltraciones de Vietnam del Norte, lejos de disminuir, se han cuadruplicado! […]

[Después de haber discutido Lewandowsky positivamente los diez puntos del acuerdo con Cabot Lodge.]
El embajador Lewandowsky añade que Moscú ha sido minuciosamente informada [a altísimo nivel] y que espera conocer la marcha de las negociaciones. De manera confidencial me ha añadido sólo a mí (después de la reunión) que Gomulka y Rapacki consideran que hay que actuar deprisa y, aun considerando posible el diálogo directo entre Washington y Hanoi, piensan que las reuniones tripartitas seguirán siendo muy útiles. Lewandowsky ha concluido su respuesta a Lodge diciendo que en nuestra próxima reunión le pedirá algunas aclaraciones. Cabot Lodge se ha mostrado muy agradecido y ha dicho que el gobierno de EE UU atribuía la mayor importancia a nuestras reuniones, que conseguiría con la mayor brevedad posible la respuesta solicitada y que mañana viernes, cuando viniera a reunirse conmigo, fijaría para el sábado la reunión tripartita. Cabot Lodge se ha mostrado de acuerdo con la idea de reforzar las medidas para mantener el secreto de las reuniones. Hemos concordado algunas y, por mi parte, he dicho que mis comunicaciones le llegaban directamente al ministro Fanfani, descifradas por mi colega, elegido por él personalmente como jefe del servicio de Encriptación.
¡Así pues, antes de pasado mañana tendremos la feliz solución! ¡Que Dios nos asista!


16 DE DICIEMBRE DE 1966 (viernes)
XX aniversario de la insurrección de Hanoi (16/12/1946). Muchos atentados. Las noticias de agencia sobre el intenso bombardeo de Hanoi de ayer han provocado gran emoción en todos los ambientes saigoneses. Mis amigos vietnamitas que conocen bien Hanoi han tratado de localizar, siguiendo las noticias, los barrios bombardeados. Han sido categóricos: son barrios centrales. Al parecer también ha sido alcanzada la Embajada de China. ¡Los americanos se han vuelto locos!

17 DE DICIEMBRE DE 1966 (sábado)
Esta mañana ha venido a verme Lewandowsky y me ha dicho que el 15 de diciembre el primer ministro Pham Van Dong, tras el bombardeo de Hanoi por parte americana del 14 de diciembre, ha telegrafiado al ministro Rapacki diciéndole que, tras la nueva escalada de la guerra por parte americana, había de considerarse que la situación había cambiado. El telegrama de Pham Van Dong sigue subrayando que desde el 2 al 14 de diciembre Hanoi había sido víctima de tres intensos bombardeos y que especialmente el del 13 de diciembre había sido gravísimo; esta acción, decidida por los Estados Unidos, mientras se están celebrando conversaciones tripartitas en Saigón (me parece digno de destacar que el mensaje del primer ministro nordvietnamita nos mencione a nosotros tres) y siguen adelante los coloquios entre el ministro Rapacki y el embajador de Estados Unidos en Varsovia, ha de ser calificada de “cínica” y deja en claro las verdaderas intenciones de Estados Unidos. Por consiguiente, concluye Pham Van Dong, consideramos que, en estas condiciones, los contactos han de ser interrumpidos. El ministro Rapacki, al comunicar el contenido del telegrama de Pham Van Dong al embajador de EE UU en Varsovia, le añadía: 1) los EE UU sabían perfectamente lo prometedoras que eran las conversaciones en Saigón y en Varsovia; 2) precisamente cuando estaban a punto de concretizarse, los EE UU decidían otra escalada cuyas consecuencias no podían ignorar; Rapacki había advertido personalmente a los Estados Unidos seis veces. El bombardeo de Hanoi del 13 de diciembre representaba un elemento decisivo tanto para Hanoi como para Varsovia; no hay ya ninguna duda de cuáles eran las verdaderas intenciones de los Estados Unidos. Por lo tanto el gobierno polaco comprende, aprueba y apoya la decisión de Pham Van Dong. Toda la responsabilidad de haber anulado las posibilidades abiertas por las negociaciones recae en los Estados Unidos.
Lewandowsky termina diciéndome amargamente que, ahora que el gobierno de Estados Unidos ha conseguido mandar a pique las negociaciones, ya no habrá más bombardeos tan intensos en Vietnam del Norte, especialmente en Hanoi. Volveré a verlo el martes, cuando venga a cenar a casa.




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