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SÍNODO DE LOS OBISPOS
Sacado del n. 10 - 2005

ENTREVISTA AL CARDENAL GERALDO MAJELLA AGNELO

La Eucaristía y el espiritualismo agresivo de las sectas


Nos hemos de preguntar por qué muchos abandonan la Iglesia. En la sociedad de hoy hay tendencias sociológicas como el individualismo, la presunción de construirse la salvación con las propias manos, el emocionalismo, que producen y alimentan también a nivel religioso un mercado libre siempre en movimiento


Entrevista con el cardenal Geraldo Majella Agnelo por Stefania Falasca


Geraldo Majella Agnelo, arzobispo de São Salvador de Bahía, y cardenal primado de Brasil, tiende por temperamento a no dramatizar. Prefiere el tono moderado, e incluso frente a los fenómenos preocupantes que atañen a la Iglesia en el país con más católicos del mundo no le gustan las alarmas altisonantes y no busca soluciones mágicas o espectaculares. También la “descatolización” del país, ese invierno de la Iglesia católica que su predecesor Lucas Moreira Neves veía como consecuencia de la primavera de las sectas brasileñas, hay que afrontarla, según él, con los instrumentos más comunes de la práctica pastoral, diaria y dominical.
Geraldo Majella Agnelo, arzobispo de São Salvador de Bahía

Geraldo Majella Agnelo, arzobispo de São Salvador de Bahía


Eminencia, ¿para qué servía un Sínodo sobre la Eucaristía?
GERALDO MAJELLA AGNELO: En la Eucaristía está nuestra identidad. Vivimos de esto, de esta presencia de Cristo en nuestra vida que constituye la fuente de nuestra fe y de nuestra segura esperanza. Y la Eucaristía pone nuestra vida aquí abajo en relación con la vida eterna, recordándonos también el hecho de que no estamos en este mundo para siempre. La posibilidad de gozar de este don, sin embargo, está sometida a ciertas condiciones. Por eso surgen algunos problemas, cuando por ejemplo no hay sacerdotes suficientes para celebrar la liturgia eucarística en todas las comunidades. Y luego están los casos de aquellos que, por distintos motivos, no pueden acercarse al sacramento.
Estos dos problemas marcan la vida de la Iglesia en Brasil. ¿Está satisfecho de las respuestas que ha dado el Sínodo a dichas cuestiones?
AGNELO: No podemos decir que se haya estudiado detenidamente estas cuestiones. Por ejemplo, en lo tocante a la escasez de sacerdotes, no puede proponerse como remedio solamente el estudio de una distribución más equilibrada entre las distintas áreas, tomando sacerdotes de un lugar para trasladarlos a otro. Los sacerdotes están ligados también a las comunidades y a las Iglesias locales, allí donde las vocaciones florecen. Luego están los misioneros, los que se identifican con la Iglesia a la que son enviados, y son desde luego indispensables. Sin embargo, yo creo que se obtiene poco enviando a los sacerdotes a trabajar durante breves periodos en comunidades lejanas de la suya de procedencia. Esto a menudo no da frutos duraderos.
Las convivencias “irregulares” son un fenómeno muy extendido en Brasil. Y el Sínodo ha tocado también el tema de la admisión a la comunión de los divorciados que se vuelven a casar.
AGNELO: Tampoco en este caso se trata de “rebajar” las condiciones para acercarse lícitamente a los sacramentos. Si abandonar al propio cónyuge se convierte en algo normal, quiere decir que a menudo la gente se casa por la iglesia sin percibir ese rito como un sacramento.
El cardenal Humes dijo en el Sínodo que en Brasil el porcentaje de los que se declaran católicos ha descendido en diez años del 83% al 67%. Y los ministros de las sectas carismáticas y pentecostales son hoy el doble de los sacerdotes católicos. ¿Qué piensa de estos datos?
AGNELO: No es un fenómeno de ahora. Y nos hemos de preguntar, ¿por qué muchos abandonan la Iglesia? Yo creo que en la sociedad de hoy hay tendencias sociológicas y fenómenos como el individualismo, la presunción de construirse la salvación con las propias manos, el emocionalismo, que producen y alimentan también a nivel religioso un mercado libre siempre en movimiento. Se pasa de una secta a otra, y en este continuo fluir hay también un fenómeno de regreso al catolicismo.
Una vieja teoría atribuye la responsabilidad a la teología de la liberación, que en las décadas pasadas concentró la atención en los problemas políticos olvidando lo sobrenatural.
AGNELO: Pero los misterios de la fe cristiana, como el misterio de la Eucaristía, no tienen nada que ver con el espiritualismo agresivo de grupos sectarios. La religiosidad de la gente en América Latina es un factor positivo. En los años de la teología de la liberación esta religiosidad había alimentado también la expectativa de respuesta a los problemas reales de miseria e injusticia. La gran tentación de entonces fue la de imponer la ideología como si fuera la respuesta adecuada a dicha expectativa. Ahora, con las sectas, en ciertos aspectos es lo mismo. Ha cambiado sólo la ideología pragmatista ligada a otros modelos político-culturales de importación. Pero el mecanismo es igual.
¿Quiere decir que también el fenómeno de las sectas es sobre todo político?
AGNELO: El elemento político se mezcla con las promesas de éxito en la vida que atraen a los nuevos adeptos, y con la disponibilidad de medios que las sectas poseen. Dicen: si te vienes con nosotros, te resolvemos los problemas, eliminamos el sufrimiento y la pobreza, te aseguramos el éxito. Con un énfasis milagrero y también con una efusión de recursos materiales, respecto a los cuales no podemos competir. Por otra parte, hay que reconocer que las sectas saben cómo acoger a las personas. Antaño, quien iba para sacerdote, recibía las cuatro órdenes menores entre ellas el ostiariado. El ostiario era el portero, el que tenía la tarea de guardar la puerta de la iglesia y acoger a los fieles. Quizá en la formación de los sacerdotes habría que restablecer y valorizar esta función tradicional .



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