Introducción
por el cardenal Joseph Ratzinger
Desde que el hombre es
hombre, reza. Siempre y por doquier el hombre se ha dado cuenta de que no
está solo en el mundo, que hay Alguien que lo escucha. Siempre se ha
dado cuenta de que necesita a Otro más grande y que debe tender a
Él para que su vida sea lo que tiene que ser. Pero el rostro de Dios
siempre ha estado velado y sólo Jesús nos ha mostrado su
verdadero rostro. El que le ve a Él ve al Padre (cf. Jn 14, 9). Así pues, si por
una parte al hombre le resulta natural rezar (pedir en el momento de la
necesidad y dar las gracias en el momento de la alegría), por la
otra, está siempre nuestra incapacidad de rezar y hablar a un Dios
escondido. No sabemos pedir como conviene, dice san Pablo (Rm 8, 26). Por eso debemos decirle
siempre al Señor, como los discípulos: «Señor,
enseñanos a orar» (Lc 11, 1). El Señor nos ha enseñado el
Padrenuestro como modelo de auténtica oración y nos ha dado
una Madre, la Iglesia, que nos ayuda a rezar. La Iglesia ha recibido de la
Sagrada Escritura un gran tesoro de oraciones. En el transcurso de los
siglos se han elevado, de los corazones de los fieles, numerosas oraciones
con las que éstos cada vez nuevamente se dirigen a Dios. Al rezar
con la Madre Iglesia nosotros mismos aprendemos a rezar. Por eso me alegra
mucho que 30Giorni publique
una nueva edición de este pequeño libro que contiene las
oraciones fundamentales de los cristianos, que han ido madurando en el
transcurso de los siglos. Nos acompañan durante todos los momentos
de nuestra vida y nos ayudan a celebrar la liturgia de la Iglesia rezando.
Le deseo a este pequeño libro que pueda convertirse en un
compañero de viaje para muchos cristianos.
Roma, 18 de febrero de 2005
Cardenal Joseph Ratzinger
(elegido Papa el 19 de abril de 2005 con el nombre de Benedicto XVI)
Roma, 18 de febrero de 2005
Cardenal Joseph Ratzinger
(elegido Papa el 19 de abril de 2005 con el nombre de Benedicto XVI)