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SÍNODO DE LOS OBISPOS
Sacado del n. 10 - 2005

ENTREVISTA AL CARDENAL GEORGE PELL

Sobre lo esencial ha habido unanimidad


Sobre la doctrina esencial relativa a la Eucaristía hubo la más completa unanimidad entre los padre sinodales. Nadie ha puesto en tela de juicio, por ejemplo, que, como nos enseña el Concilio de Trento, Jesús está presente en la Eucaristía «verdadera, real y sustancialmente». Alguien puede decir que era de esperar, pero yo no lo daba por descontado


Entrevista con el cardenal George Pell por Gianni Cardinale


El cardenal George Pell, de 64 años, es arzobispo de Sydney desde 2001. Anteriormente fue obispo auxiliar (87-96) y ordinario de Melbourne. El prelado australiano fue ordenado en diciembre del 66, y aún recuerda con placer que, siendo alumno del Colegio Pontificio Urbano “de Propaganda Fide” en Roma, fue enviado a pasar su primera Semana Santa como sacerdote a la parroquia de Notaresco, un pueblecito de Abruzo, en la provincia de Téramo. De su estancia romana Pell recuerda con cariño la figura de monseñor Felice Cenci, cultísimo rector del Colegio Urbano, que le hizo apreciar la Divina Comedia de Dante. El purpurado australiano forma parte de la Congregación para el Culto divino, del Consejo Pontificio para la familia y del de justicia y paz. Pell, que ya fue elegido para el Consejo post-sinodal de 2001, ha sido de elegido también este año por los padres sinodales para este cargo.

El cardenal George Pell

El cardenal George Pell

Eminencia, ¿cuáles son los aspectos del Sínodo que más le han impresionado?
GEORGE PELL: Son dos. El primero y más importante es que sobre la doctrina esencial relativa a la Eucaristía hubo la más completa unanimidad entre los padres sinodales. Nadie ha puesto en tela de juicio, por ejemplo, que, como nos enseña el Concilio de Trento, Jesús está presente en la Eucaristía «verdadera, real y sustancialmente». Y me parece que nadie ha criticado el hecho de que –como está escrito en el Compendio del Catecismo de la Iglesia católica- «Jesucristo está presente en la Eucaristía de modo único e incomparable». Alguien puede decir que era de esperar, pero yo no lo daba por descontado.
¿Y el segundo aspecto?
PELL: El hecho de que no haya habido voces contrarias a la adoración del Santísimo Sacramento. Ha sido una agradable sorpresa. Quizá en los países latinos los buenos católicos no han abandonado nunca la práctica de la adoración eucarística, pero en los países anglosajones, después del Concilio, se ha difundido mucho la idea de que se trataba de una práctica medieval, superada, perteneciente al pasado. Cuando era un joven sacerdote nunca habría imaginado que en el año 2005 pudiera suceder lo que ha pasado durante este Sínodo, que en San Pedro tuviera lugar una hora de solemne adoración eucarística de todos los padres sinodales y en presencia del Santo Padre. En el clima postconciliar, por lo menos en el mundo anglosajón, esto era inimaginable .
¿Se han levantado voces en el Sínodo contra los abusos en las celebraciones litúrgicas?
PELL: No se ha hablado mucho de abusos específicos. Pero se ha insistido en subrayar la diferencia muy clara entre la celebración eucarística verdadera y propia y las celebraciones de la palabra sin sacerdote, y en la necesidad de hacer de manera que, para evitar confusiones, los fieles perciban fácilmente esta diferencia. Se subrayó además que se ha de reservar siempre un lugar importante al tabernáculo dentro de la iglesia, y que no debe relegarse en algún rincón oscuro, como por desgracia ha sucedió en bastantes edificios construidos en los últimos cuarenta años.
Benedicto XVI ha querido hacer oír su voz en este Sínodo sobre el tema de la Eucaristía como sacrificio y como banquete ¿Por qué lo ha hecho, según usted?
PELL: He tenido la impresión de que algunos obispos no tenían clara la dimensión de la misa como sacrificio y que el Papa ha querido recordar y reafirmar esta dimensión que estaba presente en la Última Cena, que no fue un simple banquete, sino el recuerdo del sacrificio realizado por el pueblo elegido después de la huida de Egipto.
No se han oído en el Sínodo muchas intervenciones sobre la denominada cuestión lefebvriana. ¿Por qué?
PELL: Efectivamente, habló largamente de ello el cardenal Darío Castrillón Hoyos, mientras que otros simplemente lo recordaron. Nada más. Esto significa que en muchísimos países no se considera un gran problema y que se trata de un fenómeno que atañe sobre todo a Francia y Alemania .
¿Han hablado de la posibilidad de un indulto general para el uso de la denominada misa tridentina?
PELL: No se ha hablado ni a favor ni en contra.
En cambio, sobre el tema de los viri probati no faltaron las intervenciones.
PELL: El tema lo propuso un pequeño grupo divido entre sí. Una parte consideró en conciencia que debía pedir el cambio de la disciplina eclesiástica sobre el celibato para conceder el sacerdocio a los denominados viri probati. Otro pequeño grupo solicitó por lo menos un estudio sobre el tema. En mi opinión las intervenciones en este sentido fueron pocas, pero las hubo y fueron expresadas públicamente.
Los periódicos trataron el tema de los viri probati como si fuera uno de los temas principales del Sínodo.
PELL: No fue así, y personalmente estoy satisfecho de la cuestión no se haya sido propuesta para estudio, porque la perspectiva de un cambio del tipo sería fuente de otras peticiones. Si se admiten algunos viri probati, inmediatamente después habrá presiones para poder admitir al sacerdocio a todos los hombres casados, y luego se seguirá presionando para permitir que los sacerdotes se casen. Por esto considero muy grave abrir resquicios en torno a una cuestión de este tipo.
Durante el debate entre los padres sinodales pareció que los motivos para no menoscabar el carácter celibatario del sacerdocio en la Iglesia latina fueron sobre todo de orden económico-social…
PELL: No estoy de acuerdo. Las objeciones principales, en mi opinión, no son de orden práctico, que además son numerosas y serias, sino sobre todo de orden simbólico y espiritual. Elegir el celibato significa seguir el ejemplo de Jesús.
El cardenal brasileño Cláudio Hummes recordó en su intervención que también por la falta de sacerdotes su país es cada vez menos católico. Y subrayó que por cada sacerdote católico hay ahora dos pastores protestantes.
PELL: Su discurso me impresionó también a mí. El desafío de las sectas es muy grave, pero no hay que olvidar a los catequistas, religiosas y religiosos. La evangelización no concierne sólo a los sacerdotes.
Pero si la tendencia referida por Hummes siguiera así, ¿no sería una hipótesis válida que –teniendo como último criterio la salus animarum- se pueda probar en el futuro la senda de los viri probati?
PELL: Los padres sinodales han decidido que la cuestión no está en el orden del día. Y además, me parece que el número de seminaristas ha aumentado sensiblemente en los últimos veinticinco años, sobre todo en África y Asia, y esto da ánimos. Creo que a la crisis de la Iglesia en Occidente pero también en América Latina no se responde adecuadamente con la ordenación de los viri probati. La crisis es más radical, concierne a la fe. Y luego, perdone, ¿de qué hablarán los periodistas si la Iglesia cambia de opinión sobre este punto?
Otro tema del que se ocuparon mucho los medios de comunicación fue el de los divorciados que se vuelven a casar. No se ha previsto ninguna novedad, salvo quizá una mayor apertura de los tribunales eclesiásticos a la hora de examinar los procesos de nulidad matrimonial…
PELL: No, el problema es que hay diócesis en las que los tribunales eclesiásticos simplemente no existen. Ahora bien, si la ley canónica prevé casos en que los matrimonios se pueden considerar nulos, es obligación de los obispos hacer que los fieles accedan a esta posibilidad. De todos modos, me parece que ningún padre sinodal puso en tela de juicio la doctrina de la Iglesia sobre la indisolubilidad del matrimonio canónico.
¿No se ha sugerido, pues, una imitación de las modalidades muy “anchas” con que los tribunales estadounidenses tratan estas causas de nulidad matrimonial?
PELL: Nadie lo ha hecho públicamente. Al contrario, algunos padres sinodales han pedido que se formule un especial reconocimiento al sacrifico y al sufrimiento de esos fieles que se han divorciado y no se vuelven a casar por su adhesión a la ley de Dios. Porque hay que recordar que la indisolubilidad del matrimonio no es una norma simplemente eclesiástica, sino que está ligada a las palabras de Jesús. Y nosotros no tenemos el poder de cambiar estas palabras.
Tampoco respecto a la denominada intercomunión con los miembros de otras Iglesias y comunidades cristianas se han visto aperturas…
PELL: También en este caso las voces contra la disciplina actual fueron verdaderamente pocas. Y quien habló en este sentido lo hizo en voz baja.
¿Qué opina de la hora de debate libre introducida en este Sínodo?
PELL: Que no la hemos aprovechado al máximo. Algunos obispos se han alejado del tema en vez de concentrarse en el debate del día.
Eminencia, la próxima Jornada mundial de la juventud se celebrará en su diócesis. ¿Qué se espera de esta cita?
PELL: Desde luego esperamos que vengan muchos peregrinos de Italia: algunos obispos me han dicho que muchos jóvenes ya están ahorrando dinero para pagarse el viaje a Australia. Rezamos y esperamos que esta jornada refuerce la fe de nuestra juventud católica. Espero, y rezo por ello, que también los jóvenes australianos que no son creyentes, y son muchos, sientan interés y curiosidad por esta jornada y puedan ser contagiados por la fe gozosa y alegre de sus coetáneos que llegarán de todo el mundo.
¿Irá Benedicto XVI a Sydney?
PELL: Si la Providencia y la salud lo asisten, vendrá. Estoy seguro.


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