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Sacado del n.08/09 - 2010


GAD LERNER

El judaísmo y la mezquita en Ground Zero


IMoisés recibe las tablas de la Ley/I, Marc Chagall

IMoisés recibe las tablas de la Ley/I, Marc Chagall

Hay polémica entorno al proyecto de edificar una mezquita en el lugar donde, antes del 11 de septiembre, se alzaban las Torres Gemelas. Publicamos un pasaje un artículo del periodista italiano Gad Lerner publicado en el periódico la Repubblica del pasado 17 de agosto: «También el judaísmo se divide sobre el caso de la “mezquita de Ground Zero”. Por una parte, los favorables, como el alcalde Bloomberg, que además de los argumentos de carácter constitucional remite a los principios fundamentales de la Torah; por la otra, los contrarios, encabezados por la Anti-Defamation League, cuyos argumentos derivan cada vez menos de la Ley fundacional del judaísmo, encomendándose más bien a una especie de nueva religión de la Shoah. Su argumento es histórico-emotivo: ¿autorizarían ustedes la construcción de un centro cultural alemán dentro de Auschwitz? (Mi respuesta personal: a doscientos metros de distancia, ¿por qué no?). Se trata de exponentes movidos por finalidades políticas, que, sin embargo, quieren hacer absolutas con el chantaje moral, desempeñando arbitrariamente el papel de portavoces de las víctimas. En su visión el judaísmo, en las postrimerías de su quinto milenio, buscaría fundamento cada vez menos en los principios bíblicos y cada vez más en una supuesta representación de los exterminados».





Pio X

Pio X

IGLESIA/1
Pío X: la eucaristía no es premio, sino medicina para la fragilidad humana

El 8 de agosto el historiador Gianpaolo Romanato firmó un artículo en L’Osservatore Romano, sobre los documentos del papa Pío X relativos a la comunión eucarística. Ofrecemos un fragmento: «Conviene recordar que una arraigada mentalidad de origen jansenista había disuadido a los cristianos de la práctica eucarística asidua, casi como si esta fuera el coronamiento del camino hacia la perfección cristiana, más que la senda para alcanzarla, “un premio y no una medicina para la fragilidad humana” escribirá el Papa. Con la intuición del gran pastor de almas que había sido y siguió siendo durante su pontificado, san Pío X truncó titubeos, temores y perplejidades, todavía bastante difundidos entre los teólogos, promoviendo y alentando, en cambio, con el decreto Tridentina synodus del 16 de julio de 1905, la práctica opuesta: la comunión frecuente, incluso diaria. Cinco años más tarde, con el decreto Quam singulari —de cuya publicación, como ya hemos recordado, el 8 de agosto pasado se celebró el centenario— completó todo el proyecto de reforma de la cura de almas prescribiendo la anticipación de la primera comunión de los niños alrededor de los siete años de edad, es decir, por usar sus palabras: «cuando el niño comienza a tener uso de razón”. Con estas dos medidas se superaba y se dejaba a un lado una cultura rigorista secular para volver a una praxis que ya estaba en vigor en los primeros siglos cristianos y sucesivamente corroboraron tanto el concilio Lateranense IV, en 1215, como los decretos del concilio de Trento […]. Pietro Gasparri, que en aquellos años trabajaba por orden del Papa en la codificación del derecho canónico, puso este decreto entre los actos “memorandi” del pontificado, y añadió: ”Dios quiera que se observe en todas partes”».


IGLESIA/2
Dickens y el imprevisible homenaje a san Carlos Borromeo

«¡Todo homenaje cristiano al santo que aquí descansa!». Es la exclamación del célebre escritor inglés Charles Dickens durante su visita a la Catedral de Milán, que continúa con las siguientes palabras: «Hay en el calendario muchos santos buenos y verdaderos; pero san Carlo Borromeo [en italiano en el texto dickensiano] [...] tiene “todo mi afecto”. Como médico caritativo para con los enfermos, como amigo munífico de los pobres, y esto no con espíritu de ciego fanatismo, sino como osado opositor de los enormes abusos de la (Iglesia papista), yo honro su memoria. Y no la honro poco, porque casi lo mata un sacerdote instigado por otros sacerdotes para que lo asesinara en el altar, como compensación por sus esfuerzos para reformar una cofradía de monjes falsos e hipócritas. ¡Que Dios proteja a todos los imitadores de san Carlos Borromeo como le protegió a él! Hasta en nuestros tiempos un papa reformador necesitaría un poco de protección». El homenaje de Dickens al arzobispo de Milán (contenido en Imágenes de Italia) fue citado por L’Osservatore Romano del pasado 12 de agosto en un artículo titulado: Imprevisible Dickens fascinado por el obispo milanés.


Cultura
Las perversiones de la economía y los sacrificios humanos

«La pregunta, sin embargo, sigue en pie, es el verdadero núcleo de la cuestión. Nos lo dice, en el New York Times del 21 de agosto, el premio Nobel Paul Krugman: “Los que dictan al mundo la política económica –banqueros, financieros, ministros, presuntos defensores de las grandes virtudes fiscales– se comportan como los sacerdotes de oscuros cultos antiguos, y piden, a cada giro, a cada acontecimiento que llaman “cambio”, sacrificios humanos, como para aplacar la ira de un Dios invisible”. Si no, se pregunta el premio Nobel de Economía en 2008, “¿cómo explicar que casi todo lo que estos sacerdotes imponen conlleva continuos reajustes de balance, desempleo que crece, Bolsa que cae, gente aturdida por nuevas renuncias –pérdida de la casa, de la escuela, del trabajo– que no traen frutos? Por esto, pregunto: ¿cuándo acabaremos de hacer sacrificios humanos al Dios de una élite de presuntos expertos que está arruinando el mundo y nos dedicaremos a sanear la economía?”. Hago mía la pregunta», escribía el periodista italiano Furio Colombo en el il Fatto Quotidiano del 29 de agosto de 2010.




SHIMON PERES

«A Su Santidad Benedicto XVI, el Pastor que busca conducirnos a los campos de las bendiciones y a los campos de la paz»


Benedicto XVI y Shimon Peres [© Associated Press/La Presse]

Benedicto XVI y Shimon Peres [© Associated Press/La Presse]

El 2 de septiembre Shimon Peres se entrevistó con Benedicto XVI en Castelgandolfo. Esta es la crónica de L’Osservatore Romano: «Durante el encuentro, el presidente israelí obsequió al Sumo Pontífice con un candelabro de siete brazos sobre el que se ha grabado, en lengua inglesa, una dedicación escrita personalmente: “A Su Santidad Benedicto XVI, el Pastor que busca conducirnos a los campos de las bendiciones y a los campos de la paz. Con gran estima”. La menorah, alta 30 centímetros y de plata, es obra de un artista israelí».




DIONIGI TETTAMANZI

Newman y la Iglesia ambrosiana


La beatificación de John Henry Newman [© Associated Press/La Presse]

La beatificación de John Henry Newman [© Associated Press/La Presse]

El 19 de septiembre el periódico Avvenire publicó un artículo firmado por el cardenal Dionigi Tettamanzi, arzobispo de Milán, sobre la sorprendente relación entre el cardenal John Henry Newman (beatificado por Benedicto XVI durante su reciente viaje a Gran Bretaña) y la Iglesia de Milán. Ofrecemos amplios fragmentos: «Quisiera detenerme sobre la relación que Newman vivió con una específica Iglesia local, la ambrosiana, no sólo por su referencia de estudioso al “majestuoso Ambrosio” –como lo llama– sino también por su estancia en Milán del 20 de septiembre al 23 de octubre de 1846, durante su viaje hacia Roma: una estancia que dejó una singular resonancia en el alma de Newman, como él mismo escribe en las ocho Cartas enviadas desde Milán a sus amigos en Inglaterra [...]. Es una Iglesia de algún modo “especial” la que Newman encuentra en la Catedral y en otras iglesias de Milán, que lo asombra fuertemente por el número de comuniones: “Me ha impresionado mucho el número de comuniones; no sólo tienen lugar todos los días, sino que el comulgatorio está lleno muchas veces en el espacio de una hora... creo que no he visto una misa sin que alguien comulgara –además de las comuniones fuera de la misa”. Aquí “en la ciudad de san Ambrosio”, refiere, “uno comprende a la Iglesia de Dios más que en la mayor parte de los lugares y se ve inducido a pensar en todos los que son sus miembros. Y además no se trata de pura imaginación... hay aquí unas veinte iglesias abiertas para el que pasa, y en cada una de ellas hay reliquias y el Santísimo Sacramento preparado para quien quiera adorarlo, incluso antes de que entre. No hay nada que me haya mostrado de manera tan fuerte la unidad de la Iglesia como la Presencia de su Divino Fundador y de su Vida donde quiera que vaya”. Las “impresiones” que las iglesias de Milán suscitaron en Newman, al hacernos redescubrir aspectos interesantes sobre su pasado, nos muestran cómo “la santidad popular” –fruto de una fe vivida en lo cotidiano por parte de toda una comunidad– supo provocar en él una gran fuerza misionera, una invitación a dejarse interrogar y conquistar [...]. Escribe Newman: “Este es el lugar más maravilloso –que me impresiona más que Roma. Sí, yo no era aún católico cuando estuve allí, pero Milán presenta mayor relación que Roma con la historia que me es familiar. Aquí vivieron san Ambrosio, san Agustín, santa Mónica, san Atanasio, etc. Hasta san León, Roma raramente ofrece relevantes motivos de interés desde el punto de vista de la historia –excepto, por supuesto, algunos grandes martirios, como el de san Lorenzo”. En una carta escrita a su hermana, confiesa: “No he estado nunca en una ciudad que me haya encantado tanto: estar ante las tumbas de los grandes santos como san Ambrosio y san Carlos –y ver los lugares donde san Ambrosio rechazó a los arrianos, donde santa Mónica montó la guardia durante una noche con la ‘pia plebs’, como la llama san Agustín, y donde el mismo san Agustín fue bautizado. Nuestras iglesias más antiguas en Inglaterra no son nada en cuanto a antigüedad respecto a las de aquí, y en aquella época las cenizas de los santos fueron esparcidas a los cuatro vientos. Es algo muy grande hallarse donde los primordia, la cuna, por así decir, del cristianismo siguen estando” [...]. Y puntualiza: “San Carlos parece vivir aún. Ves sus recuerdos por todas partes –el crucifijo que hizo que la peste cesara cuando él lo llevó por las calles–, su mitra, su anillo, sus cartas. Sobre todo sus sagradas reliquias: todos los días se celebra misa en su tumba, y puedes verla desde arriba. O bone pastor in populo parece clavado en la mente por todas las cosas que se ven. Y es como si tuviera una conexión entre él y nosotros...”. Ese “nosotros” remite a los ingleses, por quienes Newman reza al santo reformador, por lo que concierne a reencontrar la auténtica fe y vida católica: “No puedo por menos que tener confianza en que él hará algo por nosotros aquí abajo, donde es poderoso, y esto aunque nosotros estemos en una parte de los Alpes y él haya pertenecido a la otra”».


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